29 diciembre 2006

Noche Vieja, Feliz Año Nuevo

Con la noche vieja tan cercana y el año nuevo por llegar, vienen a mi mente algunos recuerdos de años anteriores, de cómo los celebre, cuando y en donde. Algunas veces asistí a alguna fiesta en casa de algún amigo, solamente en una ocasión asistí a una cena-baile formal que yo recuerde. ¿Y las demás? De algunas no me acuerdo, pero de otras si me acuerdo, y podría parecer que pasaron como una noche mas, aunque siempre tenia en mente que era eso, la noche vieja, la ultima noche del año, y que comenzaba un año mas, con nuevos retos, y con sorpresas, como aquella noche del ochenta y cuatro.

Si mal no recuerdo, casi siempre todos en casa tenían su plan, yo era un adolescente de secundaria, mi hermana ya en preparatoria tenia alguna fiesta en casa de algún compañero de clase, y mis papas rara vez salían en año nuevo, con algunas excepciones ¿Y yo? Yo prefería quedarme en casa, era mi época de “Nerd”, de “Geek”, de ratón de biblioteca, así que prefería quedarme precisamente en esa noche, haciendo la tarea que me habían dejado para las vacaciones de invierno, y me proponía terminarla toda en esa misma noche, antes de que dieran las doce, como para recibir el año bien. Recuerdo que mi compañía en esa noche era una maquina de escribir, lápices, hojas, y un viejo radio estereo en el que escuchaba el programa de Casey Kasem en ingles (privilegio de vivir en la frontera) “America’s Top 40” edición especial, en el cual enumeraban las cuarenta mejores canciones del año de acuerdo a la revista norteamericana Billboard.

Creo que no fue la única noche que hice eso, no viene con claridad a mi mente pero creo que al año siguiente también hice lo mismo. Así era pues mi despedida del año, haciendo tarea, unas hojas, lápices, maquina de escribir, la radio y al final, el conteo, la llegada del año nuevo, y un poco de sidra y un brindis con mi madre que todavía se encontraba despierta; en otras ocasiones fue un brindis solitario, asomarme por la ventana y ver algunos fuegos artificiales, cuando los había, o el escuchar los balazos al aire de algunos inconscientes animados por el alcohol.

Esta historia puede contener un aire de tristeza, de nostalgia, pero ¿que historia de año nuevo no lo tiene? Tal vez refugiaba mi soledad en esa tarea, en terminarla antes de tiempo, y en usar ese pretexto para pasar el año nuevo así, solo, a veces con alguna compañía, pero al final, creo que disfrute esas noches solo. Me hicieron reflexionar, valorar lo que tenia en ese entonces, y revisar lo que había hecho en el año, y los retos que vendrían en el siguiente, pero siempre acompañado de alguna canción, del inseparable radio que le daba armonía y frecuencia a mis momentos, a mis noches viejas.

Espero que todos la pasen bien en estas fechas, y que el Nuevo Año 2007 les traiga bendiciones, retos, salud y oportunidades para seguir creciendo y seguir trascendiendo, pero sobre todo, para seguir recordando esos buenos momentos, que nos sirven de energía, esos momentos que guardamos por ahí en una esquina polvorienta... ¡Adivinaron bien! En una esquina polvorienta del ático.

PD. Para los que no lo sabían, la canción numero uno de ese año fue “When Doves Cry” de Prince.

PD.2 ... y si, el dibujo (si es que blogger lo permite) es creación mía, son mis intentos de monero, pero esa, esa es otra historia.
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20 diciembre 2006

De Navidad, Posadas y Pastorelas

Bueno, no todo es tristeza en estas fechas, es verdad que la época se presta un poco, hay algunos recuerdos pero para mí siempre sale ganando la alegría y los buenos recuerdos, aunque tan bien hay sus momentos de histeria y arrebato por lo de los regalos a ultima hora, la preparada de la cena, etc., pero de eso también hay recuerdos buenos.

La navidad siempre ha traído esas reuniones familiares, viajes a los lugares de origen y el recibir familia y amigos en casa, en veces hasta familiares que no conocías pero así es esto. En mi casa recuerdo esa celebración junto con mi familia inmediata, después se fueron incorporando los “postizos” (espos@s de mis herman@s), luego llegaron los sobrinos y así fue creciendo la celebración, la mesa y el menú. Recuerdo ya en mi época de joven adolescente rebelde, que después de la cena navideña en casa, mis amigos pasaban por mí para dar el “Gran Tour”, esto era acudir a las casas de todos los demás amigos, abusando de la típica frase aquella de “vamos a cenar a las 8:00 por si gustan, ahí tienen su casa” y nosotros claro que gustábamos. En alguna noche llegamos a cenar como en 4 o 5 casas diferentes y de todo un poco, desde el típico pavo y relleno, los tamales, hasta el bacalao noruego con romeritos, de todo había para nuestra suerte. Después de la cuarta o quinta casa, lo que seguía era un alka seltzer o una sal de uvas Picot (remedio mexicano) para eliminar la indigestión que nos cargábamos y la cruda (resaca) porque tambien degustábamos vinos y licores... ah que tiempos aquellos.

De lo tradicional recuerdo bien las posadas. Hubo de todo tipo, una sola para toda la colonia, varias posadas divididas en sectores, posada “viviente” en la que los peregrinos eran de verdad, unos niños representando a José y Maria, nomás faltaban los burros aunque había varios candidatos. Recuerdo que inclusive en una ocasión yo llegue a cargar a los peregrinos, cuando estos eran figuritas de cerámica, y hacia un frió de los mil demonios que hasta se me congelaban las manos, pero pobre de mí donde los soltara, aunque en aquellos momentos todo lo hacia por gusto, por convicción, me gustaba que me eligieran, me gustaba ser parte de esas fiestas. Y si, eran posadas con velitas, con los cantos de “En el nombre del cieeeeeeelo” y todo eso, la piñata se daba hasta la ultima posada y esa se realizaba en el atrio de la iglesia, era como el premio mayor para todo aquel que había sido constante en las posadas... tambien, que buenos recuerdos tengo de eso.

¿Y que decir de las pastorelas? Esas representaciones de las peripecias y tentaciones que pasaron los pastores en su camino a adorar al niño Jesús, historias muy graciosas pero representativas, que resaltan valores de una manera más coloquial, más sencilla y muy amena. Yo llegue a participar en varias, no recuerdo si tres o cuatro, pero si recuerdo que la primera la tomamos de un libreto muy “españolado” porque muchas palabras no se entendían, pero era con lo único que contábamos, así que entre todos cambiamos algunos textos, adaptamos, dirigimos, produjimos y actuamos y todo. Después conseguimos un libreto mas mexicano, inclusive hubo uno en el que la lucha entre el bien y el mal, entre los pastores y los diablos fue representada con una cascarita de fútbol emulando el famoso clásico del fútbol mexicano América vs. Chivas, siendo los diablos las chivas, me imagino que por aquello de los cuernos. Mi representación en todo esto se preguntaran cual fue, pues les diré que sin falta y en todas las ocasiones siempre fui el diablo; así es, ni mas ni menos que el diablo mayor. Como disfruté esas representaciones, porque a pesar de ser el personaje malo de la historia, era el mas gracioso y el mas ocurrente, creo que hasta me gano popularidad, pero la cosa es que me gustaba esa onda, me gustaba mucho, sobre todo el poner una sonrisa en los rostros de los demás, en fin.

En esta Navidad, si tuve una posada con piñata y velitas, me va a faltar la pastorela y sobre todo actuar en ella. Creo que tendré que buscar una pastorela, para alimentar el alma y recordar viejos tiempos, y la cena, esa ahí va a estar, lo que más me importa es la reunión familiar, aunque no voy a tener a toda mi familia reunida, pero en mi corazón los llevo siempre cerca y conmigo.

Les deseo una Navidad llena de amor y de buenos sentimientos, de reuniones familiares y de buenos recuerdos, como esos que se encuentra uno en los polvorientos baúles del ático.

¡Feliz Navidad!
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16 diciembre 2006

A Mi Viejo

Mi vida es ahora otra, con mas responsabilidades, con mi propia familia a cuestas, simplemente otra, pero aun así, la fecha siempre me sigue llegando y no puedo evitar sentirme un poco triste y nostálgico.

Hoy son ya nueve años que te fuiste viejo, y a pesar del tiempo sigo pensando en el “hubiera”, ese hubiera que siempre decimos que no existe, pero que en mi corazón sigue latente.

Todavía en la actualidad, a pesar de que muchos digan que ya ha pasado de moda, sigo viendo el béisbol, es una herencia tuya viejo. Cuando veo el juego de estrellas, escucho el “line –up” y se me enchina la piel, me digo “que padre que hubiera tenido la oportunidad de haberte llevado a un juego de esos”. Tú si pudiste llevarme a un juego de liga mayor y de eso estoy eternamente agradecido, ya nadie me cuenta. Todavía hasta hace poco conservaba los boletos originales, 1984 Houston vs. Dodges, lanzó Fernando Valenzuela.

Sin temor a las criticas, escucho tangos, bueno, yo ya le mezcle y escucho los de Astor Piazzola, pero siempre tengo tiempo para uno de Carlos Gardel, o aquellos de Agustín Irusta. Y que decir de Pavarotti, nada como un Domingo de canciones napolitanas, una copa de vino o la música de La Traviata, o de la opera Carmen, en fin, ahora te digo que es buena herencia. Tú si que eras de tranvía y vino tinto como dice la canción de Piero, y le aumentaría de café en la Nueva Central, de tangos y de opera.

Hoy en día es cuando me arrepiento no haberte hecho caso y no haber tomado esas clases de violín que alguna vez me comentaste, o de haberme cultivado un poco mas, siempre hiciste un esfuerzo para que lo hiciera. Recuerdo aquella ocasión en que nos llevaste a ver el cine francés en el museo, que por cierto eran funciones gratuitas pero poco apreciadas. Después volví, tal vez no con la frecuencia que te hubiera gustado pero volví.

Es verdad, tenias muchos defectos, cometiste muchos errores, pero ¿sabes que? eso ya no importa, siempre voy a valorar lo positivo, lo bueno que tu dejaste en mi, lo que va a trascender. Gracias por haberme enseñado a ser honrado, a tratar de tomar decisiones, a ser un poco mas valiente, y gracias por la comprensión y la libertad que me diste en esas decisiones que tomé, unas buenas, unas malas pero tu sabias que al fin y al cabo así se aprende, de eso se trata la vida.

Gracias por todo viejo, sabes que siempre voy a estar ahí de preguntón, de necio con el hubiera, pero sabiendo que estés donde estés, de alguna u otra manera me sigues ayudando a tomar decisiones y a seguir adelante en esta vida, ahora yo en tu papel, pero siempre ansiando que tu estuvieras por aquí para ver los resultados. Te quiero pa, un abrazo, donde quiera que tu estés.
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13 diciembre 2006

Epoca de dar

Siempre alrededor de las fiestas Decembrinas (y no digo navideñas por aquellos que puedan celebrar otra cosa que no sea Navidad), los medios masivos de comunicación nos bombardean con una frase, muy trillada por cierto, la cual ha perdido su verdadero significado y su verdadero propósito: “Esta es la apoca de dar”, y agregue usted al final “y mueblería tal, o la tienda tal es el mejor lugar para encontrar ese regalo tan especial”, creo que no me dejaran mentir.

Y digo que se ha perdido el verdadero significado porque esto no es mas que una estrategia de mercadotecnia con el propósito de abarrotar las tiendas departamentales de personas dispuestas a encontrar esos (porque de uno se pasa a muchos) “regalos especiales”, aun cuando en el intento se gasten el aguinaldo, bono navideño, bono anual, o cualquier forma de liquidez que les quede en el bolsillo, o se eche mano de la tarjeta de crédito aunque esto implique endeudarse hasta el tope cual país tercermundista.

Por otro lado, algunos con el sincero afán de ayudar, otros tal vez por mitigar sus culpas, recurrimos a la aportación caritativa de la forma mas cómoda o conveniente para nuestra santa paz. El Teleton es un ejemplo de esto, así como todas aquellas campañas altruistas que se ponen de moda durante estos días. La causa de todo esto es buena, es noble, pero en veces creo que se explotan los sentimientos de las personas, se lucra de alguna manera con esto, y no dudo que si se ayude, pero que también alguien mas que no tenga necesidad salga beneficiado.

¿El fin justificara los medios? Tal vez, entonces ahí estamos viendo las lagrimas de cocodrilo de Lucerito porque no se ha llegado a la meta y cosas de esas, en fin, yo la verdad evito todos esos “shows” y no por ser un ogro tacaño sin espíritu navideño y sin corazón. La cosa es dar sin recibir, dar y extender la mano y ayudar sin esperar agradecimiento, creo que ese es el verdadero reto.

Hace ya algunos años tuve una experiencia que me marco hasta cierto punto en ese aspecto de la caridad. Motivado mas a la fuerza que de gana por mi sacrosanta madre, mi padre decidió asistir a uno de esos retiros de cristiandad en el cual duraba tres días en una como especie de granja acondicionada para asistir a ponencia de temas (como ir a clases), contando con salones, habitaciones, oratorio y capilla, todo lo necesario. De este retiro mi papa hizo buenos amigos, uno de ellos era un sacerdote de origen norteamericano (el padrecito solía decir que él era “pollo frito” porque era originario de Kentucky), el cual estaba al servicio de una capilla en una comunidad de aquí de la ciudad. No recuerdo el nombre ni la colonia donde estaba dicha capilla, era una comunidad humilde, tal vez no la más humilde de la ciudad, pero si con sus carencias evidentes.

Cierto día el padre gringo invitó a mi papa y a mi familia a visitar su capilla, tendrían actividades y un bazar, para lo cual necesitaban toda clase de donativos, todo era encausado para ayudar a la gente mas necesitada. Recuerdo que mi padre nos dijo que lo poco que pudiéramos dar, lo diéramos. Vagamente recuerdo que yo me desprendí de una chamarra, era mi chamarra favorita, ya casi no me quedaba pero como era la favorita no me quería deshacer de ella todavía. Mi mama me explico que había tal vez otros niños que se podrían beneficiar de esa preciada chamarra, pero que lo mejor era eso, el dar sin recibir, el dar algo muy preciado, sabiendo que a alguien mas le puede hacer bien y que yo era privilegiado en poder tener mas de una chamarra.

Los argumentos me convencieron y ya sin pensármelo mas, entregue mi chamarra favorita para el bazar, además de muchos otros juguetes y otras cosas mas que mis papas recaudaron. Llego pues el día, llegamos a la capilla, mis padres entregaron nuestra aportación a la típica señora encargada del evento, asistimos a misa en la capilla y después de eso salimos al atrio para visitar los puestos. Además del bazar de ropa, había puestos de comida, del juego de la lotería y algunos otros más.

Fue en ese paseo entre el bazar de ropa que sucedió ese momento electrificarte. En el momento que me detuve en el bazar pude ver mi chamarra favorita sobre una mesa, estaba expuesta al mejor postor, o simplemente a quien le gustara. No recuerdo bien la mecánica del asunto, no se si la gente tenia que pagar las prendas o estas eran simplemente distribuidas. La cosa fue que vi mi chamarra, y vi como un niño, menor que yo, le decía a su mama que esa chamarra le gustaba mucho, al final, el niño se fue con su “nueva” chamarra, y se la llevo puesta. No tengo palabras para describir la cara de ese niño cuando llevaba la que fuera mi chamarra, su cara se ilumino, su sonrisa era de oreja a oreja, su mirada reflejaba satisfacción, agradecimiento, no se, un sin fin de cosas.

Creo que mi cuerpo, mi alma y todo se detuvo por varios segundos. Mi madre, testigo de todo aquello, al final de dicha escena se acercó y me dijo - ¿Viste la cara de felicidad de ese niño?, ¿Qué sentiste? Solo atine a responder – creo que sentí bonito, me dio gusto. Durante el camino de regreso a casa y por varios días mas, a mi mente regresaba aquella escena, aquel momento, y seguía siendo satisfactorio, pero sentí que había hecho mas allá de la típica buena acción del día.

Cada quien sabe si puede o no aportar, cada quien aporta su granito de arena, o su cubito de azúcar, el tamaño de la aportación no importa, lo que importa es que en realidad salga de nuestro corazón, y que sea un verdadero esfuerzo y que no busquemos nunca el reconocimiento. Creo que aquí esta la clave de la caridad, dar sin recibir, dar sin esperar nada a cambio, dar porque en verdad lo siento, y sin que el mundo se entere, basta con que el corazón de cada quien sepa de las acciones.

Pero recuerden, sobre todo, también dar amor, buenas intenciones, un saludo, una sonrisa, un ceder el paso, paciencia y amabilidad; ojalá pudiéramos hacer esto todos los días, pero si no se puede, al menos hagámoslo durante estas fechas.

Saludos y felices fiestas.
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11 diciembre 2006

Se fue por fin

Se fue por fin, si agonizo o no, que importa, tal vez no como quisieran muchos, mejor como quisieran otros, pero al fin y al cabo ya se fue.

Irónicamente, se fue en el Día Internacional de los Derechos Humanos, si, que ironía, se fue en un día que se supone pues celebra la denuncia de los abusos, las torturas, las desapariciones, las detenciones ilegales, etc. Dudo que lo haya sabido, así como dudo que se hubiera arrepentido de todas las atrocidades que durante su gobierno se cometieron.

Es verdad que la polarización en torno al asunto es grande. Algún sector lo considera un héroe, el otro lo considera un tirano, otros ni fu ni fa, así es la vida, aquella que el directa o indirectamente le arrancara a muchos, pero al fin y al cabo, para todos hay en la Viña del Señor, y esto es la grandeza de la libertad de expresión y de ideas, el poder decir estoy a favor o en contra sin problema alguno, sin perder el sueño, ese que arrancaban en horas de la madrugada, y que en ese momento pasaba a ser pesadilla, de la que muchos nunca despertaron.

Tuvo suerte de no ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad, mucha pero mucha suerte diría yo. Muchos han alzado su voz opinando que seria mejor verle pagar en vida, yo mismo exprese que ni la muerte seria castigo suficiente, y hoy sigo pensando lo mismo. Ya pagara de una u otra manera, porque creo que por ahí si se da la “justicia divina”.

¿Al cielo o al infierno? Creo que de lo que si estamos seguros es que al Cielo no se fue, ese tan esperado Cielo, porque el señor era un gran cristiano, primera fila en la misa, amistad cercana con miembros del clero. Al infierno, tal vez, si es el lugar para los malos, o si es que se cree en el cielo y el infierno, pero creo que jamás será el mismo infierno que el se encargó de dar a mucha gente, ese de la vista apagada, golpes, vejaciones, picana eléctrica, “submarino” y demás armas "defensoras de la patria".

No dudo que muchos lo consideren pues un héroe, que salvo a su país de un inminente peligro, y como tal, pues se le justifica todo, en defensa de la patria. Que extraño, leo la anterior frase y me acuerdo haberle escuchado palabras similares a otro personaje en México, en fin, en estos momentos ya deben de estar juntos compartiendo ideas o peleándose algo.

Sin mas pues, se fue por fin. ¿Que descanse en paz? Lo dudo que pueda con todo lo que pudiera cargar su conciencia, aunque también dudo que tuviera una conciencia. Ojala y aprendamos que para eso es la historia, para aprender de los errores del pasado y no volver a cometerlos.
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08 diciembre 2006

¿Dónde estabas hace veintiséis años?

Tal vez no me acuerdo con exactitud de cosas en especifico de ese día, pero de lo que sí me acuerdo fue de lo que vi esa noche por las noticias en la televisión, desde las de “24 Horas” de Jacobo Zabludowsky hasta las noticias gabachas que interrumpían su programación.

Esa noche de 8 de Diciembre, a las 10:50 PM. hora del Este, John Lennon caía abatido por unas balas expansivas de un revolver calibre 38, disparadas irónicamente por un fanático que hacia un par de horas antes había pedido y obtenido un autógrafo de Lennon. Inclusive al tipo le encontraron entre sus ropas unas cintas con varias horas de grabación de canciones de Los Beatles.

La respuesta no se hizo esperar, la gente comenzó a juntarse frente al ahora ya famoso edificio Dakota de por el rumbo de Central Park, con velas, discos, fotos, unos cantaban, otros rezaban y muchos lloraban. Inclusive el mismo gesto se vio en la Ciudad de México, no recuerdo el lugar pero recuerdo haber visto gente en la televisión que cantaba, portaban velas y lloraban, esto al muy poco tiempo de la propagación de la noticia.

Recuerdo haber escuchado una declaración del que en ese tiempo era su productor, David Geffen, y dijo: “John siempre amo y rezo por la humanidad, hagan lo mismo por el ahora”. Y así fue, uno de los tipos mas brillantes en le mundo de la música se iba, no por su voluntad, sino forzado, arrebatado, y curiosamente, como el alguna vez lo dijo: Se iba a morir o en un accidente aéreo o asesinado por un loco, que ironía, nunca pidas algo que se pueda hacer verdad.

En fin, yo tenia poco acceso a su música en ese tiempo, algunas canciones grabadas, algunas sesiones de escuchar sus discos con unos vecinos, y algo de mi hermano mayor que habría escuchado por ahí. Hoy tengo un disco de éxitos de el, y aunque nunca he sido un súper fan, admiro mucho su música, su talento y sobre todo su lucha por un mundo mejor, que aunque sonara como idealista o sueño guajiro, de alguna u otra forma logro cosas y sobre todo, logro influenciar a toda una generación que comienza a dar sus frutos. Un tipo controversial, pero un tipo que tuvo el valor de vivir su vida como él quiso, sin seguir patrones ni prejuicios, y que de pasada nos dejo muchas canciones muy buenas, y música que nunca pasara de moda.

Descanse en paz John Lennon, donde quiera que este.
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06 diciembre 2006

Mañana de brevarios

Hoy por la mañana mientras me dirigía a mi destino laboral, escuche varias notas por la radio, de las cuales, dos captaron mi atención y me hicieron reflexionar, mientras me abría paso entre el trafico, que la verdad no es nada comparado con el de otras ciudades mucho mas grandes como el DF, que por cierto escuche el reporte aéreo del trafico por allá, es interesante, pero desgraciadamente aquí no me sirve, ya me servirá cuando ande por allá y vaya por mis “kekas” (i.e. quesadillas) de Tres Marías.(en un futuro ahondare en el tema), o un cafecito de olla de La Marquesa, o unos hot cakes de Coyoacan.

Primera nota: que el nuevo Secretario de Hacienda presento no se que cosa, pero que el tipo, según el periodista, reflejaba la típica imagen de banquero o de persona que maneja mucho dinero, y grandes ligas no cualquier cantidad de dinero. Las características que el tipo reflejaba para tal conclusión fueron que era de pocas palabras pero muy directas y la otra, porque portaba un traje de esos de rayitas blancas bien delgaditas. De nuevo, el periodista mencionaba que tal como Rico MacPato, el se imaginaba a todos los que manejaban grandes cantidades de dinero, con su “típico” traje de rayitas. Me puse a pensar y reflexioné... mmmmmm ¿Alguna semejanza con los otros trajes de rayitas o que antes eran de rayitas y que regalan en Almoloya, hoy La Palma?
Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia.

Segunda nota: Augusto Pinochet, el que fuera dictador de Chile por muchos años, se recupera del infarto al miocardio que sufrió el Domingo pasado y ya hasta hace ejercicios, dijeron los doctores que lo atienden en el hospital militar de Santiago; pensé: yerba mala nunca muere. Lo único que le puedo decir es que le tengo preparado un buen post para el día que se vaya al mas pa’lla, a el y a varios (Videla, Massera, hasta Echeverría) que han creído ser omnipotentes, y han aplastado vidas humanas sin consideración por el simple hecho de pensar diferente. Y con la disculpa anticipada por el lenguaje soez: ya llegara tu hora grandísimo hijo de puta, que ni la muerte misma es suficiente castigo por tus crímenes.

Ah pa reflexioncitas ¿no? Dicho al mas puro estilo de Capulina , pero bueno, al fin y al cabo son eso, reflexiones, brevarios, que pasan por la mente y se van, sirven de ejercicio mental y de elongación para nuestro criterio que a veces se hace tan pequeño por tanta cosa banal y... por el trafico claro esta.

¿Y tu, has tenido alguna reflexión interesante que compartir?
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30 noviembre 2006

Un camino diferente, un destino diferente

Nuevamente me entro la nostalgia, y me puse a hurgar en un viejo baúl, en mi querido ático, y esto fue lo que me encontré:

Era una noche de verano, de por ahí del mes de Agosto, recuerdo que era Viernes, era de noche, el silencio reinaba, solo la luz de una vela a lo lejos alumbraba ese lugar de techos altísimos, de ecos profundos, de delgados y altos vitrales de colores y de un ambiente de solemnidad que en ningún otro lugar he podido encontrar.

Apenas si se podían distinguir los rostros, las figuras, las siluetas, en parte debido a la oscuridad, pero en gran parte debido a la concentración, al momento de retiro que yo vivía en ese momento, creo que los demás ahí presentes también, unos a mayor o menor escala, pero al fin y al cabo todos ahí con el mismo propósito, con un mismo objetivo, con una gran decisión en mente y corazón, para algunos la decisión mas grande de sus vidas, aquella que nos marcaría el camino a seguir.

No sé con exactitud cuantas horas dure ahí, tal vez mas de tres, sentado, hincado, postrado, parado, siempre meditando, pensando, imaginando, orando y planteándome diferentes cosas, todas relacionadas con el mismo fin, todas encaminadas a una decisión, y a una respuesta. Como todo mortal, confieso que dude mucho, llegue a plantearme la pregunta ¿Que es lo que estoy haciendo aquí?, ¿Estoy haciendo lo correcto?, pero en aquellos días, y en aquel momento, mi mente y mi ser estaban tranquilos y yo estaba muy seguro de la respuesta que ya tenia en mente; eran otros tiempos, eran otras situaciones, era otra mi vida, creo que mucho mas sencilla, sin tantas complicaciones, tal vez llena de ilusiones y de idealismos. En una hoja sencilla escribí mi respuesta, en una simple hoja de cuaderno, arrancada así sin quitarle esos pequeños sobrantes que deja el arrancarla del espiral, ahí estaba plasmada mi respuesta, la definición de mi camino, de una responsabilidad que según yo, estaba a punto de comenzar.

Ya cuando el cansancio comenzó a vencerme, me retire a la que durante aquel tiempo fue mi habitación temporal, una habitación muy sencilla, de paredes de ladrillo sin terminar, un piso de loseta blanca, un cuarto pequeño en dimensiones, oscuro pero muy acogedor, para mí era lo máximo, era todo lo que necesitaba: una cama, un pequeño ropero, una silla, una mesa y una lámpara, y algunos de mis libros y ese silencio y esa quietud que describí anteriormente, una quietud que se ansia, que se disfruta y que es necesaria de vez en cuando, de esos en que solo se escucha el trinar de los pájaros durante el día o el cantar de los grillos durante la noche y el ruido de algunos coches muy a lo lejos. Mi ya famosa respuesta quedo guardada debajo de mi almohada esa noche, como vigilando mi sueño, un sueño que no pude conciliar por muchas horas.

A la mañana siguiente la rutina de siempre, el baño, la oración comunitaria, luego el desayuno, lavar la “loza” (palabra nueva para mí en ese tiempo), y después alistarnos para la ceremonia especial. Ahí estaba yo de regreso en ese lugar, en el que duré varias horas meditando mi respuesta. Ahí mismo fue cuando me di cuenta que muchas veces uno se puede trazar un camino, pero el destino, por obra divina o por azar, nos tiene preparado otro camino, un destino diferente al planeado. El obispo acepto con gratitud nuestras respuestas, ahí, en la capilla del seminario regional, pero nos dio la noticia de que a partir de ese ciclo escolar por así llamarlo, no se aceptarían candidatos a seminaristas que no hubiesen terminado la preparatoria, yo como algunos otros me encontraba en esa situación, y si para este momento no lo habían adivinado, mi respuesta en esa hoja de cuaderno común y corriente, era afirmativa, un “si” sin dudar, o al menos eso es lo que creía. Pero los designios de Dios, o el destino o como quieran llamarlos, eran otros para mí, lo tome con calma, lo deje de pensar por un buen tiempo, después lo volví a tomar, esta vez como una señal, y así fue como seguí otros caminos, otros destinos.

¿Cuantas veces nuestro camino en la vida no se torna en dos o más senderos, y se toma uno u otro por decisión propia o en ocasiones hasta por presiones ajenas? Que curioso es esto del destino ¿no creen? Curiosa es la manera de cambiar de camino de un lado para otro, como lo seria para mí, de nuevo, poco tiempo después.
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27 noviembre 2006

De peluqueros y moralejas

El otro día, un sábado para ser preciso, me dispuse como casi cada mes a acudir a la peluquería (o barbería) para mi corte de pelo. Así es, yo soy uno de esos especimenes raros que todavía se corta el cabello en peluquería de esas antigüitas, con el símbolo de colores azul, rojo y blanco en forma de caramelo, y con las sillas de esas hidráulicas que suben y bajan y que tienen un cintillo de piel a un lado, con el que afilan la navaja para retocar patillas y algunos lados.

De esas tan clásicas que casi todos los peluqueros son ya viejitos, exceptuando a algunos, de hecho, el peluquero con el que me corto el cabello la mayoría de las veces es mas o menos de mi edad, él es el dueño del lugar, el cual heredo de su padre, quien se dedicó al mismo oficio, y a quien yo tuve el placer de conocer, una finísima persona, de esas con las que platicas a gusto, largo y tendido, que le puedes platicar de todo, que veía la vida con animo, de manera positiva, pero que ya no esta con nosotros, el cáncer le gano la batalla hace ya algunos años.

Mis temas en común con el peluquero son de todo un poco, desde los tiempos de antes, el Juárez de antes, hasta llegar al mero “mole”, el fútbol. Supe por alguna platica que él jugaba en una liga con sus antiguos amigos de la infancia de por ahí de la colonia Hidalgo, que jugaban en los famosos “hoyos” de tierra (paréntesis: los hoyos de tierra son residuos del antiguo cause que tenia el Rió Bravo, y que quedaron del lado mexicano después de la devolución de El Chamizal de Estados Unidos a México) y en veces en campos empastados junto al estadio Benito Juárez. Yo alguna vez jugué en esos campos así que la platica se ponía buena, que si las Chivas, que si el América, que si el Cruz Azul, que hoy hace mas calor que en otros años, que ya hace bastante tiempo que no nieva como antes ¿se acuerda? ... en fin, de todo un poco.

Hace como dos semanas, como mencione anteriormente, llegue pues a mi cita sin programar con el peluquero. Tuve suerte, no había espera y mi peluquero estaba disponible, así que llegue, saludé y me senté, comenzó el corte y comenzó la platica, fue ahí cuando me entere que ya no jugaba fútbol, al preguntar el porque, la respuesta me dejo algo helado: por cuestiones de salud, esta enfermo de cáncer. Yo no supe ni que contestar, me dijo que lo tomaba con calma, que estaba ya en tratamiento, que todavía no se le había caído el cabello, pero que iba un paso a la vez, me dijo que esperaba regresar a las canchas si todo salía bien y que no me sintiera mal, que le echara ganas, porque “ya ve que nadie tenemos la vida comprada”.

Me quede pensando mucho, como les dije, es una persona muy joven todavía, con esposa e hijos, pensé lo difícil que pudiera ser para su familia el llevar una situación así. Pero también pensé que como bien dijo él “nadie tenemos la vida comprada” y por lo mismo tenemos que disfrutar de ella, forjar metas y alcanzarlas, hasta las más insignificantes, ese curso de italiano o de francés que siempre quisiste, hazlo, o esa reparación que siempre has querido, órale, dale, hazlo, o ese viaje que has querido realizar pero no has podido por falta de tiempo, órale, sin pensarla, hazlo. Sé que existen detalles y situaciones, trabajo, responsabilidades que pueden detenernos, pero todo se puede ordenar para que las cosas vayan saliendo. Mientras estemos en este mundo, tratemos pues de vivir la vida, de disfrutarla y de seguir adelante, hasta que nos toque rendir cuentas y hacer el viaje, porque uno nunca sabe el día y la hora en la que nos den ese boleto de “one way”. Espero que tengan una buena semana, y recuerden, a darnos tiempo de disfrutar de la vida, aunque sea un poco.
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15 noviembre 2006

Memorias de un Cafe

Lugar de reuniones, lugar de discusiones, lugar de citas, lugar de recuerdos, añoranzas, alegrías, tristezas, o simplemente de disfrutar de una buena taza de americano, expreso o capuchino en la mejor compañía, la de alguien mas, ese ser querido, o la de uno mismo.

Recuerdo que el café “La Nueva Central” en Ciudad Juárez, fue varias veces punto de reunión familiar, pero sobre todo con mi padre; que el niño necesitaba zapatos nuevos, “nos vemos en el café a las tales horas y de ahí vamos a la tal zapatería” (que por cierto casi todas se encontraban a los alrededores de la catedral, ¿que onda con eso?), que necesito un libro tal o una monografía (también llamadas “planillas”) de tal, y de nuevo era “nos vemos en el café a las tales horas y de ahí nos vamos a las librerías de por la Avenida Lerdo y 16 de Septiembre”; total que el café era el punto de reunión, porque a veces la aventura comenzaba y terminaba en ese mismo lugar.

Ahí en ese café se juntaban los personajes más representativos, coloridos y variados de nuestra Ciudad Juárez. Era común toparse por ahí desde el profesor Armando B. Chávez, ilustre maestro y cronista de la ciudad por varios años, el licenciado Terrazas, al licenciado Cuellar (el verdadero fundador de la Carrera Internacional de la Amistad) algún ex alcalde, diputado o senador, ahí discutiendo de política, economía y de otros temas comunes con gente como el voceador de la esquina, el vendedor de lotería, el bolero de enfrente a catedral y el relojero que tenia su oficina junto al despacho de mi papa en el edificio Sauer (16 de Septiembre esquina con Avenida Juárez), e inclusive algunas veces, hasta mi papa tomaba parte en esas discusiones. Ahí todos eran un poco de filósofos, políticos y economistas, pero todos amalgamados en una sola especie, ahí nadie sobresalía, todo punto de vista era tomado de la misma manera y con el mismo respeto. Me imagino que así habrá sido en la época de los grandes pensadores en la antigua Grecia, en fin.

Con estas y algunas otras escenas recuerdo a este lugar, con una nostalgia, como con un cierto cariño y respeto, pero creo que esto se debe mas a la gente que ahí se reunía. Desde que mi viejo se adelanto en el viaje de ida sin vuelta, no había vuelto a poner pie en ese lugar hasta hace un par de años, una mañana de feriado que de la nada decidí volver a ese lugar. Por fin llegue, entre y me senté en la barra, el lugar tiene una especie de “isla” en medio, donde se sirve el café, tiene pan de dulce, refrescos y te toman la orden, porque también tienen cocina la cual se encuentra al fondo del lugar tras un par de clásicas puertas de cocina con una ventana circular cada una. La barra tiene asientos circulares, de esos típicos de un “dinner” americano. Pedí un café normalito, negro, sin nada, yo mismo lo endulce con media cucharadita de azúcar, no mas por el momento.

Mientras meneaba el café con la cuchara mi mente divagaba, creo que retrocedía en el tiempo, y como de película, me veía yo por ahí en una de esas mesas con mi papa, yo desesperado y él tomando tranquilamente su café y leyendo el diario. Mi semblante cambia, una sonrisa invade mi rostro mientras vienen a mi todos esos recuerdos. De pronto veo entrar al relojero, así es, el mismo del que obtuve mi primer reloj de pulso en mi vida, un reloj de verdad, sin carátula, sin marca, solo tenia la pantallita de los dígitos, pero funcionaba al fin y al cabo, y yo, era feliz con mi reloj marca “patito”, era un regalo de mi padre, era lo máximo.

Asi llegaron y se fueron esos recuerdos con el ultimo sorbete de mi taza de café, fue un momento pequeño, pero fue un buen momento, en tiempo real duro poco pero en mi mente duro bastante, lo suficiente como para reflexionar y regresar a mi vida diaria con un poco mas de energía. Esa fue la ultima vez que visite el café, pero no creo que sea la ultima, se que me espera otra sesión de café con pan dulce y recuerdos, de respirar profundo, con calma, de imaginar y de recordar, de cargar las pilas.

Es curioso como un solo lugar puede traernos tantos recuerdos de infancia, de juventud o simplemente buenos recuerdos. Tal vez existan mas personas que recuerden este café, o algún otro café, o cualquier otro lugar, edificio, etc, cada quien tendrá ese lugar de referencia, un puente entre esta dimensión y la otra, entre el mundo actual, supuestamente real y el ático de los recuerdos. Es simplemente la nostalgia que nos invade en ocasiones y nos hace regresar a nuestro pasado, y a veces funciona aquello que dice “nunca hay que olvidar de donde vienes, para saber a donde vas”.
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07 noviembre 2006

Juegos de Palabras

Cuando era niño, tendría alrededor de diez años, me enferme de hepatitis y tuve que pasar todo un mes del verano postrado en una cama sin hacer movimientos bruscos, debido a la inflamación de mi hígado. Ahí estaba yo tirado, todo amarillo como pintado con azafrán, en mi cama y viendo la televisión. Solo escuchaba los gritos de mis amigos de la cuadra cuando jugaban en el terreno baldío de atrás de mi casa, la cascarita de fútbol o el famoso “weniner” (del ingles one-inning) de béisbol o a lo que fuera y a mi me partía el alma estarme perdiendo toda esa acción.

Para no hacer mis tardes tan aburridas y para no pasar tanto tiempo viendo la caja idiota, mi hermana y yo ideamos un juego, una especie de juego de palabras, ella elegía un tomo de la enciclopedia que teníamos en casa y desde su recamara, que estaba al lado de la mía, me decía una palabra y me daba tres o mas significados, yo tenia que escoger el que pensaba era el significado correcto de la palabra primero mencionada. Cuando llegaba a atinar, pasaba a ser mi turno, ella literalmente me aventaba el tomo de enciclopedia a mí recamara siempre apuntando a la cama, no quería ni por equivocación ser infectada con el virus de la enfermedad, cambiábamos los papeles y yo mencionaba una palabra y diferentes significados y a ella le tocaba adivinar.

Era un juego tal vez muy absurdo pero a mí me parecía buenísimo, nos divertíamos por horas haciendo renegar al otro con las palabras mas complicadas y jamás antes escuchadas, pero era bueno el juego, y ahora me doy cuenta que fueron de las mejores horas que haya pasado con mi hermana, en una enfermedad muy dura, ella pudo haberse ido por ahí con sus amigas, pero igual se quedaba y me seguía la corriente y me acompañaba en aquel momento.

También jugábamos con el directorio telefónico, alguien escogía uno de los anuncios en la sección amarilla, sin mencionar el nombre o el giro del negocio y decíamos en voz alta algún slogan o frase que el anuncio tuviera, tomábamos nota y le pasábamos el directorio al otro, para que este adivinara el negocio y la pagina donde estaba dicho anuncio, en fin. Ah pa’ jueguitos han de pensar, pero creo que todos cuando niños, poseímos esa bendita imaginación que nos hacia viajar a galaxias lejanas o transportarnos a otras dimensiones en un abrir y cerrar de ojos, sin visas ni aduanas, sin preocupaciones ni limites.

Poco tiempo después, en algunas reuniones con amigos, implementábamos otro juego de palabras, le llamábamos El Diccionario”. En este juego, alguien fungía como monitor, escogía una palabra del diccionario, y la mencionaba a los presentes, después cada uno anotaba en un papelito lo que creía o lo que sonara mas convincente a ser el significado de la palabra, y el monitor anotaba también en un papelito el significado real de la palabra, se reunían todos los papelitos, se leían en voz alta y se ponía a votación cual era el significado mas convincente. Aquí ganaba el que tenia mas votos, y no siempre era el diccionario, cabe mencionar que me hice muy buen en este juego de “geeks” por mi experiencia previa con los juegos de la enciclopedia antes mencionados. Este juego es bueno pero solo para unas cuantas rondas, después se puede tornar aburrido, pero es interesante ver la sazón que le ponen algunos a los pseudo-significados con tal de convencer, es divertido hasta cierto punto.


Con que facilidad pues se podía uno divertir, la cosa era improvisar y vaya que lo lográbamos. Mi pregunta es si algunos de los lectores me pudiesen compartir algunos de sus juegos inventados ya sean de palabras o de números o de lo que sea, la cosa es ponernos nostálgicos juntos, recordar es vivir, y en algunos momentos es bueno volver a vivirlo, para los que se nos ha ido un poco la imaginación, recordar que si la tuvimos y de que manera. Espero compartan sus experiencias.
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01 noviembre 2006

Aqui espantan !

Con motivo de las fiestas de Halloween y de Día de Muertos, la reflexión de hoy me lleva a esa parte de nuestra cultura que tiene que ver con lo paranormal, con esas telarañas mentales que nos llevan a estados de miedo, y todas esas cosas como vampiros, monstruos, fantasmas y demás almas en pena que dizque andan por ahí deambulando y asustando a los vivos.

Sobre este tema se han hecho escritos, novelas pero sobre todo películas. Algunos tendrán su película favorita, otros su "coco" o esa película que hasta la fecha los espanta. Mi repertorio de estas películas incluye en primer lugar un clásico: El Exorcista, esta película le eriza los pelos hasta al más valiente, y es fecha que todavía la veo y me deja un poco “nerviosito” por decirlo de alguna manera. Pero una serie de películas que me dejaban varios días sin dormir eran las de La Profecía o The Omen. Igualmente a la fecha, veo cualquiera de estas y tengo pesadillas a la noche siguiente, y con todo y que no pruebo bocado. En fin, cada quien tiene sus “cocos”, los míos son esas películas, porque creo que después de esas, ninguna otra me ha dejado espantado, las demás nuevas son de puros efectos, sangre y hacer pedacitos a las victimas, pero en gustos se rompen géneros.

Todo lo anterior me lleva a recordar una historia que me sucedió hace ya algunos años durante unas vacaciones de verano en Guadalajara; mi hermano mayor estudiaba Psicología en aquella ciudad, y se hospedaba en una casona grande y vieja en una zona de las mas antiguas de la ciudad, muy céntrica. La casa era de las típicas casas antiguas, con un portón grande a la entrada, inmediatamente un pasillo que llevaba a un patio, las recamaras, sala y estancia se encontraban en fila en una orilla de la casa, y el baño y la cocina estaba afuera, separadas de las recamaras, cruzando el patio al otro extremo.

Una tarde poco antes de oscurecer, cuenta mi mama que mientras mi hermana y yo estábamos por ahí viendo la televisión en la estancia, ella se encontraba lavando los platos de la comida, cuando de pronto, sintió como un jalón en sus piernas, esa tarde ella vestía pantalón, así que la sensación fue como si algo o alguien le estuviera jalando los pantalones por atrás, a la altura de las corvas. Por un momento ignoro aquella sensación y siguió en su tarea cuando de pronto lo volvió a sentir con mayor intensidad, en ese momento pensó – esta casa es muy antigua, entonces, puede ser un fantasma el que me esta jalando, alomejor me quiere hablar – y empezó a entrarle un miedo terrible, por lo que no quería voltear a ver quien o que era lo que le jalaba el pantalón. Se puso a rezar para tomar valor para voltear a ver, cuando de pronto la sensación aquella volvió pero ahora mas arriba, como si algo recorriera las piernas, y en ese momento, volteo, no vio nada, y su instinto la hizo golpear con sus pies fuertemente el suelo, como zapateando.

En ese momento, mientras mi hermana y yo nos encontrábamos en la estancia viendo la televisión, solo recuerdo haber escuchado un grito desgarrador –¡ayyyyyyyyyyyy mamacitaaaaaaaaaaa! – yo rápidamente corrí hacia la cocina y ahí me encontré con aquella escena, ahí estaba el muerto tirado en medio de la cocina... se trataba de un ratón, asi es, un pequeño ratón casero, pero no era uno, sino eran dos, dos ratones que no se como diablos se habían metido al pantalón de mi mama y como subieron despacio y eran pequeños, mi mama no los sintió, solo sentía aquellos “jalones” que pensaba que eran obra de alguna “alma en pena”. Cuando dio los zapatazos en el suelo, ambos ratones cayeron al suelo, y mi mama alcanzo a patear a uno y darle mate. El otro había corrido despavorido y se había alojado en un tubo de desagüe que corría por debajo de la cocina e iba a parar al patio, yo corrí rápidamente, tome una escoba y espere al ratón por el otro lado de aquel desagüe. No tardo mucho en salir pero yo ya estaba listo, asi que en cuanto lo vi, sin pensarlo dos veces, le di un escobazo que lo mando al otro lado del patio, corrí a verlo y si, ya había dejado de existir.

Si ya se, la historia esta mas cómica que de terror o misterio, pero la moraleja es, cuando sientas pasos en la azotea, no es un fantasma, de seguro es un ratón o algún otro bicho jugándote una broma, jajajjajaja.

Y tu? Tienes historias de espantos, películas de terror o espíritus chocarreros? Desembúchalos por acá ...
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27 octubre 2006

A dos de tres caidas sin limite de tiempooooo!

El otro día, me encontraba hurgando de nuevo entre un montón de cachivaches polvorientos cuando de pronto la veo... si, era una mascara del Santo, el enigmático "enmascarado de plata", así es, yo tuve una mascara del Santo cuando era niño, y fue que me puse a filosofar acerca del tema. La lucha libre siempre ha estado presente en la cultura mexicana, traspasando estratos sociales, edades y demás fronteras que pudieran limitarla. Creo que todos, o muchos de nosotros, de una manera u otra hemos sido participes de este espectáculo, de esta lucha de fuerzas entre el bien y el mal caracterizadas por los rudos contra los técnicos, mascara contra cabellera, relevos australianos, a dos de tres caídas sin limite de tiempo.

¿Quién no recuerda los muñequitos de luchadores o conoció a alguien que tenia uno? Si, esos que tienen sus brazos extendidos con las manos abiertas y un brazo mas arriba que el otro (la clásica pose de guardia en la lucha libre). Esos muñequitos baratitos que vendían afuera de los mercados, tiendas y hasta afuera de las iglesias pero que hacían las delicias de los niños por horas y horas, pretendiendo ser los mejores luchadores en la mismísima Arena Coliseo, o ya de perdida, en el Gimnasio Municipal. Yo tuve varios de esos, y recuerdo que hasta les fabrique su "Ring" con un pedazo de tabla cuadrado, con cuatro clavos grandes en cada esquina y unas ligas a manera de cuerdas, suficiente para entretenerme por un buen rato.

¿Y de las películas de luchadores? Esas merecen un post aparte, otra cosa, con el Santo y Blue Demon siempre bien trajeaditos y con su mascara súper-apretada que les quedaban los labios así como que "parando la trompita" como dijera Pepe el Toro. Y esos carritos de lujo, siempre convertibles para que lucieran su capa, y que decir de sus habilidades para de unos buenos golpes de hacha, degolladoras y patadas voladoras vencieran triunfalmente a momias, monstruos, vampiros y hombres lobo, y mujeres lobas también. ¿Quién no se aventó una película de esas, mientras no tenia nada que hacer, alguna tarde de ocio en su casa?

Y que decir de las mascaras, esas que son elaboradas con tanto ingenio y con tanta creatividad que ya son parte de ese folklore que caracteriza a nuestra cultura mexicana. Recuerdo la de El Santo (obviamente), Blue Demon, Mil Mascaras, el Huracán Ramírez, Fishman, Tinieblas (sin aluche), y más reciente Lizmark y Octagon, y de luchadores locales como Flama Roja, el Legionario, Rokcy Star, Cinta de Oro, Gallo Tapado, el Samurai, y muchos otros mas que mi memoria me traiciona y no me deja recordar con certeza.

Recuerdo que un día, tendría escasos cinco años, le dije a mi papa que no dejaría pasar otro día mas sin que me comprara mi mascara de El Santo, me prometió que ese mismo día me la llevaría a casa. Lo estuve esperando lo que yo sentí fue una eternidad, hasta que por fin llego, y si, para mi fortuna, llego con la mascara de El Santo. Brinque como loco, me la puse de inmediato, me quite la camisa y salí al balcón de mi casa a hacer algunos "movimientos" de lucha libre, creo que mi mama tomo algunas fotos, ojala las encuentre algún día para mostrar las pruebas de dicho momento eufórico.

Para mi gusto, hubo una época de gloria o segundo aire de la lucha libre en nuestra frontera, y recuerdo bien ese momento. La televisión jugaba un papel importante en este show y ahí estábamos pegados todos, chicos y grandes para ver las luchas, pero sobre todo los programas previos donde los luchadores se hacían de palabras, exhibían sus carencias de estilo y hacían locura y media para preparar la siguiente función de lucha libre. Quien no recuerda al famoso referee después convertido en luchador Julio Quiroga, al grito de "No estoy loco chato, no estooooy locooooooo" y que en una ocasión se agarro a topes en la cabeza con un chivo en pleno programa de televisión. O las discusiones entre Flama Roja y Rocky Star, el primero el rudo de rudos y el otro el ídolo de las masas por su juventud, actos acrobáticos y sencillez al hablar, o a aquellos luchadores que eran del "otro bando", el Baby Sharon y el Bello Armando, mostrando sus pelirrojas cabelleras y ese tono de voz tan "particular" al hablar. Creo que algunos estarán de acuerdo conmigo, independientemente del escándalo, era todo un show.

En una ocasión, mi papa, un tío y yo nos metimos de gorra a una función de lucha en el Gimnasio Municipal de mi natal Ciudad Juárez; mi papá era amigo del electricista del gimnasio y pudimos entrar por la puerta de servicio. Ya sentados por ahí, empezó la función, recuerdo que el lugar estaba llenísimo y hacia bastante calor. Todo transcurría normal hasta que de pronto, sentí que una mujer que estaba sentada junto a mí comenzaba como que a "manotearme", yo la verdad no le puse mucha atención al asunto, pudo haber sido accidental. El manoteo siguió y después era mas frecuente y más fuerte, todo esto sucedía en fracciones de segundos, yo no sabia que hacer, solo atinaba a no voltear a verla, por pena. El siguiente ya fue mas como golpe, así que voltie con intención de reclamarle, y oh sorpresa!!!! La susodicha mujer estaba con la cara toda descompuesta, los dedos retorcidos y se movía, mas bien se convulsionaba sin control; la mujer estaba teniendo un ataque epiléptico ahí a un lado mío, y yo que pensaba que nomás me estaba fastidiando. Aquello era un momento cómico-trágico, no sabia si reír o llorar o gritar. Mi tío y mi papa de un brinco se pusieron uno en cada lado de la mujer, le estiraban los dedos, le controlaban los brazos y mi tío vigilaba que no se fuera a asfixiar con su propia lengua, una escena muy surrealista, irónicamente, como para película de luchadores. De la nada salieron unos paramédicos y una señora que presumimos era la mama de la mujer convulsionada, muy afligida la señora nos daba las gracias por haber "atendido" a su hija. No es difícil adivinar que después de ese momento me jure no volver jamás a las luchas. Si volví una vez, mas a fuerzas que de ganas, a una función de lucha a beneficio de la sociedad de alumnos de mi escuela secundaria, yo tenia vela en el entierro y no me quedo de otra, solo que en esa ocasión estaba en ring side, casi como un VIP, pero como dijera la nana esa del comercial de los frijoles de Apizaco, esa es otra historia.

Por todo esto y mas es que pienso que la lucha libre siempre ha estado por ahí, ligada o infiltrada a nuestra cultura. La prueba es que la lucha libre sigue, tal vez con menos pasión pero ahí sigue, muriendo y renaciendo como el Ave Fénix, ídolos van, ídolos vienen, hasta el gabacho se quiere arrimar al "fenómeno" este de las luchas mexicanas, que hasta hicieron la película esa de Nacho Libre.Todo estos recuerdos y pensamientos filosóficos vienen pues como resultado de encontrar tales objetos en el ático... órale.

Y tu, ¿Cuál mascara tenias?, ¿Tuviste muñequitos de luchador? Aviéntate tu historia, desde la tercera cuerda....
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18 octubre 2006

De Burritos y Burreros

Clásica escena de un hogar en Ciudad Juárez a la hora de la comida, por allá en los mil novecientos shhhhmmmgggttt y tantos:

- Maaaaa, tengo mucha hambre...
- Aguántate un poco, ya casi esta lista la comida...
- Pero tengo hambre...
- Toma, comete este burrito de tortilla con sal...
- ¿Burrito? ¿Qué es un burrito?

Así comenzaba mi introducción a este platillo tan original del norte de México, pero sobre todo, de mi Ciudad Juárez: Los Burritos. Los hay de todos los guisos habidos y por haber, pero su base es la tortilla de harina, aunque yo también agregaría como base una embarrada (no es albur) de frijoles refritos. Los hay de carnes como asado de puerco, chile colorado, barbacoa sola o "terciado" (o sea con guacamole), de fajitas, de mole, de picadillo, de chicharrón, de "winni" (salchicha) y los vegetarianos de chile con queso, de huevo a la mexicana, de chile relleno, de nopales (muy común en semana santa), etc, etc, etc. Y mejor le paro antes de que despierte tanto a mi tripa y salga volando ahora mismo por uno.

El burrito puede ser tan sencillo como el descrito al comienzo de esta historia: una simple tortilla con sal enrollada, o tan sofisticado y hasta "gourmet" que pueda incluir una mezcla de algo asi como mariscos, con cierta salsa extraña, etc., pero eso si, siempre envuelto en la tortilla de harina; esta es la característica, el requisito para que sea llamado burrito.

Como verán y ya sabrán, la variedad es amplia, asi como los lugares que se dedican a la venta exclusiva de este platillo. En Ciudad Juárez hay varios lugares, unos muy antiguos, unos que son considerados clásicos y unos mas nuevos, pero todos con el mismo fin, ofrecer los mejores burros al cliente.

El idilio con los burritos comenzó en mi época de secundaria y los "Burritos Tony", ahí por el Parque Borunda, (para los borrachotes, junto al bar Papillon... hora feliz y carne asada los Viernes, pero esta es otra historia.) Estos son en verdad unos burritos memorables, por ahí supe que el fundador comenzó vendiendo burritos en un canasto a las afueras de la secundaria del parque, luego en un camión, y después consiguió el local ese junto al parque. Aquí la especialidad eran los burritos de lengua, no, no piensen mal, de lengua de res en salsa de tomate, muy buenos. Ahora ya con un gusto mas critico, puedo decir que tal vez no eran los mejores, inclusive la tortilla como que la servían un poco fría, pero en ese tiempo lo que importaba es que eran la excusa perfecta para salirnos de clases, ya sea por la puerta principal o brincándonos la barda.

Poco después, ya en la prepa, llegaron los burritos de "El Burrito Crisóstomo", ahí en la esquina de Vicente Guerrero y Adolfo de la Huerta, los que para mi gusto, siguen siendo los mejores burros que pueda conseguir en Juárez. La novedad que estos burros trajeron fue que las tortillas de harina eran hechas a mano y ahí mismo, en vivo y a todo color, por varias señoras, estilo que asi sigue hasta la fecha. Estos burritos, además de estar buenísimos, tenían además la particularidad de ser servidos por un individuo tan chistoso, que a veces mis compañeros y yo íbamos solo para escuchar las tonterías que decía:
-Me da dos burritos de chicharrón..
-Salen dos de suegra ¡
-Me da uno de lengua...
-¿Uno de lengüita tu y yo solitos?
-Me da uno de barbacoa...
-Sale uno de doberman!
-Me da uno de "winnie"...
-Ay, ay, ay chiquillo.... ahorita te lo doy...

... y demás leperadas que contestaba el tipo este, pero que hacia las delicias de los clientes mientras hacían fila o degustaban sus burritos ahí parados.

Para los trasnochados, recuerdo que después de una noche de disco por la Avenida Juárez, se podía rematar con una buena dosis de burritos en el "Tin Tan", junto a la cantina del mismo nombre, ahí por la Avenida 16 de Septiembre. La especialidad de este lugar eran los burros de chile relleno, por cierto, también buenísimos, tal vez en parte por el hambre y los efectos del alcohol, pero su merito tienen, estos son unos de los burros con mas tradición y antigüedad en la ciudad.

También existían en aquellos tiempos los burritos "El Choque", ahí en la Plutarco Elías Calles e Insurgentes, para mi gusto muy parecidos a los del Crisóstomo, pero muy buenos. Ya con el tiempo fueron llegando mas, "El Burro Medallas", "El Burrito A-Travieso", "Burritos Robles", "El Choque" que abrió otra sucursal ahí cerca del Tec de Juárez, cerca del puente "al revés", también sin olvidar a todos aquellos puestecitos cerca de las escuelas, oficinas, bares, etc.

Todos en Ciudad Juárez (y tal vez en algunas otras partes de México, inclusive hasta del mundo) tienen una historia que contar acerca de este platillo tan peculiar, tan sencillo pero tan sabroso: el burrito. Nuestras vidas pueden ser muy complicadas, muy apuradas, muy sofisticadas, pero siempre habrá espacio para un buen burrito.

Y tu, ¿de qué vas a querer tu burrito y de donde?

Cuéntame tus historias de burritos...
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12 octubre 2006

Bajan en la siguiente parada !

Entre tanto recuerdo nostálgico y retro (obviamente sacado del ático), no podían faltar historias o anécdotas del camión, rutera, colectivo, guagua, o como le gusten llamar, y si esto se combina con el impredecible clima de Ciudad Juárez creo que las historias son todavía mejor; hay como en botica: de todo un poco.

Mi experiencia personal hace que me remonte hasta los tiempos en los que las famosas "ruteras", termino con el que se les conoce a los hoy camiones de transporte publico, eran simples camionetas tipo van, algunas mas sofisticadas con el techo modificado para que los pasajeros pudieran ir parados durante el viaje, sin tener que doblar el cuello cual si fueran contorsionistas de circo, aunque en realidad si que era un circo viajar en ellas.

Con el pasar de los años esas camionetas comenzaron a ser sustituidas por camiones de los utilizados en las escuelas americanas. Pero no todo fue así, antes también existían camiones mejorcitos, algunos eran antiguos camiones de transporte publico americano (para variar) pero pues era mejor que ir apretujado como sardina en aquellas camionetas tipo "van".

En mi época de secundaria y de preparatoria fui un usuario asiduo del transporte publico. Recuerdo en mis años de secundaria, que llegaba tempranito a la parada del camión, siempre intentando llegar temprano a mi escuela y antes que nadie a mi salón, pero muchas veces también, procurando abordar siempre el mismo camión. Este era conducido por un señor ya grande, muy serio pero muy amable, de pocas palabras, el típico señor "de antes", con el pelo relamido hacia atrás con brillantina (tipo la wildrot), su bigote de Viruta y Capulina, y siempre con la misma estación de radio sintonizada: Radio Cañón. Ahí escuchaba yo esos boleros de Javier Solís que tanto le gustaban a mis papas, sin olvidar esos comerciales de productos "milagrosos" para curar todo tipo de males: "... obtenga ya sus pastillas Redusan, de sus laboratorios Camacho", así por el estilo eran las frasecitas del comercial de radio, en fin.

Ya durante la prepa fue disminuyendo mi uso de dicho transporte, a veces mi hermano me llevaba, a veces alguien pasaba por mí, a veces tenia que caminar un buen tramo hasta llegar a la parada de camión de la ruta que me dejaba mas cerca de la escuela. Fue durante esta etapa donde viví tan peculiar situación, de esas para contársela a los nietos.

Recuerdo muy bien una mañana, eran los primeros días del año, regresaba de vacaciones de invierno y teníamos exámenes semestrales, yo no podía faltar, así que era la misma rutina matinal: escuchar el despertador, apagarlo, escucharlo de nuevo a los nueve minutos, apagarlo de nuevo y esta vez si me levantaba, darme un baño, ponerme el uniforme, desayunar algo muy pero muy rápido y listo, hacia la puerta. Esta rutina era tan común que la hacia medio dormido y hasta con los ojos cerrados y esa mañana no fue la excepción. El problema fue que al querer salir, la puerta no abría, fue entonces cuando me di cuenta que estaba nevando! Y que probablemente ya tenia algunas horas nevando por aquello de no poder abrir bien la puerta.

Pensé en no dar un paso afuera y quedarme en casa, pero eran exámenes semestrales, asi que hablé a la prepa, no me contesto nadie, era demasiado temprano tal vez, le hable a un compañero, estaba en las mismas, no sabia que hacer. Total que me decidí, me había levantado muy temprano y yo tenia que ir a como diera lugar a la escuela ese día. Me arropé bien y me fui caminando hasta la parada del camión, la caminata fue de unos quince minutos, fui acumulando nieve sobre mí. Llegando a la parada, esperé lo que pareció una eternidad, cinco minutos y ningún camión, diez minutos y la misma suerte. Como a los quince o veinte minutos por fin paso un camión, para mi desgracia una "rutera" (de las camionetas que describí anteriormente) y venia llenísima, pero me dije – al menos voy a viajar calientito – y me subí, no sin antes sacudir los centímetros de nieve que ya había acumulado, ahora entiendo al famoso "Frosty".

No vi a nadie que pareciera estudiante, durante el camino pensaba si había hecho lo correcto, pero a la vez venia a gusto porque ya no estaba en la nieve, todo esto hace que por poco se me pasara mi parada, así que grite el típico ¡Bajan! y de ahí caminar media cuadra hasta las puertas de la escuela. Sucedió lo que me imaginaba y la lógica me dictaba que sucedería. Ahí en la puerta principal se encontraba Oscar el conserje, únicamente con un suéter y una bufanda (tengo que describir al tipo este: como de dos metros, enorme, así como Trucutu, buenísima onda con los alumnos, en fin), haciendo señas con sus brazos de "No", refiriéndose que no habría clases, exámenes o actividad ese día en la prepa. Me sentí frustrado - me debí haber quedado en casa ese día - pero ya estaba ahí, mi pregunta fue ¿cómo me voy a regresar? - Pues por el mismo medio, ¿cómo que como? – me contesté a mí mismo. Al final de cuentas, un compañero de la Banda me dio un aventón de regreso a mi casa, su mama estaba sorprendida de cómo me había atrevido a irme así a la escuela nevando .... hasta la fecha, ni yo mismo me lo explico.

Creo que fue la única vez que me atreví a salir así en la nieve, creo también que fue la ultima vez que nevó de esa manera en la ciudad. Hace poco vi en un noticiero local que el meteorólogo pedía fotos o video de una famosa y copiosa tormenta de nieve que hubo en Enero del Ochenta y tantos ... por mi mente paso la idea – pregúntenmelo a mi – solo que no tenia fotos, mucho menos video. Ahhh pero eso si, también pensé, el transporte publico ahí estuvo al pie del cañón, llueva, nieve o relampaguee.

Compártanme sus historias de camiones, o de aquellas nevadas, si alguien se acuerda, o de lo que sea; retroalimentación.
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04 octubre 2006

Corre, corre que te alcanzo

"Lo más importante no es el fin del camino, sino el camino.
Quien viaje demasiado aprisa se pierde la esencia del viaje."

Louis L'Amour


¿Se han preguntado cuando fue que empezamos a vivir la vida tan aprisa? ¿Por qué vivimos la vida así, siempre corriendo, trastabillando y en veces hasta atropellando a los demás por llegar "a tiempo" a cierto lugar, a cierto destino? En nuestra época actual, nos hemos aislado tanto de los demás, que el único común denominador que existe entre todos nosotros es la vida acelerada, vivir de prisa, correr, correr y correr, hasta llegar ¿a dónde? no lo sabemos, solo lo hacemos; hemos perdido la esencia del viaje, que es la vida misma.

No me voy a excusar ni exonerar de culpas, lo acepto, yo también lo he hecho, he vivido deprisa y me he desesperado de la "lentitud" de los demás en múltiples ocasiones, pero a veces reflexiono sobre esto y me causa una cierta tristeza. Por ejemplo, al manejar por las mañanas rumbo a mi destino laboral, volteo al espejo retrovisor, y veo caras irritadas, molestas, desesperadas, algunas escondidas detrás de unas gafas oscuras, o de un contenedor térmico (asumo que contiene café) pero al fin y al cabo en la mayoría veo lo mismo: esa ansiedad, esa desesperación por llegar primero, por ir mas aprisa que los demás, por ganar y no sentirse atrás, abajo en el marcador, un perdedor.

Podríamos decir que en parte se debe a la naturaleza competitiva del ser humano, pero no creo que sea natural, nos han hecho así, nos han programado para ser competitivos, siempre buscando el primer lugar, siempre tratando de ser el mejor, siempre el universo girando alrededor nuestro, lo demás - pero sobre todo los demás - pasan a segundo termino, que casi es lo mismo que nada, los ninguneamos, porque solo importamos nosotros. Es verdad que nadie mas va a vigilar y abogar por nuestros intereses mas que nosotros mismos, pero ¿para que queremos lograr objetivos, ganar y llegar primero si no habrá nadie mas con quien compartir esos logros o triunfos?

Es verdad que las circunstancias de la vida nos llevan a esta carrera de ratas: si no trabajo, no como. Pero a veces no es suficiente, y el consumismo nos absorbe, entonces buscamos tener mas, ser mas, tener el auto más nuevo, la ropa mas nice, la casa o el departamento en la mejor zona, etc. Nos olvidamos por completo de satisfacer las necesidades básicas y nos vamos mas allá, por lo mismo, el cuento es el mismo: no me alcanza, no es suficiente, no tengo nada.... y a pedir créditos y hacer mas rico a alguien mas, mientras uno se endeuda cada vez mas y vive al día.

Las lista de razones puede seguir creciendo, pero cada quien tiene sus razones para andar por la vida con prisa, con preocupaciones, enajenado de lo que pasa, pero sobre todo, de quien pasa a nuestro alrededor. Solo por una vez, detengámonos por un momento, reflexionemos aunque sea una vez, si vas en tu auto, apaga el radio, o en lugar de escuchar las noticias, escucha una canción que te guste, y reflexiona, demuestra un poco de cortesía, cede el paso, no pierdas el control, respira profundo y espera antes de ofender a alguien. Recuerda que nadie es perfecto, y todos estamos aquí para vivir en sociedad. No estoy diciendo que antepongas las necesidades de los demás antes que las tuyas, pero recuerda que para vivir en sociedad se requiere un poco de paciencia, respeto y valor de tu parte, de cada uno de nosotros, pero tenemos que empezar por nuestra casa, por nosotros mismos. Tratemos de vivir la vida paso a paso, no corriendo, porque si no corremos el riesgo de perder la esencia del viaje. Es una buena manera de trascender ¿no crees?
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01 octubre 2006

Hacer o no hacer ...

.... o mas bien dicho, cortarle o no cortarle.

Por ahí alguien me mando estos puntos aclaratorios acerca de la vasectomía, así que, para todos aquellos (incluyéndome, claro esta) que alguna vez les ha pasado la idea por la cabeza, pues he aquí unos puntos, que la verdad me parecieron muy graciosos. Habrá unos que estén de acuerdo, otros en desacuerdo, para todos hay, ya veremos que opinan todos ustedes. Saludos ....

Mitos y Realidades

1.- La vasectomía hace lucir mas grandes tus testículos, ¿cierto o falso?
R.- Falso, solo crees que tienes unos huevotes porque te atreviste, pero es cierto que al día siguiente sientes que te llegan a las rodillas.

2.- Una vez terminada la operación, sales caminando, ¿cierto o falso?
R.- Cierto, sales caminando, pero llegas a casa gateando cuando se pasa la anestesia.

3.- La vasectomía es una operación sin dolor, ¿cierto o falso?
R.- Cierto, la operación no duele, pero la anestesia que te inyectan directo en el kiwi es una mentada de madre.

4.- La vasectomía te hace ver mas joven, ¿cierto o falso?
R.- Cierto, después de que te rasuraron bien los kiwis, te verás como lucias en primero de secundaria.

5.- La vasectomía se realiza con una pequeña incisión en los testículos, ¿cierto o falso?
R.- Falso, se hace en un punto que los estudiosos conocen como "nies", porque nies un huevo, nies el otro, nies la pistola, nies nada.

6.- Después de la vasectomía, el miembro podría decirse que adquiere básicamente un aspecto similar a Barney, ¿cierto o falso?
R.- Cierto, la cabecita se queda morada.

7.- El costo de la cirugía es muy bajo, ¿cierto o falso?
R.- Falso, a pesar de que es una cirugía gratuita, en realidad te cuesta un huevo.

8.- Después de la cirugía te dicen el "Canderel" o "Zacarino",¿cierto o falso?
R.- Cierto, porque endulzas pero no engordas.

Así que si alguien ya se la hizo, desembuchen su experiencia, y si no, o la están pensando, pues también expresen su opinión.
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27 septiembre 2006

Aquellas tardes de caricaturas

Un atardecer sin nubes, de esos rojizos, que se disfrutan simplemente con ver y que a la vez llaman a una reflexión, me hizo ir a buscar, no se que, al ático. Y ahí en un baúl, me encontré con aquellas tardes de caricaturas, aquellos personajes de dibujos animados que representaban desde héroes invencibles, hasta animales de fábula con historias tan simples pero tan graciosas, lo suficientes para un niño, lo suficientes para espantar fantasmas y demonios, y hacer aquellas tardes bien divertidas.

Habiendo pasado mi infancia en Ciudad Juárez, tengo que mencionar que un sinónimo de tardes de caricaturas es decir Niko Liko. Un personaje sin igual en la frontera, era una especie de payaso, que en vez de llevar maquillaje, llevaba una mascara blanca y sobre ella la simulada pintura y nariz cual payaso de circo, usaba un traje rojo con bombin del mismo color y guantes blancos. Este personaje hacia las delicias de todos los chiquillos (y chiquillas ... no me vayan a crucificar por omitirlas) en aquel tiempo.
Como olvidar pues aquellas tardes de caricatura, viendo el canal 5, a Niko Liko, sus concursos, sus anuncios de aquellas giras artísticas por los lugares circunvecinos: Janos, Ascensión, Casas Grandes, Praxedis G. Guerrero, Porvenir, Guadalupe, etc., etc., etc.

Pero lo que me trajo aquí fueron las caricaturas. Aquí conocí a Don Gato y su pandilla, al Pulpo Manotas, al Inspector Ardilla y su fiel ayudante Moroco Topo, La Hormiga Atómica, etc. Aquí también me revente al Correcaminos y el Coyote, Bugs Bunny, El Pato Lucas, Porky, también a Los Súper Amigos. De todas esas siempre sobresale alguna favorita, por cualquier razón, o sin razón, pero siempre anda ahí una que te sigues acordando con detenimiento, o algún episodio que lo tienes por ahí revoloteando, que te impresiona la precisión de los detalles con los que lo recuerdas.

Para mí, esas caricaturas fueron las de Triton. Eran unas caricaturas japonesas (como casi todas las demás pero nunca nos dimos cuenta) que contaban la historia de un niño de la Atlántida, y que fue el único sobreviviente de un trágico terremoto que acabo con todo aquello. El chavito se cría con los delfines que lo rescatan desde bebe, y ya de mas grandecito se pelea y le da en su máuser a todo aquel malo que se le atraviesa (sin albur chiquillos) con la ayuda de sus amigos los delfines y de un puñal – me refiero al pequeño cuchillo puntiagudo, no a un amigo de el - es mas, hasta la rolita del intro cantaba (con todo y que era en Japonés) yo junto con mis vecinitos de la cuadra (Iván, Homero, Cesar, Oscar, Javier ..... anybody out there?).




De nuevo reitero que la razón por la cual era mi favorita, ni yo mismo la se, las tramas a veces eran confusas y medio oscuras (como buena caricatura japonesa), pero así fue. Alguna vez hasta me hicieron sentir viejo porque cuando comentando en una reunión acerca de esto, ninguno de los presentes pudo identificar la caricatura referida. Así que para aclarar el punto, aquí les proporciono el intro de la caricatura con todo y la rolita, para refrescar la memoria de aquellas tardes de caricaturas en Ciudad Juárez; con decirles que el escuchar el intro todavía me pone la piel de gallina, creo que mi mente se transporta.

Y tu, cual caricatura recuerdas mas y porque?
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21 septiembre 2006

Viajeros en el tiempo (Continuación)

Preámbulo: Durante mi época de preparatoriano, nuestra escuela fue invitada a un concurso de bandas de guerra a nivel regional en la ciudad de Chihuahua, yo como miembro de la misma, me vi involucrado en aquel viaje. Después del viaje, la espera y la actuación, se llego el momento de anunciar a los tres primero lugares.
(Para leer el post anterior completo hacer clic aquí)

... y el primer lugar es para... el CBTIS 122 de Chihuahua, Chihuahua (seguido de gritos, aplausos y demás). El lugar se tornó un pandemonium, los alumnos de dicha escuela gritaban y saltaban como locos, obvio - decía yo para mis dentros – nosotros tocamos mejor, ni se lo esperaban.

Todo fue confusión después de aquello, se supone que lo que seguía era la premiación, mas eso no estaba en nuestros planes. En esos momentos nuestro instructor se levanto de su asiento furioso, con su rostro rojo como si fuera un volcán en erupción; solo alcanzamos a escucharlo vociferar “vamonos de aquí a la chingada”. El director de nuestra escuela quiso mediar, insistió en que nos quedáramos. Por unos segundos nos quedamos quietos, helados por fuera pero calientitos por dentro. Haciendo caso a nuestros corazones, seguimos a nuestro instructor hacia fuera del gimnasio, salimos con nuestra frente muy en alto pero por la puerta de atrás.

Ya afuera del edificio, el instructor nos ordena formación, obedecíamos con una disciplina ciega y fiel, pero bien definida. Se puso al frente y comenzó a dirigir la primera marcha, recuerdo bien que nos pidió “y tóquenle con guevos, que se escuche hasta Juárez”. Tocamos tan fuerte que nuestros corazones se salían por aquellos instrumentos, jamás escuche una banda tocar tan fuerte y tan bien. De pronto, en un gesto de solidaridad increíble, la banda de guerra del CBTIS 114 de Juárez se unía a nuestra peculiar protesta, seguidos también del Teresiano (Nombre por el que se le conoce al Colegio Latinoamericano en Juárez), creo que se perdieron su premiación, pero creyeron injusto el resultado. Los tres instructores se pusieron de acuerdo en ese momento, y comenzamos a tocar bajo las mismas ordenes. No recuerdo cuantas marchas fueron, tres o cuatro o tal vez mas, pero nunca había visto algo igual, pareciera que detrás de esa demostración existieran horas y horas de ensayos y coordinación, pero no, todo salió desde el fondo del alma, creo que por eso salió tan bien. Son detalles que no se olvidan, seria tal vez una insignificancia, pero para mí era una muestra mas de la solidaridad humana, nos pegaron en el orgullo (al fin y al cabo ellos también eran de Juárez), sabrá que fue.

El momento es para recordarse toda una vida, pero fue solo un momento y terminó. Regresamos al hotel, y durante el camino nadie hablaba, algunos lloraban, pero era un silencio sepulcral, al poco tiempo (horas) lo íbamos a superar. Esa tarde decidimos dar un paseo por la ciudad, caminar por las calles del centro, simplemente curiosear, despejar nuestras mentes. Después de un par de horas, a lo mucho, de caminar por ahí, regresamos al hotel al anochecer, no sin antes surtirnos de todo lo que nuestro presupuesto pudiera alcanzar en alcohol. No falto el fósil o el vivo con una licencia falsa para demostrar mayoría de edad, así que sin problemas adquirimos cervezas, tequila, ron, vodka y nada mas, aunque la verdad no me sorprendería que la variedad hubiese sido más extensa.

Esa noche ahogamos nuestras penas y frustraciones en todo ese alcohol, algunos más rápido que otros. Jugamos cartas, tomamos, contamos chistes, tomamos un poco mas, imitamos – aunque creo que ese desorden lo orquestaba yo solito – y ... tomamos algo mas. No faltaron aquellos novatos valientes que queriendo demostrar audacia tomaron demasiado rápido y con un estomago vació, y terminaron invocando a Juan y a Hugo junto al tobogán acuático de porcelana blanco, o escusado, retrete, tolido o como le quieran llamar.

El broche de oro para esa noche fue un show gratis que nunca nos imaginamos estuviera en el programa. Resulta que casi al final nos concentramos todos en una misma habitación, otros pocos siguieron en la habitación de al lado jugando cartas. La cosa es que entre la borrachera, chistes y demás, alguno de nosotros se asomo por la ventana y dijo “miren, miren miren”. La estructura del hotel era en forma de “H”, aquella habitación se encontraba en uno de los extremos de aquella “H”, por lo que la ventana tenia vista a la ventana de otra habitación, unos veinte o treinta metros separada de la nuestra. Ahí, se encontraba una pareja en plena faena, dando rienda suelta a sus instintos carnales. Aquello era como una película porno y lo mejor, era gratis, y sin tener que esconderse de los papas. Apagamos rápido la luz de nuestro cuarto para que los protagonistas no descubrieran que tenían publico. Llevábamos tal vez unos 10 o 15 minutos viendo aquello cuando de pronto, un compañero del cuarto de al lado entro de repente al nuestro, y encendió la luz, todos volteamos y gritamos al unísono una sarta de mentadas, reclamos y demás. En una fracción de segundos, nos cayo el veinte de lo que acababa de pasar, casi al mismo tiempo, todos volteamos de nuevo a la ventana, y ahí estaba la pareja como venados lampareados con cara de sorprendidos, con su mirada fija hacia la nuestra. En eso la mujer nos gritó algunos improperios, visiblemente molesta, y se alcanzo a tapar con lo que pudo, mientras el fulano veloz como un rayo se dispuso a bajar la persiana y cerrarla. La risa en esos momentos fue al unísono, yo creo que se escucho a varias cuadras a la redonda. Obviamente los compañeros de la habitación de al lado llegaron a ver que era lo que estaba pasando, es por demás decir que nos reímos fácil por un par de horas más. Creo que todavía me duelen las costillas de tanto que me reí aquella noche, que recuerdos; después de todo si tuvimos nuestra ceremonia de premiación, nada ortodoxa, pero la justicia es divina.

A la mañana siguiente, la cruda, el desayuno y el regreso. Nuestro humor volvió a mejorar durante el camino, volvimos a cantar una que otra sandez, contar chistes, dormir, etc. Nuevamente el arribo a nuestro destino seria de noche, pero esta vez al son de “Ciudad Juárez es, numero uno, Ciudad Juárez es, the number one” del JuanGa. Por fin llegamos, de nueva cuenta, al estacionamiento de la prepa. Cansados y todo pero felices de estar de regreso, y con una aventura mas que contar, una de esas inolvidables, que por angas o mangas, se llevan siempre guardadas por ahí en el ático de los recuerdos.
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17 septiembre 2006

Viajeros en el tiempo ... estudiantil

Que pensaron? Mac y Douglas en “El Túnel del Tiempo” o “Bill & Ted’s Excellent Adventure”? Pues no, se trata de uno de aquellos famosos e inolvidables viajes estudiantiles. De los pocos viajes que tuve oportunidad de realizar durante aquella época de estudiante, sin duda alguna sobresale en particular, el que a continuación intentare narrar.

Corría el año de .....mmm, mejor digamos que me encontraba yo en el segundo año de la prepa, formaba parte de la Banda de Guerra de la escuela, y fuimos invitados a un concurso de Bandas a nivel preparatoria, organizado por la UACH en la ciudad de Chihuahua. Nuestra escuela acepto la invitación, y después de un largo tiempo de preparación, ensayos, mentadas, etc., se llego la hora de emprender el viaje. Como en muchas ocasiones, nuestro punto de reunión en aquella ocasión fue el estacionamiento de la prepa, ahí comenzó la aventura. Gracias a los recursos abundantes de nuestra escuela, el viaje lo hicimos en un camión rentado, el clásico camión amarillo de escuela gringa (recuerdos de “Pesadilla en la Calle del Infierno”). Por ende, debido a la gran potencia en caballos de fuerza del vehículo colectivo, un viaje que en aquellos tiempos se realizaba en casi 4 horas, lo hicimos en 7 largas horas, gracias en parte a una descompostura del mismo a media carretera, en medio del desierto, por espacio aproximado de dos horas.

A pesar de todas estas peripecias, nuestro animo nunca decayó durante el viaje. Pasamos ese tiempo en el camino meditando, algunos leyendo, bromeando, contando chistes, imitando maestros (que raro, yo ni sé de esas cosas) platicando, riendo, escuchando música (traíamos tres intentos de DJ’s, de los cuales dos terminaron trabajando de DJ’s, uno de ellos inclusive en el famoso Eletric-Q) y también cantando, sobre todo cantando. Recuerdo que entre todas las canciones que cantamos, traíamos en el repertorio aquella canción de “la yerba se movía” en versión modificada, la cual recitábamos: - y con comodidad, nos tiramos al pasto y ANDELEEEEEEEEEE -... en fin, con cualquier tontería nos divertíamos, a pesar de la adversidad.

Por fin llegamos a nuestro destino, cansados, de noche, pero por fin estábamos ahí. El camión nos fue llevando por las calles de la ciudad, y a lo lejos vimos el anuncio de un hotel que en aquel tiempo era el mas nuevo y de lo mejor en Chihuahua, el hotel San Francisco. Tremendo chasco nos llevamos cuando el camión se siguió de largo, y se detuvo un par de cuadras mas adelante. El nombre del hotel no lo recuerdo, pero no hace falta. Era un edificio viejo, de unos cinco pisos a lo mucho y poca iluminación en los pasillos. Nos registramos en recepción, se hizo la distribución de los cuartos y sobres de ellos! Que cuartos aquellos!, muebles Pancho 13 (no alcanzo para los Luis XV), ventanas panorámicas (a los edificios de atrás) y hasta baños romanos – por aquello de que estaban casi al aire libre- que tenían unas ventanas de esas que se abren hacia adentro de manera inclinada, pero tan oxidadas que eran de apertura permanente; podría jurar que la ultima vez que se abrieron fue durante la toma de la ciudad por las tropas villistas.

Llegó pues el día de la competencia, y había que comenzarlo con el mejor de los ánimos. Me di un regaderazo en aquel “baño romano” y durante ese tiempo me puse a cantar aquella canción de “Ahora te puedes marchar” al más puro estilo de Luis Miguel. Creo que mi animo y similitud de voz fue en extremo porque aquella mañana cuando baje a desayunar, me enteré de que medio hotel y media cuadra habían escuchado mi interpretación, poco les falto para pedirme autógrafos en el restaurante. Eso si, el desayuno, después de todo, fue en el hotel San Francisco, invitado por el director de la escuela; hasta el momento, salvo el hotel, no nos podíamos quejar.

Unas horas mas tardes, nos dirigimos al gimnasio Rodrigo M. Quevedo; por fin llegaba el momento de la competencia. Los participantes procedíamos de varias ciudades de la región, sabíamos que la competencia seria reñida, había bandas de bastante calidad, pero nosotros teníamos confianza en hacer un excelente papel. Llegó nuestro turno, recuerdo bien los nervios del momento, fueron tres o cuatro marchas obligatorias y dos libres, y después de unos veinte minutos, terminaba nuestro cometido; creo que todo salió a la perfección, mejor imposible. Inclusive después de nuestra actuación, recuerdo que un militar que no era parte del jurado, se acerco y nos felicito por nuestra actuación. Eso nos dio tranquilidad y confianza, pero me temo que un poco en demasía.

Por fin se llegaba el momento de anunciar a los ganadores. Y creo que todo fue mas o menos así: - el tercer lugar es para ... el Cbtis 114 de Ciudad Juárez (seguid de aplausos); el segundo lugar es para ... el Colegio Latinoamericano de Ciudad Juárez (seguido también de aplausos)-. Hago aquí un paréntesis, porque en ese momento, por mi mente pasaba la idea – Que padre, los tres primeros lugares para escuelas de Juárez, que barrida -, mis manos sudaban, todos estábamos con los nervios de punta, - y el primer lugar es para .... para .... (continuara)
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12 septiembre 2006

Antojo de Paella ... y ole

Siempre me llamó la atención este platillo, sus ingredientes, su color, su olor pero sobre todo su sabor. En el pasado lo probé pocas veces a pesar de que me gustaba bastante hasta que, hace poco mas de un año, un amigo mío decidió investigar recetas de paella, y puso manos a la obra. La cosa fue que le quedó tan bien, y como tenia tiempo para prepararla (se quedo sin chamba un tiempo) pues siguió haciendo pruebas, inclusive le salieron varios pedidos, y se pensó en hacer negocio. Él consiguió trabajo de nuevo y el negocio de la paella se quedó en proyecto.

Yo seguí un poco sus pasos en cuanto a la investigación y las pruebas, y la verdad creo que no me sale tan mal. Logre pues acuñar una receta que es mas bien tipo light, algunos me dirán que le faltan ingredientes, otros que tal o cual cosa no va, y cada quien tendrá su razón. Al fin y al cabo, la receta esta más personalizada y para nada es la original, la neta, real y verdadera autentica paella a la valenciana.

Sin mas preámbulos, he aquí la receta de “Paella a la Mr. Magoo”, buenísima para lucirse y compartir con la familia y amigos. Se puede acompañar con vino blanco o si prefieren con sangría. Se aceptan preguntas, comentarios o reclamos, aunque el propietario no se hace responsable por los daños ocasionados por la mala interpretación de la misma.


Paella Mixta

La siguiente receta e ingredientes esta calculada para ser preparada en una paella (no paellera como comúnmente se le llama) o en un sartén de aproximadamente 14 pulgadas o de 30 cm o más. La pared del sartén debe de ser lo mas baja posible. No usar wok de comida china.

Ingredientes:

- 2 tazas de arroz de grano largo.
- 4 ¼ tazas de agua (2 1/8 por cada taza de arroz)
- 300 grs. de Calamar (en trocitos)
- 300 grs. de Pollo (parte roja y sin hueso es mejor, en trocitos)
- 300 – 400 grs. de Camarones medianos (con cáscara)
- 300 grs. de chuleta de puerco(en trocitos) o una salchicha polaca (en trocitos o rebanadas).
- 1 tomate mediano, pelado.
- ½ cebolla grande
- 2 pimientos morrones rojos o un frasco de pimientos rojos rebanados.
- ½ lata de ejotes en la vaina (opcional)
- 1 diente de ajo picado
- 1 cucharadita (tea spoon) de sal
- ½ a 1 cucharadita de paprika (pimentón dulce)
- 1 cucharadita de azafrán molido o un sobre de “paella mix” (en su defecto, utilizar azafrán entero, el equivalente a una cucharadita si este se fuera a moler)
- 4 cucharaditas de consomé de pollo
- 4 onzas de jugo de ostión (clam juice)
- Sal, Pimienta, ajo y cebolla en polvo al gusto.
- Aceite de Oliva (tanteando, de dos a cuatro cucharadas grandes).

1) Preparado.- Pelar los camarones y agregar las cáscaras en una olla con las 4 ¼ tazas de agua.
2) Agregar al caldo una cucharadita de sal, una cucharadita (o media) de paprika, las 4 cucharaditas de consomé, las 4 onzas de jugo de ostión y algo de pimienta y ajo en polvo (o un diente de ajo). Revolver y dejar a fuego lento (y muy bajo) cuidando que el agua no se consuma demasiado.
3) En el sartén, poner a calentar el aceite de oliva y cuando empiece a humear un poco, agregar el calamar ya cortado en trocitos y sofreír por 5 minutos, después se agrega el resto: el pollo en trocitos y la salchicha o el puerco en trocitos. Se sofríe bien y lentamente hasta que tomen un tono dorado. Aquí se puede agregar un poco de sal y pimienta a las carnes, pero muy poco.
4) Sofreír los camarones, ya sea en otro sartén aparte, o en el mismo sartén. En ambos casos, freírlos rápidamente por 5 minutos o menos, hasta que tomen un color rosáceo y sacarlos inmediatamente del sartén y apartarlos en algún recipiente para su uso posterior.
5) Una vez sofreída la carne, se retiran a los lados del sartén, dejando un circulo en medio, agregar mas aceite si se requiere y freír la verdura, empezando por la cebolla, hasta que este bien sofrita, luego se agregan los pimientos y los ejotes y al final el tomate, todo bien sofrito. Al final se agrega el diente de ajo picado y se fríe bien con el resto de la verdura.
6) Una vez freído todo, utilizando un colador, se agrega el agua del caldo al sartén y se revuelve uniformemente el contenido, cuidando que el caldo no sobrepase el sartén y dejando espacio para el arroz. Agregar aquí los camarones previamente sofritos en el paso # 4.
7) Agregar el azafrán al sartén y revolver bien, para después agregar las dos tazas de arroz, buscando distribuirlo uniformemente por toda la superficie del sartén y dejar cocer a fuego vivo (alto) por 5 minutos aproximadamente. Pasados este tiempo, se bajan a fuego muy lento y dejarlo así por otros 10 a 15 minutos o hasta que desaparezca el agua. Se puede utilizar el mango de una cuchara para abrir el centro del sartén y revisar el nivel del agua.
8) Una vez que el agua se consume, dejar reposar en la brasa por uno o dos minutos, luego apagar el fuego, y hasta este momento, se puede tapar el sartén con papel aluminio, simplemente para que se mantenga caliente.

Nota: NO TAPAR EL SARTEN. En ningún momento durante el sofrito o el cocimiento se debe de tapar el sartén o la olla del caldo. Si se piensa que el caldo se puede consumir demasiado, simplemente apagar el fuego y dejarlo así hasta que se agregue al sartén.

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07 septiembre 2006

Recuerdos de la Prepa Vol. I

"El patio la gran ceremonia,
la patria la luz tricolor,
después la traición
de quien roba y deshonra
y nos vende el derecho y la voz"


El otro día escuchando esta canción de Alejandro Filio me vino el recuerdo de mi época de estudiante (tal vez por aquello de los famosos lunes de "honores a la bandera", lo de la traición, el robo y la deshonra es otra historia), e inevitablemente vino a mi mente aquella época de la gloriosa Prepa del Chamizal de Ciudad Juárez. Son tantas las anécdotas que pueden existir que decidí dividirlas en tres partes. En esta primera trato de concentrar mi atención y mi memoria en su estructura física, los edificios, aulas, etc., y lo que eso fue dejando en mi memoria, mas allá de los simples muros y ladrillos.

En mi época, la escuela estaba compuesta por tres edificios de aulas (un edificio para cada año escolar), la dirección, la biblioteca, y la sala audiovisual, sin dejar fuera sus respectivos laboratorios, baños, estacionamiento y canchas de basketball, y algo que en algún tiempo intento ser canchas de fútbol y de atletismo.

El edificio de los primeros (1º y 2º semestre) fue una herencia de los primos del norte, los "gabachos", ya que originalmente fue una escuela de cuando toda esa zona era todavía territorio americano. Esos salones eran otro rollo, típicos de película de Ferris Bueller, con ventanas grandes y pizarrones largos en ambas paredes, la de enfrente y la de atrás. Recuerdo que el edificio tenia unos baños en los cuales, había una pequeña puerta de acceso a un pasillo compartido entre los baños de mujeres y de hombres, me imagino que para uso de los plomeros. Dicha puerta estaba cerrada con candado y toda la cosa, pero dice por ahí la leyenda urbana, que algunos jóvenes lograban abrir la puerta y colarse por dicho pasillito, y así poder espiar a las jovenzuelas. También cuenta la leyenda, que para poder entrar a dicho pasillo, había que hacerlo de rodillas, por lo que el pantalón de los atrevidos, se empolvaba de las rodillas y la frase a manera de pretexto que se usaba era que "fui a jugar canicas". En fin, esta historia nunca la pude corroborar.

Los otros dos edificios de aulas eran más modernos por llamarlos de una forma. Ambos edificios de dos plantas, aunque el de los terceros se asemejaba mas, para mi gusto, al típico edificio de aulas de escuela publica del estado (como todas las secundarias y los bachilleres que surgieron durante esos años) Recuerdo mi salón en el edificio de los terceros, el ultimo por el que pasaría en la Prepa, con vista al Río Bravo y a la fila del puente internacional ... muy panorámica. Los pisos del salón estaban tan pulidos, que patinábamos en ellos, fingiendo las competencias de patinaje de velocidad en hielo de las olimpiadas de invierno. En fin, cualquier cosa era valida para matar el tiempo mientras llegaban los maestros. Eran tiempos de estudio, tiempos de espera, tiempos de ideales, de indecisión, tiempos alegres.

El estacionamiento principal merece su propia historia. De acceso tipo herradura, se puede decir que fungía de todo: era punto de reunión, patio de casa, lugar de juego y esparcimiento, de mini-fiestas, de manifestaciones, y algunas veces hasta de broncas espectaculares. Lugar de encuentro y desencuentro, de amores y desamores, y hasta de borracheras clandestinas, siempre estaba concurrido, a pesar de los esfuerzos de las prefectas por mantenernos en las aulas. Todos disfrutamos del estacionamiento, aun los que no llevábamos automóvil a la escuela, eso era lo mejor de aquella época.

Al fondo del estacionamiento se encontraba la sala audiovisual, una especie de pequeño teatro, que para mi gusto, estaba bastante sub-utilizado. El lugar tenia su escenario, butacas, inclusive camerinos, telón, y hasta su salita de controles. Recuerdo que una compañera de primer semestre al verlo, le nació la idea de montar una pequeña obra de teatro, la cual realizo únicamente con la ayuda de los compañeros del salón. La obra de teatro fue "Tres Sombreros de Copa" de Miguel Mihura. Dadas mis cualidades histriónicas, me vi relegado al cuarto de controles y audio; así es, yo fui ese que decía "Si, bueno, si, si, Damas y Caballeros, esta es la primera llamada, primera llamada", apagaba y prendía luces, y solo me faltó abrir el telón, porque era manual, en fin. Ese foro también era utilizado para mítines políticos estudiantiles, y shows de fono mímica para los clásicos concursos de reina y rey feo. En alguna ocasión se utilizo para funciones de cine a beneficio de algún grupo representativo de la escuela; me hacia recordad a aquel cine Indio Fernández (también en Juárez), que de día tenia sus funciones a beneficio con películas de caricaturas o de karate, y de noche eran funciones para adultos, en fin.

De los edificios restantes no hay muchos recuerdos, mas no por eso restan en importancia. La biblioteca la recuerdo poco, debido a que fue terminada en mi ultimo año en la escuela, y las oficinas administrativas las recuerdo por las veces que me llevaron ahí para esclarecer alguna bronca o situación, así que muy gratos no han de ser esos recuerdos. Y de los baños "nuevos", lo único que puedo decir es que no servían para "jugar a las canicas", solo para lo que eran, en fin.

Pues ahí la tienen, en pocas palabras, tal vez omitiendo algunos lugares, pero esa era la prepa a la que yo asistí, la Prepa del Chami como se le conoce de cariño. Después ahondare en el otro aspecto: el humano, tanto de alumnos como de maestros y personal. Por lo pronto, si crees que algo omití, expláyate, o quizás pudieras compartirnos algo de tu propia prepa.
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05 septiembre 2006

A donde se va la creatividad?

Me pregunto a donde se habrá ido toda esa creatividad que solía tener de niño? Aquella con la que resolvía casi todos mis problemas, que eran pocos y simples. A donde se fue pues, aquella creatividad a la que recurría siempre para ahogar mi tristeza y divertirme como los demás niños de la cuadra, aun cuando en aquellos momentos mi inmadurez no me permitía entender de malas situaciones económicas, crisis y devaluaciones y por ende, la falta del juguete de moda, o de la ida al cine o a la feria. Que días aquellos, de soluciones simples, de objetivos claros, de imaginación y creatividad para esbozar una sonrisa.

Una de las razones, pienso yo, por las que le dimos fama y nos identificamos con el programa de “El Chavo del Ocho” es porque la mayoría pasamos por algo similar; podemos recordar e identificar al chavo, la chilindrina, el quico y el ñoño de la cuadra. Ya cada cual tomara su personaje, pero para mí, eran geniales las soluciones del Chavo ante la adversidad.

Recuerdo haber jugado fútbol con una pelota vieja, de esas “de antes”, de las ruedas grandes de colores (por cierto, no era del América, era del Cruz Azul)... adquirida de segunda mano y siempre ponchada. Hasta recuerdo en donde los conseguía, era por donde se prolongaba la calle Noche Triste a una cuadra de la esquina de la Mariscal (zona centro de Ciudad Juárez), en un pequeño taller de talabartería; yo los adquiría a precio reducido por la amistad del talabartero con mi padre, en fin.

Después llego la fiebre de “Star Wars”, no no no no no , otro rollo, y claro, surgieron los respectivos juguetes, que hasta hoy entiendo que no estaban tan baratitos. Con muchos esfuerzos, recuerdo que mis padres me regalaron unas figuritas del R2D2 (arturito para los paisas), del C3PO y creo que también tuve al Chewbacca y al Han Solo. Pero de las naves, de esas ninguna porque ya estaban más caras, y es aquí donde entraba la imaginación a trabajar a mil revoluciones por minuto. Pues ahí tienen al magoo fabricando su propia versión del “Millenium Falcon” con dos frisbees de la coca cola, tubos de cartón de los del papel del baño y el que nunca puede faltar, el “teip” gris, y ¡voila!, ahí estaba pues mi propia versión de la nave, que dicho sea de paso la mayoría de los niños de la cuadra preferían jugar con la mía que con la de verdad (me refiero a la nave, claro esta, por aquello del albur).

En otra ocasión, recuerdo que eran los tiempos de la primera visita del papa a México, y en la televisión nos invadían con la noticia día y noche. Tanto fue el impacto causado en mi cerebrito, que decidí hacerle al Zabludovsky, al técnico, floor manager y todo lo demás y me prepare mi propia función, y de nuevo con desperdicios reciclados (se la gane a Greenpeace). Recorte varias hojas en tiras, las pegué con cinta transparente y forme una especie de rollo, y ahí dibuje en cuadros, la llegada del papa en su avión, el paseo por la calle, la Basílica de Guadalupe y la retachada en avión otra vez, incluyendo los monos con sus banderitas del Vaticano. En un panel de unicel, hice dos ranuras en los lados y como si se tratase de acomodar un rollo de fotografía, inserte mi rollito de papel por un extremo, luego por otro, luego ambos extremos los pegue a unos lápices y a darle vueltas, como “cinito”. Luego lo hice todavía más interesante porque la función la hacia de noche, se apagaban las luces, y le pedía a mi hermana que de lejos le apuntara la luz de una linterna a mi “pantalla” a manera de proyector. Me acuerdo que hice varias funciones con mis familiares y amigos de la cuadra; cuales penas? Mi sonrisa era de oreja a oreja al ver el éxito obtenido y sin costos de producción.

Es por eso que hoy en día no me explico a donde se fue tanta creatividad, donde quedo, porque se perdió? Y mi curiosidad tal vez estriba en el hecho de que, en los momentos en que alguna crisis me agobia o algún problema me quita el sueño, ya no viene a mí esa creatividad o imaginación con la cual solía salir a flote de toda situación difícil. Que curioso, cuando uno es niño, sueña con ser adulto, y cuando ya somos adultos, recordamos con nostalgia cuando éramos unos niños.

Hoy, al menos por un instante, no quiero ser adulto ...
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