Sentado en una mañana, disfrutando de la brisa fresca y un buen café, me di cuenta que todo es un proceso continuo, se puede atrasar, se puede suspender, pero no se puede terminar, es un proceso continuo, a diferente paso pero continuo. Así es mi caso con las letras y con este espacio que deje abandonado por algún tiempo.
En todo este tiempo tuve oportunidad de experimentar otras bitácoras, lugares, y herramientas de expresión, pero nada como poder expresarse a “letra abierta” como me da la gana, sin reglas, con algún cierto estilo, algo muy propio, algo muy mío. La necesidad de regresar con un espacio con un poco mas de luz y sencillo a la vez hizo que la tinta volviera a la pluma, esa que pensé que se había agotado por completo, creo que me había equivocado.
Aquí estaremos de nuevo, no se con cuanta frecuencia, pero aquí vendrán nuevas historias, nuevos estilos, aunados a los mismos de siempre. El ático se reinventa y se recarga de energía y se reabre al ciberespacio para expresarse, dejar expresar y seguir interactuando.
En todo este tiempo tuve oportunidad de experimentar otras bitácoras, lugares, y herramientas de expresión, pero nada como poder expresarse a “letra abierta” como me da la gana, sin reglas, con algún cierto estilo, algo muy propio, algo muy mío. La necesidad de regresar con un espacio con un poco mas de luz y sencillo a la vez hizo que la tinta volviera a la pluma, esa que pensé que se había agotado por completo, creo que me había equivocado.
Aquí estaremos de nuevo, no se con cuanta frecuencia, pero aquí vendrán nuevas historias, nuevos estilos, aunados a los mismos de siempre. El ático se reinventa y se recarga de energía y se reabre al ciberespacio para expresarse, dejar expresar y seguir interactuando.