29 mayo 2007

Otro flashback musical

Cambiando un poco de aires, y ya sintiéndonos mejor después de montones de cosas y crisis, y nada que unas pastillitas no pudieran arreglar (legales, legales 100%), he aquí otro flashback musical. Espero que alguien se acuerde de esta rola rarita de Falco , aquel que sacara esa rola ochentera de “Rock Me Amadeus”. Bueno, pues esta canción tiene su lado obscuro, al estar supuestamente basada en hechos reales, de un asesino en serie que robaba jovencitas, en Europa causo algo de polémica. Inclusive después por ahí salió una versión en español del argentino Félix Pando (ex miembro de La Joven Guardia), y esa versión se escuchaba mucho en mi época estudiantil en la radio. En fin, aquí les dejo pues esta rareza musical, disfrútenla, los que ya la habían escuchado, y los que no, pues aquí se las presento.



¿Quien de los contemporáneos se acuerda de este?
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25 mayo 2007

22 mayo 2007

La inseguridad, esa debilidad de un ser humano


El cúmulo de sentimientos es tanto que el pecho no da para mas, de alguna manera sientes que todo ese kaleidoscopio de emociones tiene que salir, pero no sabes como, no existe una formula mágica, aunque si la hubiera, tu serias el ultimo en descubrirla.

¿La debilidad lleva a la inseguridad o viceversa? Lo que sí es que cualquiera de estas lleva a la estupidez y esa, te lleva a cometer un sin fin de errores, y estos junto con tu cobardía te carcomen el alma y lo hacen en vida, en horas que parecen eternas y esto es para ti, lo más doloroso.

¿Pero que dolerá mas? ¿El dudar en aceptar haber cometido un error, el no poder enmendarlo? Tu penitencia la llevas ya, creo yo, en los daños a terceros, el daño inconsciente, porque siempre hay victimas inocentes de la estupidez humana, esos que no la deben ni la temen, pero, entre mas cercanos están a ti, mas es el dolor causado.

Se podría decir que son muchas las razones para dejar de creer, en algo, en alguien, en lo que sea, pero dentro de ti esa premisa no se cumple nunca. Eres un iluso, un soñador, y crees que no eres el único (si, suena a canción, a la de Lennon específicamente) Tal vez tengas razón, pero con esa filosofía debes de asumir también las consecuencias que esto te puede traer, y estas pueden ser grandes sorpresas, golpes muy duros, y así pues, debes de estar preparado, porque no se puede ir a una guerra sin fusil, debes de llevar siempre una armadura, como un callo que con el tiempo y después de varios caminos recorridos, se va haciendo mas duro. Pero no puedes, no te es posible, ¿será que tu estructura no esta hecha para eso?

La inseguridad estuvo presente, la debilidad llevo a la estupidez, tu confiaste y... que más da, el daño esta hecho. Lo peor es el daño a los que de verdad te demostraron sinceridad, a tus cercanos, a tus incondicionales, a los que te merecen ese cariño, ese respeto, compartir esos sueños, a los que no pedían nada a cambio, a los que con sinceridad y desinteresadamente te extendieron la mano; Que ironías de la vida ¿no crees?.

Y dime, en esta ocasión, ¿fuiste a la guerra con fusil, con escudo? No lo creo, porque si así lo hubiera sido, no estuvieses tirado en esa trinchera, avasallado, mientras recorres en un segundo varias etapas de tu vida, con la cara al suelo, la tormenta encima, la lluvia sobre tu cabeza, fría y gris, viendo como tu alma se escapa en ese ultimo aliento de vida.

Espero que a la próxima, si es que la hay, el karma se apiade y venga a darte otra oportunidad y no a arrebatártela; por tu bien, y por el de los demás locos, ilusos, soñadores que quisieron compartir algo contigo. Así sea.
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18 mayo 2007

Algo de TV retro

Hoy es un día lento, largo, tedioso, pero para aligerarlo un poco, les presento algo que me encontré hace unas noches en el ático. Este programa de televisión era uno de mis favoritos durante mi niñez, la delicia de mis amigos del barrio, en todos lados queríamos encontrar agentes de transito así, incorruptibles, luchadores de la justicia, pero bueno, no siempre se puede, aunque pues ahí estaban Pedro Chavez y Luis Macias (ATM)

Si, soy un anciano, y un nostálgico incurable, pero cuando vi esto, me acorde perfectamente de cada nota del jingle de introducción. Así irán llegando mas a mi memoria, y si la tecnología lo permite, los seguiré compartiendo con los demás nostálgicos incurables que habitamos la blogsfera.



¿Qué tal esos recuerdos? Y para los que nunca lo vieron, pues he aquí una muestra de lo que los ochenteros veíamos en la T.V. cuando éramos chicos. Veremos que recuerdos me sigue trayendo el ático.
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15 mayo 2007

De Reuniones y Platillos

Son pocas las actividades que lo llenan a uno de satisfacción, algunos le llaman hobbies, otros simplemente momentos de esparcimiento, de diversión, de distracción, etc. Ya en alguna ocasión comenté por aquí que la cocina es algo que en veces me relaja, y sobre todo el preparar un platillo en particular, que podría ser algo elaborado pero a mí me complace mucho: la paella. Aquí pues una pequeña muestra, un algo así como “a las pruebas me remito”.

Se dio la combinación del fin de semana del Día de las Madres, así que me di a la tarea de convocar a mi familia con ese buen pretexto, y a la vez desempolvar mis intentos de conocimientos de la paella. Aquí muestro fotos del proceso en sus inicios, la preparación de todos los ingredientes. Para mas información favor de acudir a mi post pasado con receta y todo, haciendo clic acá .

La tarea es algo complicada pero con practica se llega a dominar. Ahora, un poco del proceso de sofreír las carnes y las verduras, algo que puede ser cansado, pero aquí ya empieza lo interesante.

Luego, después de todo el sofrito, se agrega el caldo preparado previamente para cocer el arroz, y a punto de hervir, se agrega el arroz, en forma de cruz para que después este pueda ser distribuido con mayor facilidad.

Y miren que los comensales disfrutaron bastante, creo que el truco estribó en tardarse mas de la cuenta en el preparado para que el hambre fuera un juez más benévolo en la calificación final, y creo que si lo fue.

Pero lo mejor de todo, fue la reunión en si, ver a los demás reírse, platicar, comentar, recordar, en sobre-mesa, disfrutar y compartir... convivir. Estos son parte de esos momentos sencillos pero importantes de la vida, ¿no creen?
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06 mayo 2007

Saber Dominar El Balón

Dale, dale, tira, acá, acá, tira, tira... ¡gooooooooooooooooooooooooool! – Así transcurre aquella cascarita de fútbol, así se escuchan los gritos de los chiquillos en el parque de aquel barrio olvidado, ese de césped escaso y amarillento. Y mientras tu observas aquella escena perdido, enajenado; tu mente esta en otra parte, sientes que da infinidad de vueltas.

Y así es como mientras ves a los chicos jugar, piensas en los buenos tiempos, aquellos en los que el pequeño Martín se divertía con los amigos pateando el balón en las calles del barrio, soñando con llegar a ser algún día jugador profesional, rompiendo la red, jugando de sexto año, un fenómeno, el ídolo de todos. Tanto lo deseaste, que a base de disciplina, corazón y empuje, saliste del barrio para hacer tu sueño realidad: ser jugador profesional de fútbol y no cualquiera; uno de los mejores del momento.

Y así, repentinamente, llegaron las glorias, los campeonatos, los contratos publicitarios; el dinero y la fama, algo a lo que no estabas acostumbrado. Y de la misma manera, llegaron también las malas compañías, las malas inversiones, las eternas fiestas, vino y mujeres, el despilfarro total. No era tan difícil adivinar las consecuencias, pero jamás imaginaste lo que en tu caso vendría. Adiós fama, adiós dinero, y sin dinero, adiós vino, adiós mujeres, adiós amistades, que hasta ahora te das cuenta que eran falsas. Pero lo que más dolió fue decir adiós mujer, adiós hijos, y tal vez lo peor: adiós fútbol. Y todo por no tener un dominio propio, por querer comerte al mundo de un solo bocado.

¿Qué te dolerá mas Martín, tener que vivir en una pocilga llena de ratas cuando llegaste a tener la mejor mansión del país o conformarte con ver el fútbol únicamente en los llanos, en las cascaritas? ¿Te ausentas de los estadios y del fútbol por falta de dinero, o por vergüenza? ¿Qué carajos es lo que buscas acá en los llanos presenciando cascaritas infantiles? ¿Acaso buscas la reivindicación, la purificación? ¿O es que buscas otra oportunidad?

Ni yo mismo tengo las respuestas, no sé en lo que me he convertido, soy un inútil, un lastre, un indeseable, mas sin embargo ahora busco esas respuestas, busco una señal, algo que me haga por lo menos, sentir bien conmigo mismo por un momento. Nunca fui religioso, pero son ya varios los momentos en que le he pedido a Dios que me mande esa brújula, esa señal, ese camino... ya no sé ni lo que quiero.

De pronto, tu momento es interrumpido por un golpeteo repentino. Un balón maltrecho, el de aquellos chiquillos que observabas jugar momentos antes, llega accidentalmente hasta tus pies. Vuelves tu cabeza hacia él, haces una pausa y lo observas con detenimiento, y un sin fin de sensaciones recorren tu cuerpo. Lo recoges y lo colocas entre tus rodillas, lo palpas de nuevo mientras tus ojos se cierran tratando de hacer mas real aquella sensación inexplicable de comunión con él, esa que te dio todo en algún momento, cuando eras el mejor.

- Disculpe señor, ¿me podría devolver el bacón por favor?
- Ah si, discúlpame chico... este, no, es que no me di cuenta que...
- Oiga, ¿qué no es usted Martín Uriostegui, el jugador de fútbol?
- Si chico, así es, yo soy ese.
- ¡Que barbaridad!, El “zurdo” Uriostegui, si usted fue siempre mi héroe, tengo varios posters suyos en las paredes de mi cuarto, usted fue campeón de goleo en tres torneos cortos ¡consecutivos! Pero luego ya no supimos nada de usted después de...
- ¡Después del accidente chico!, Así es, hay que decirlo con todas sus letras, ese maldito accidente que me ha dejado en esta horrible silla de ruedas. Pero no dejes que eso te engañe, todavía tengo mi talento innato.
- Que suerte la suya señor Uriostegui, la mayoría en nuestro equipo no tiene ese talento, ni siquiera tenemos un entrenador que nos enseñe lo más básico...

Y es en este preciso momento que, como por arte de magia u obra divina, llega a ti otra sensación indescriptible, algo que tu percibes como la respuesta que siempre habías estado buscando, tu oportunidad de reivindicarte, de devolver un poco de lo que se te dio, pensando que todavía estas a tiempo. Vuelves tu mirada al chico, como para darle una respuesta, no sin antes haber dirigido tu mirada al cielo, y alcanzar a murmurar algo que pareció ser un “gracias”:

- Mira chico, si tu empujas mi silla hasta el centro del campo, quizás les pueda yo enseñar unas cuantas cosas para que ya no sean tan maletas.
- Tito, me llamo Tito señor... ¡Hey muchachos, vengan, ya tenemos entrenador!
- Una cosa si te digo Tito, el secreto de esto del fútbol, va mas allá de saber dominar el balón. Aquí hay que aprender a dominarse a uno mismo, lo demás, es lo de menos...
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