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02 septiembre 2011

Dibujos y Deportes

Quiero aprovechar esta ola de energía y de luz que de alguna manera me llego. El sol salio, y un pequeño haz de luz brilló y entró por una rendija a los rincones del ático. Se que el sol se mete todas las tardes, y vendrán temporadas de lluvias, de hecho ya veo las nubes venir, pero por lo pronto, a gastar energía, creatividad, lápiz y plumón.

Si mal no recuerdo, mis primeros dibujos allá cuando era un niño, fueron de eventos deportivos. En una plática reciente, hice memoria de cómo dibuje mi primer evento deportivo: la final de la Copa del Mundo de Argentina 78. Recuerdo perfectamente haber dibujado la jugada del gol Holandés, a recomendación de mi hermana, ella hinchaba por Holanda, yo lo hacia por Argentina.

Después vinieron mas partidos de fútbol, y luego, de béisbol, mi segunda pasión, la que viene de familia, la que me trae infinidad de recuerdos. Vi muchos otros deportes, de temporada o de ocasión, pero estos dos siempre los llevo en mi corazón por muchas razones.

Y no podía faltar, que al retomar esta vieja afición, me reencontrara con esos deportes también. Y aquí están los resultados, espero que les gusten, los reconozcan y tengan el valor de dejarme una crítica, del tipo que sea:


“Joltin Joe”, aunque fue de tiempos mas antiguos, siempre lo admire gracias a las historias de mi viejo. Tenía carisma, talento y cierta elegancia. Admire a muchos otros de su época, pero pues también, es el mas “dibujable”…


“El Toro de Etchohuaquila”. Tuve el privilegio de verlo jugar en un par de ocasiones. Que historia de vida la que traía a sus espaldas, y que levanton le vino a dar al deporte de la pelota, cuando más lo necesitaba.


Y ahora pasamos al fútbol, y se que hay muchos otros, pero este se me vino a la mente. Un trotamundos del fútbol. Ha recorrido una gran cantidad de equipos, en México ha pasado por tantos que ni me acuerdo de todos, y se ha cansado de meter goles. Irreverente, osada, de sangre fría… es un verdadero loco. Metió un soberbio gol de penal en la pasada Copa del Mundo que a la póster llevaría a su país a estar entre los mejores cuatro del mundo.

Y bueno, estos fueron en mucha parte, por inspiración, porque por ahí recordé algo, alguna postal mental y de ahí nació la idea. Veamos que me sigue dejando la inspiración. Se que esto no va a durar para siempre, así que aprovecho la racha… antes de que vengan las nubes. En peligro y me alcanzo a preparar con un poncho o un paraguas...
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06 agosto 2010

On the road again, in two wheels


En ese momento pensé "es ahora o nunca". Y llego la tarde, y llego el momento, a desempolvar la "maquina perfecta", a revisar detalles, a inflar llantas, asegurar de llevar lo adecuado, a buscar la indumentaria apropiada que lucia arrumbada en un rincón de ultimo cajón de ropa. Y listo! la bicicleta me esperaba, el mundo exterior con sus nubes y su cielo, con sus caminos y sus olores y sus paisajes me esperaban.

Y que recibimiento me iban a dar; parecía que hubiese sido ayer la ultima vez que me subí en ella y fui a dar mi vuelta. Todo lucia como nunca, o como siempre. Los arbustos despidiendo ese olor, aunque después muera levemente de alergia. El camino de pendiente mas inclinada me esperaba igual, y me exigía esfuerzo, mas que el de costumbre por mi falta de perseverancia, directa o indirecta. La fauna urbana y desértica me observaba mientras trataba de hacer mas ligero mi paseo cambiando de engrane la cadena.

Intente hacer de esto un reencuentro documentado, con imagenes, algunas en mi mente, otras en una cámara. No pude captar todo, en momentos decidí dejar todo en mi mente y solo seguir el momento sobre ruedas, dejarlo fluir y recordar como era eso de pedalear. Y lo logre. Al final de cuentas mi "maquina perfecta" no estaba peleada conmigo, simplemente me esperaba fielmente, para seguir adelante en el kilometraje, para seguir con esas metas pendientes, esos logros, esos sueños, esas victorias compartidas, y ese oxigeno que alcanza para mas de uno, de paseos recreativos, y de rutas competitivas.

Y así sucedió, repentinamente. El doctor dijo "si" y por ahí me colé. Ni tiempo le di al titubeo, me lo tome como lo que era y el día se complemento perfecto. Gracias a mi maquina perfecta por todo lo que me regala. Gracias a la vida por otra oportunidad, esta y tantas que me sigue regalando. Es bueno sentirse así de nuevo, abrir los brazos y sentir el viento que recorre nuestro cuerpo, mientras miro al cielo y me siento libre, me siento vivo; ahora se que puede ser con ruedas o sin ruedas... aunque con ruedas adelanto la sensación.
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02 junio 2009

Viñetas del llano y de la vida


La levantada temprano me costó un trabajo enorme, aun sin resaca de por medio. Los Domingos para muchos son sagrados, día de guardar, día religioso, día familiar, para muchos el único día de descanso neto. Mis despertadores de carne y hueso son más precisos que un reloj suizo y no dan tregua, incluido el Domingo. Una mezcla de gusto y sacrificio me ayudan a incorporarme y prepararme para la faena dominguera, que ya se ha hecho costumbre de unos años a la fecha... no les puedo quedar mal, no me puedo quedar mal.

Me preparo como si fuera un niño explorador: bloqueador de sol, un poco de “bengay” en las corvas por aquello de la edad, el atuendo, lentes extras, un poco de agua para el entretiempo y otra tanta en la cara para terminar de despertar y listo. Y los arreos, benditos arreos: dos mini porterías desarmables, tres balones y varias “casacas” de ínter escuadras para evitar confusiones de equipos. ¿Cuánto tiempo llevo con este ritual? ¿Quién me heredo el costal de los arreos? No lo recuerdo con precisión pero los guardo con un celo cual cancerbero, son lo que nos permite realizar el ritual dominical, son el pretexto perfecto; tal vez no sean el pegamento pero si forman parte de esa cohesión, de esa conjunción, de ese hacer equipo.

El calor pega mas duro que de costumbre, como presagiando un verano aun más intenso. El sol se siente en la espalda como una loza que obliga andar a gatas, mas sin embargo nada nos detiene, ni la edad, ni las responsabilidades, ni los problemas cotidianos. Durante la semana somos maestros, ingenieros, doctores, arquitectos, empleados y empresarios, pero el Domingo somos los gladiadores del potrero, los maestros del llano, los filósofos de la cancha, los locos de la cascarita.

Que difíciles son las cosas de la vida – me lo pienso en un minuto mental que podría equivaler a horas en el mundo real. Y la realidad es que los problemas no desaparecen, pero por el momento me preocupo mas por realizar la siguiente jugada.

Comenzamos un contragolpe, quedo yo mas en punta y recibo un pase flotado con ventaja. El balón esta a punto de pasarme, así que decido arriesgar el físico para poder controlarlo. Cabe aclarar que a mis casi cuarenta, cualquier ejercicio muscular que requiera un movimiento rápido de mas de cincuenta centímetros ya es considerado un riesgo, por eso es valido decir que arriesgamos el físico. Estiro y elevo mi pierna izquierda hasta donde el cuerpo me lo permite y con la punta del zapato alcanzo a tocar el balón para darle un efecto muerto y dejarlo en ventaja frente a mis pies. Amago de zurda, engancho a la derecha, amago un disparo y desparramo al defensa, punteo levemente el balón con ventaja al perfil derecho, acomodo mi cuerpo y disparo con la poca fuerza y precisión que me quedan. La pelota pasa a escasos centímetros del poste de la portería, pero es la jugada de no-gol mas celebrada del partido.

Con esto, para mí, ya desquito el boleto. La levantada y todo lo demás valieron la pena. Es así como el momento se vuelve mágico, la cascarita dominguera deriva en una especie de catarsis a todo lo malo de la semana. Aquí purgo mis penas, expío mis pecados, y aunque no desaparecen, por momentos los dejo desparramados como a los contrarios en dos o tres toques en media cancha, aunque no terminen en gol, pues no todas las cosas de la vida terminan a nuestro favor, pero como buenos profesionales, sabremos aceptar el resultado y esperar el siguiente partido con todas las ganas de salir a dar lo mejor de nosotros mismos para enfrentarlos.

Veamos que nos trae la siguiente cascarita de fútbol y su respectiva semana previa de tribulaciones y retos.
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23 abril 2009

De mis pecados: ¡Yo fui arbitro!


Corría el año de mil novecientos ochenta y tantos, era yo un puberto de escasos trece años, cursaba el segundo año de la escuela secundaria y mi coordinación neuro-motora no terminaba de despertar, creo que a la fecha no ha terminado de hacerlo, no sé si resignarme o seguir de necio intentando.

Clásico de la secundaria “del parque” (y de casi todas las secundarias en todas partes) que los sábados son para las actividades extra-académicas, y ahí estábamos toda la bola de mocosillos haciéndole al “Sport Billy” para quedar bien con las niñas del salón. No contaba con que la madre naturaleza no me había provisto todavía con esos dotes de futbolista nato, ni de basketbolista ni de voleybolista, caray, ni de jugador de canicas y trompo, así que me tenia que conformar con ver los partidos desde la banca.

Una ocasión en la que había terminado de calentar banca, uno de mis mejores amigos de la secundaria, quien era parte del comité organizador de los juegos, llegó estrepitosamente conmigo pidiéndome de favor que lo ayudara, pues los chavos que normalmente le ayudaban le habían quedado mal y nadie quería ayudarle. Parece que fue ayer aquella conversación (gracias al alcohol también):

- Topo (así le decían a mi amigo): Magoo, hazme un paro, necesito un juez de línea.
- Magoo: ¿y yo que quieres que haga?
- Topo: ¿Sabes lo que es un “fuera de lugar”?
- Magoo: claro! Si ese es mi estado natural...
- Topo: Ya estas, nomás ponte trucha para marcar los saques de banda, fíjate quien la saca, le das la bola al otro equipo, ah y no se te olvide marcar con la bandera..
- Magoo: ¿cuál bandera? Como que va a estar medio cabrón bajar la bandera del asta...
- Topo: No guey, con esta...
- (me hace entrega oficial de la bandera amarilla)
- Magoo: sale, total, que puede salir mal....

Demás esta adivinar el resultado de aquel partido. Las mentadas estuvieron de a peso, algunos hasta me querían golpear, mi vista de por sí ya jodida por la herencia de la curvatura de las corneas de mis antepasados (aquí empezó mi apodo, pero esa es otra historia) no me permitían observar bien quien sacaba la bola fuera, total que la banderita amarilla ondeaba para todos lados menos para donde debía. Para colmo, no termine de entenderle al fuera de lugar, así que anule un par de goles y permití otros tantos.

Hasta aquí todo pareciera indicar que esto hubiese sido mi debut y despedida en la profesión de los “nazarenos” pero no, eso fue solo el principio. Por algún tiempo mas, empleé mis sábados matutinos en las canchas de mi gloriosa institución de enseñanza media, marcando fueras de lugar, saques de banda, faltas, sacando tarjetas amarillas y hasta rojas: finalmente me había graduado, pasando de juez de línea a ser arbitro central; ya quisieran Don Antonio R. Marquez, Codezal, el “Boni” y hasta el Brizio haber pitado los partidazos que yo pite en aquellas magnas canchas de tierra, piedras y demás escombro.

Quien iba a decir que me convertiría en arbitro puberto, aunque bueno, esto fue fugaz, como lo fueron tantas cosas en mi vida, pero me llevo mis buenos recuerdos, y hasta la sensación de sacar tarjeta roja nomás porque me mentaban la madre. Donde quedaron esas tarjetas ahora....
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25 marzo 2009

De cartas y beisbol

Querido viejo:

Te acuerdas que alguna vez mencionaste que te hubiera gustado ver una especie de “copa del mundo” de béisbol? Pues ya la hay, le llaman Clásico Mundial de Béisbol, y tenias razón, los gringos no figuran, de hecho se han llevado cada paliza. Como siempre, como me lo contaste, Cuba es protagonista,(y para muestra nomás checate la jugadita esta en video) y nuestro querido México lo fue en la primera edición, en esta les fue de la chi… patada, aunque creo que fue mas por el grupo en el que les toco. Creo que no te sorprendería mucho saber que Japón es ya bicampeón, tienen a la mayoría de sus jugadores acá en las grandes ligas. Lo que si te hubiera sorprendido es saber que Holanda le gano y elimino a Republica Dominicana, así es, a los mismísimos dominicanos que traían un equipo de ensueños, un “line up” de juego de estrellas, ya los quisiera cualquier equipo de grandes ligas para un domingo, pero puede mas la maña que la fuerza, y eso lo demostraron los dos equipos que llegaron a la fina: Japón y Corea, jugando el “in-field” como los grandes y bateando con inteligencia y puro “canilleo”, sin necesidad de esteroides y Mark McGwires, como debía de ser el béisbol, como tu me lo enseñaste.



Todo esto viene porque en estos días que prendí el televisor y vi todo esto, me entro la nostalgia, el pensar que pasaría si estuvieras aquí, pero sobre todo, porque necesito un consejo, necesito de tu guía, y la verdad en ocasiones me siento perdido, sin rumbo, y sin saber que hacer o que va a pasar. Creo que la paciencia debe de prevalecer, pero mientras eso pasa, mientras lo logro, tengo que bancarme mi soledad, y esa desorientación que siempre tuve y que nunca supe sobrellevar. Te dejo por ahora viejo, y por fas échame una manita, desde donde estés, aunque creo que este proceso de toma de decisiones siempre me lo quisiste enseñar y siempre fui muy malo para aprenderlo. Espero no estarte defraudando, por tanta cosa, pero sobre todo, por no seguir jugando béisbol…
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11 noviembre 2008

Descanso Dominical?


Y como buen fanático practicante y amante del fútbol, voy a practicar este deporte hasta que el cuerpo aguante, hasta que mi rodilla diga ya no mas, hasta que mi corazón me diga “ya párale cabrón ya no te puedo seguir el paso”, hasta que los triglicéridos cedan el paso, hasta que no tenga mas balones, se ponchen todos o me los escondan, y si así fuera, me compro otro, o me fabrico uno de trapo.

Bendito el fútbol, porque ahí desahogo mis penas como en una botella de tequila, me divierto, y soy el amo y señor del potrero. Golpes van, golpes vienen, se aplica hielo a la rodilla, al tobillo, a donde sea, menos al corazón, a ese le toma mas que una bolsa de hielo y un flanax, pero aun así, me siento mejor después de patear el balón y tocarlo como los grandes, una sensación grata, sin cruda, y que me recuerda que la vida sigue, rodando como un balón, como un tanguito, triste pero cantado y bailado.
He dacho, he ducho.... he dicho!
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09 septiembre 2008

Viñetas futboleras


Patear un balón antes de caminar. Descubriendo el fútbol en el kinder. Mi primer balón, parchado y del Cruz Azul (aghhh) Domingos de fútbol con mi viejo. Él mas a fuerzas que de ganas. Que si el América o las Chivas. Que si Cabinho, Batata, Outes, Brailovsky, Zelada y hasta el Chanfle. Se viene mi primer mundial: Argentina 78. Como siempre la Decepción Nacional. En vivo desde mi escuela. Ni con Hugo ni con Cuellar ni más melenas. Tremendo 3 a 1 frente a Túnez. Que si el matador se quita el bigote. Que si Perú se dejó ganar. Que si Kempes, Tarantini, Ardiles o Luque. Que Argentina le gana a Holanda y es la locura. Viene España 82 y el naranjito. Mi país el gran ausente. Porterazo de Camerún. Alemania siempre protagonista. Que si Rossi, Tardelli, Cabrini y Zoff. Este se lo llevan los “tanos”. Colombia renuncia al mundial. México se echa el mundial encima. Nuestro mundial, nuestra oportunidad, nuestros nuevos héroes. El golazo de Negrete. Que si Aguirre, Sánchez, Flores o Quirarte. En Monterrey nos quedamos en los penales. Que si la Chiquitibum a la bim bom ba. Fue la mano de Dios. El mejor gol de la historia. Que si Burruchaga, Valdano, Ruggeri o Maradona. Argentina levanta la copa por segunda vez. Toca ahora Italia 90. México ausente por los “cachirules”. Que si “Un’Estate Italiana”. ¿Quien es Salvatore Schillaci? Goycochea el ataja-penales. Se repite la final pasada. Que si fue o no fue penal. Por desgracia lo marca un mexicano. Que si Brehme, Klinsmann, Voller o Matthaus. Alemania es campeón del mundo. El balón toma sabor gringo. Se viene Estados Unidos 94. Nuestra selección nos hace soñar. Que para que sirve la efedrina. Un mundial sin muchas figuras. Los nuestros y de nuevo los malditos penales. Que si Branco, Dunga, Bebeto o Romario. Brasil gana la copa en desangelados penales. Y ahora a Francia 98. Que golazo de Cuauthemoc. La sorpresa de Croacia y Davor Suker. Otra vez Alemania nos deja en el camino. Que si Ronaldo se enfermó. Que si Barthez, Thuram, Petit o Zidane. Y el anfitrión se alzo con la copa. Y el mundial se iba a oriente, Corea-Japón 2002. Aguirre gritando madres. ¿Que los gringos nos dejaron fuera? El mundial de Ronaldo. Que si los árbitros con Corea. Que si Roberto Carlos, Cafu, Rivaldo y Ronaldo. Vuelve el “jogo bonito”. Brasil es pentacampeón del mundo. Ahora vamos a Alemania 06. La innovación y perfección alemana en los estadios. Golazo de Rafa Márquez. Y más golazo de Maxi Rodríguez. Portugal sorprende pero no llega. Que si Pirlo, Materazzi, Del Piero o Grosso. Y los italianos obtienen su cuarto titulo. Y la próxima es en Sudáfrica 2010.

Fútbol va, fútbol viene, y el fútbol se lleva en la sangre. A ver las eliminatorias para el mundial que sigue. Que si Erickson y el quinto partido. Y que mañana en Tuxtla Gutierrez contra Canada. Y que arriba Chiapas. Y que Viva México Cabrones. Y esto no se acaba, hasta que se acaba...

Nota: Las frases en negritas dentro del texto, son links a videos de “tu tubo” para que den clic por si quieren recordar esos momentos.
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23 agosto 2008

Un Viernes Musical en Sabadomingo

Cosas van, cosas vienen, y se terminan las olimpiadas. Y ahora en nuestro viernes musical, volvemos a desempolvar esos LP’s de vinilo y traemos esta melodía que data del año de 1984, éxito de una banda cuya vocalista sobresaliera mucho más. Este éxito del grupo Scandal y de su vocalista Patty Smyth se lo dedicamos a Maria Espinoza, quien la madrugada del Sábado nos desveló a todos los mexicanos con esta hermosa sorpresa, otra medalla de oro en Taekwondo.

Se van las olimpiadas y les tenemos que decir adiós a las competencias, adiós a las emociones, y a seguir con nuestra vida, que no queda de otra.

Y bueno, mas vale tarde que nunca, aquí tenemos por fin el podcast. Algunos problemillas técnicos nos detenían de producir nuestro viernes musical, pero ya esta, todo listo, un poco menos de calidad pero vamos aprendiendo.

Gracias a todos por hacer de este viernes musical una ventanita a la música del pasado, a los recuerdos, al buscar discos en el ático, y a revivir tiempos buenos.


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20 agosto 2008

... y retiemble en sus centros la tierra


Noche normal de martes, observando como es común en estos días, los diferentes eventos de los juegos olímpicos. Y observo el combate de Tae Kwon Do del mexicano, un preliminar, que gana en round de desempate contra un británico. Su siguiente combate pactado a las 3:00 A.M. y pienso que no me podré levantar a verlo.

Cual será mi sorpresa esta mañana: “Oro para México”. Un verdadero esfuerzo, un verdadero ejemplo. Un sentimiento enorme, unas lagrimillas por ahí, y un orgullo por el esfuerzo que a ese paisano le significo llegar hasta ahí y alzarse a lo mas alto del podio, y cantar el himno nacional con tantas fuerzas, mientras un coro en la tribuna lo acompañaban y otro coro mucho más grande le hacia segunda en nuestro país y seguramente alrededor del mundo.

Felicidades a Guillermo Pérez, medalla de oro en taekwondo en la categoría de 58 kilogramos; orgullosamente mexicano.

¿Quién dijo que no se puede?
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12 agosto 2008

Recuerdos Olímpicos


Cada cuatro años, los juegos olímpicos llenan nuestras pantallas, nuestros diarios, nuestras computadoras, las ondas radiales y de alguna manera nuestras vidas. Dichas competencias cumplen con el objetivo, en la mayoría de las veces: unir pueblos en competencias deportivas, dejar atrás viejos rencores y dejar la fuerza y energía en varios días de competencia, para olvidar la rutina diaria, los conflictos bélicos, odios, y demás.

Y digo que esto ultimo se logra “casi” siempre, pues en estas olimpiadas ya salió el “prietito” en el arroz, un nadador iraní, que se negó a competir en su turno eliminatorio, por no compartir el agua con un competidor israelí, cuatro años tirados a la basura por la estupidez humana, simplemente no lo entiendo, en fin.

Para cada nación debe haber un momento olímpico inolvidable, ese que eriza la piel, estruja el corazón y que inclusive logra arrancar algunas lagrimas de la emoción sentida, compartida con aquellos atletas que dan todo por su país. Hoy me pongo la camiseta verde, y como mexicanos tenemos varios momentos de estos, pero uno que a mi me estremece cada vez que lo veo gracias a la magia de internet, porque yo no lo viví en tiempo real, es aquel de las olimpiadas de México 68, cuando un jovencito de escasos diecisiete años, con una convicción de acero y mentalidad ganadora, se alzo con la medalla de oro en la prueba de los 200 metros varonil. Felipe “el tibio” Muñoz jamás dudo en ganar la competencia, aun cuando su padre y su entrenador, tratando de no darle falsas expectativas, le felicitaban por al menos haber llegado a la final. La emoción invade a cualquiera al escuchar el himno nacional entonado al unísono por muchas gargantas, la bandera ondear en lo mas alto, y ver a ese joven con una sencillez increíble, limpiar sus lagrimas durante dicha ceremonia.

De esos momentos tal vez hay pocos, pero como se disfrutan. Esperamos tener mas en estas olimpiadas, de nuestros paisanos mexicanos y de nuestros demás hermanos latinoamericanos. Les dejo aquí dicho momento, gracias a la magia de “tu tubo”, esperando se lleven la misma sensación.

( Haz click aca para el video si es que tienes problemas para verlo aqui mas abajo en el blog)



Seguimos en el espíritu olímpico...
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04 junio 2008

No se vale


Apenas hoy me llegó la nota, apenas hoy me di cuenta. La noticia, pero sobre todo, las fotografías, le han dado la vuelta al mundo cibernético y son simple y sencillamente espeluznantes.

No es un secreto, soy un ávido ciclista amateur, de fin de semana y cuando se puede, pero ciclista al fin y al cabo, comenzando en la montaña y por causa de un par de caídas, una artroscopia de hombro y unas cuantas espinas de cactus en el trasero, me he cambiado al ciclismo de ruta. Siempre menosprecie, sin dejar de respetar, el peligro que representa el practicar esta disciplina en los caminos de asfalto que inevitablemente se comparten con los automóviles y los respectivos automovilistas, dicho sea de paso, algunos de ellos no merecen portar una licencia de manejo.

Lo acepto, la vida en general tiene sus riesgos, unos más peligrosos que otros, pero que no me chinguen, esto no se vale.

No se vale que unos cuantos hagan mil esfuerzos por mantener viva una disciplina que de a poco pareciera que se apaga en nuestro país, aunque vuelve por la necesidad que produce el elevado costo del combustible.
No se vale que sea solo responsabilidad del ciclista tener precaución, bajar la velocidad, ser vistoso en el camino y estar alerta todo el tiempo, creo que esta responsabilidad es compartida, “lo cortés no quita lo valiente”.
No se vale que un cabrón hijo de puta, en estado de ebriedad y aparte con no se cuanta mas mierda en su organismo, venga a arrebatarle la vida, prácticamente a asesinar a una persona (y lesionar de gravedad a muchos mas), una persona que se preocupaba por su salud, que me imagino se levantó temprano esa mañana de Domingo para prepararse para la competencia, con el único propósito de convivir, pasar un rato agradable de competencia con sus demás compañeros ciclistas y de alguna manera, transmitir ese ejemplo a los demás que por ahí se asomaran a las calles de la ruta trazada para ese día.

Trato de encontrar una explicación o una lección a tan desagradable acontecimiento y no la encuentro, simplemente no la encuentro, porque no la hay.
Simple y sencillamente no se vale...

Invito a todos aquellos a quienes puedan llegar estas letras, que si no te gusta el deporte, no te pido que lo practiques, no te invito a que te subas a una bicicleta, no te estoy tratando de meter en esto. Lo que si te pido, es que si ves una bicicleta en el camino, la respetes, esa persona también es un ser humano como tu, que por necesidad o por hobbie decidió practicar el ciclismo. Ese ciclista es también padre, hermano, hijo, amigo, pudiera ser tu vecino, pudiera ser tu primo o alguien cercano, en fin, por lo que fuera, respétalo. Creo y me atrevo a decir que en ningún reglamente de transito podrás encontrar un articulo donde se prohíba la circulación de bicicletas por los caminos o vialidades existentes, ya sean de asfalto o de tierra.
Tal vez ese ciclista que encuentres solo te este robando un par de segundos en tu camino a casa o a donde sea que sea tu destino final. Solo es cuestión de bajar la velocidad, esperar y rebasar con precaución, no cuesta nada en absoluto. Si tanto te molesta, solo recuerda las palabras del Benemérito de las Amétricas, Don Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Nota: Las demás fotos son para mi gusto aparatosas y no las quise mostrar por respeto. Da click en la liga de arriba en la palabra “nota” para los detalles y algunas otras fotos del accidente sucedido en Matamoros, Tamaulipas, México.
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27 febrero 2008

De retiros y reuniones, de todo y nada

Retiro
Algo que ya es inminente, y que no es un secreto, que molesta y duele, pero duele mas por dentro, por el corazón, es curioso pero nunca pensé llegar a sentirme así. Y a lo que voy es que mi retiro de las canchas es inminente; mi rodilla izquierda sigue inflamada desde el Domingo pasado, y esto es solo un aviso. Puedo seguir jugando “hasta que el cuerpo aguante” y esperara a que reviente solita, o dejarlo de una vez y tener rodilla para el ciclismo por un rato mas... ya veremos que decido.


(Diseño y creación de la invitación por Martha Mendoza)

Reuniones
Este próximo Viernes 29 de Febrero tendremos una reunión de blogueros acá en Ciudad Juárez en el Café Dalí (zona del Pronaf) a partir de las 7:00 PM. Todos los que anden por estos rumbos de la geografía están cordialmente invitados, es informal y “we go dutch” (o cada quien paga lo suyo) Si alguien tiene dudas de cómo llegar al lugar, avísenme por este medio. Así que, por allá nos vemos, si es que mi rodilla no truena antes.

Todo y Nada
Por mas cosas que sucedan, la vida sigue, aunque tengo que aceptar que en los últimos días ha sido algo complicado aceptar esta filosofía. Se detiene el tiempo en mi mente pero tambien en mi caminar, y se estanca uno en fangos espesos y complicados. Pasa todo y pasa nada, pero de nuevo tomando como estandarte esa gran canción de Queen, “The Show must go on”...
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16 octubre 2007

Crónica de una salida, un percance técnico y una meta


Pues si, se llegaba mi “Día D”, el día de la carrera a la que me había inscrito voluntariamente, como un reto, como una terapia, como una prueba de muchas cosas. Me sentía listo, no había mas que aprender, no había mas que hacer a ultima hora, salvo un pequeño detalle: en mi afán de dejar todos los ejes súper limpios, desalineé la llanta y el freno trasero de mi bicicleta. Cundió el pánico por unos momentos, por unas horas diría yo, pero nada que un mecánico de verdad no pudiera arreglar, por unos cuantos dólares y lo más increíble, en escasos quince minutos. Problema resuelto, así que lo único que quedaba por hacer era esperar, relajarse y esperar.

La mañana siguiente, la de la carrera, pintaba para ser perfecta, cielo despejado, clima agradable, un poco fresco pero se esperaba que el sol tuviera sus efectos durante el día, y poco de viento, que después arreció y si llego a ser factor, aunque también agradecería ese viento porque me refrescaba cuando mas lo necesité.

La salida fue una locura, había mas de dos mil competidores, era un enjambre de bicicletas, entusiasmo y adrenalina a flor de piel, todas las edades representadas, un mar de gente. La cuenta regresiba en el megáfono 3, 2, 1... y se llegaba el disparo de salida. Poco a poco fui avanzando entre el mar de bicicletas, haciéndome espacio, y tratando de llevar un ritmo tranquilo, como el que se había planeado para poder llegar entero a la etapa de montaña. Subimos el bordo del rió y la ruta enfilaba hacia el oriente. El polvo era increíble, ahora entiendo porque un rato antes vi a varios competidores con tapa-bocas, esto respondió rápidamente a aquella pregunta planteada en mi mente momentos antes.

Algo que me entusiasmo bastante, fue ver a mucha gente a orillas del bordo del rió y durante casi todo el trayecto, animando con pancartas, con aplausos y gritos de “animo, animo, van muy bien” y todo eso. Gente que salía de sus casas para ver la carrera, gente que iba apoyando a algún familiar pero animaban parejo, sin discriminar, esto me hizo sentir especial, es algo difícil de explicar, pero es una sensación que percibí y viví en carne propia, y me llego, así que doy gracias por eso. El tramo de ida y vuelta por el bordo del rió estaba por acabar, hasta aquí todo bien, depuse, pasar por la zona de Anapra, seguir saludando gente, dando palmadas al pasar y con esto dibujar una sonrisa en el rostro de algún chiquillo que con mucho entusiasmo había salido de su humilde casa a ver la carrera tan famosa y que de alguna manera irrumpía la armonía de su Sábado común y corriente. Hubo un tramo donde unas chiquillas con papel y lápiz en mano pedían autógrafos, fue algo gracioso, pero como que eran cosas que el ser supremo me mandaba para que por un momento me sintiera de nuevo humano y regresaran los pies a la tierra, eran mis anclas, por las cuales doy gracias también.

Y esto lo digo, porque cuando más invencible me sentía, cuando traía mi mejor ritmo y mi mejor tiempo, a las dos horas y media de camino ¡crak! La cadena de mi bicicleta se salía de la estrella mas chica y se atoraba con tres vueltas en el eje. Rápidamente me baje, un amigo con el que venia haciendo equipo hizo lo mismo; tratamos en vano de zafarla, no se podía, era prácticamente imposible. Tuve mi momento de negación, luego de reclamo, maldije y estuve a punto de patear a mi pobre bicicleta que no tenía la culpa, luego me vino un rayo de iluminación y le dije a mi compañero – tu síguele, voy a caminar hasta el siguiente punto de abastecimiento y veré si alguien me puede ayudar – no quedaba mas que hacer. Mi amigo prosiguió y yo, a caminar, mientras creo que mis ideas se calmaban y se ponían en orden. Por fin llegue al check point y había bastante gente, nadie se ofrecía a ayudarme cuando de repente...

...milagrosamente veo una cara conocida, un joven que había estado entrenando con mis amigos y que a ultima hora decidió no participar en la carrera pero si como ayudante. Le explique el problema, pronto llamo a otro amigo suyo, hicieron la bici a un lado del camino y la voltearon, comenzaron a tratar de arreglarla. Pidieron herramienta y después de varios minutos y varios intentos, la cadena estaba de nuevo en su lugar. Creo que ya había perdido en total unos cuarenta y cinco minutos en todo esto, pero sin pensarlo dos veces, agradecí en el alma ese gran favor, y me dispuse a continuar. Me abastecí de agua, plátanos, lo que estuvieran dando y le di con todo, rebase gente a diestra y siniestra, pedía pista como todo un “pro” y así llegue al kilómetro 60 de recorrido, comenzaba lo bueno, el ascenso.

Debido al gasto anterior en mi afán por alcanzar a mis compañeros, deje mucha de mi energía en el camino, además de que la cadena no había quedado al cien por ciento y seguía cayendo, solo que ahora al primer ruido raro paraba de inmediato para evitar que se volviera a enroscar. Cuando el calor mas arreciaba, mi energía se acababa poco a poco, también los líquidos, pero eché mano de lo poco que traía de agua, los geles y barritas de cereal para tomar algo de energía. Pasábamos el ultimo punto de reabastecimiento antes de la famosa “Subida de la Asfixia”, me armaba de gatorade y de valor. Curiosamente el camino pasa por una pequeña capilla, un poco de agua bendita y a seguir el camino, y a unos metros de llegar a la falda de la subida, los calambres hicieron de las suyas y tuve que detenerme por un buen rato mientras recuperaba mis fuerzas. Después de un rato de descanso, un poco de gel y dos aspirinas, proseguí mi camino. La subida era criminal, yo lo sabia de antemano, ya la había pasado, pero esta vez traía mas kilómetros recorridos.

Dure subiendo lo que sentí una eternidad y cuando llegue a la cima, sentí como llegaba una extraña fuerza, que me impedía detenerme, así que sin descansar seguí por la “Bajada del Diablo” entre caminando y en la bicicleta, porque a las bajadas les tengo mucho respeto, dicen que no es miedo, que es precaución, como sea, extreme precaución y baje lo mas rápido que pude. El sol comenzaba a despedirse, y de regreso al Cristo Negro (donde se me había caído la cadena originalmente) me dije – de aquí en adelante nada ni nadie me detiene – y di mi resto, con todo lo que me quedaba comencé a pedalear, rebase a varios competidores que ya iban quedando rezagados al igual que yo, pero no sé de donde saque tanta energía que pedaleé como si me viniera persiguiendo la migra, no pare hasta llegar a la meta, levante mis brazos en alto para la foto y por fin, estaba en la meta; todo había terminado.



Me tomo nueve horas y cuarenta y cinco minutos terminar esta odisea. Es verdad que pude hacer menos tiempo, es verdad que el incidente de la cadena me pudo haber detenido, pero mi voluntad fue mas que eso, y que la debilidad física y la falta de sales y electrolitos. Estaba en la meta y era lo más importante, pidieron mi numero de competidor, dijeron mi nombre, respondí afirmativamente y me entregaron mi medalla de participación. No pregunté en que lugar llegue, la verdad no importaba, lo que importaba es que lo logré, y estoy en una pieza, recuperándome y plasmando lo que vi, viví y sentí esa jornada de Sábado, de los cien kilómetros de la carrera Chupacabras. Ahora a descansar, ya habrá tiempo de sobra para planear la estrategia para el siguiente año.
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11 octubre 2007

Se llegó el momento...


No hay plazo que no se cumpla...

El hombro parece que sanó, al menos a tiempo, al menos a un 80%, esperando que sea casi el 100% para el sábado.

Los nervios se quieren empezar a apoderar de mí, pero no lo lograran, no esta vez. Afronto el reto con respeto, con filosofía, con alegría, esto será completamente recreativo, al fin y al cabo se trata de retos y de miedos ¿no?

Espero terminar en una pieza y tener pronto una reseña del evento.

Saludos a todos y desde ahora, espero que tengan un magnifico fin de semana, yo lo tendré, cargadito de adrenalina....
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08 octubre 2007

Crónica de una lesión inesperada


El día pintaba excelente, soleado, una leve brisa, temperatura idónea, poco fresco pero agradable. Pareciera que todo el equipo se puso de acuerdo para llegar tarde, dormir de mas por el desvelo anterior de preparar todo lo necesario para la practica de ese Sábado. Pero hasta eso sirvió para coordinar esfuerzos y sincronizar a todos pese a los pendientes de ultima hora. Todo estaba puesto, la mesa servida para una mañana excelente y triunfante.

Comenzaba el recorrido por el bordo del Rió Bravo, mucha gente practicando, el movimiento sabatino normal de la ciudad y de los mojados esperando cruzar en busca del sueño americano. El ritmo y la cadencia excelentes durante los primeros 10 kilómetros, hasta llegar a Puerto Anapra y comenzar el camino que nos alejaría de la civilización. Para este momento todo era rutinario, excepto la subida fenomenal e inclinada terminando el camino de piedra hasta la cementera. Las piernas comenzaban a sentir el esfuerzo pero siempre con espacios de recuperación y el clima seguía siendo perfecto para este propósito. Kilómetro 20, el Cristo Negro, punto de referencia, mas gente todavía practicando, unos subían, otros ya bajaban del recorrido, caras frescas, caras de agotamiento, caras felices, entusiasmo reflejado.

Los siguientes 15 kilómetros representaban un reto personal, ese de vencer los miedos, pues era el tramo de mis caídas más espectaculares, hasta el momento. Kilómetro 30, una bajada algo rápida, luego la vuelta a la izquierda muy pronunciada y el arroyo seco, aquel que me hiciera casi desmayar del dolor de la caída, lo tome con respeto, baja velocidad, control en la curva, peso hacia atrás, bici hacia delante, !voila!, primer obstáculo librado, había vencido al ínfimo arroyo seco, libre de caídas, pero todavía no lograba nada, seguían mas. Kilometro 35, escalada pronunciada después de una elevación gradual, esta vez, de nuevo vencí la subida sin caídas, volví a utilizar la formula del respeto / disminución de velocidad, peso hacia atrás, señal de la cruz, etc. Volví a salir librado, tal fue la sensación que levante mi puño derecho en alto en señal de triunfo; había llegado al Puerto Castrellón sin ningún accidente y en un tiempo excelente para mi nivel de novato. De aquí al final de la practica, todo era pan comido, al menos eso pensaba ya mi mentecita adelantada, demasiado temprano, esto no se acaba hasta que se acaba.

Antes del kilómetro 40 llegamos al cruce de caminos y luego nuestro regreso, un descenso algo rápido, pero en esta ocasión tomaríamos la ruta correcta, una vereda nueva que será utilizada en la carrera, al menos nueva para mi. En esta ocasión, la adrenalina y mi sensación de triunfo me hicieron perder el respeto a esa nueva vereda o single track y por ende, el miedo comenzó a llenarme. De pronto, casi al terminar dicha vereda, llega una bajada pronunciada y una vuelta cerrada, hasta ahí todo bien, solo que no disminuí la velocidad lo suficiente y ¡sorpresa, un puente de madera! Mi mente no iba preparada, así que el instinto me hizo frenar, deteniendo mi bicicleta, no así la inercia de mi cuerpo. Caí duramente en el suelo, hasta hice “patitos” como piedra landaza horizontalmente al agua, solo que en una vereda de piedras. El que toco primero el suelo fue mi hombro izquierdo, llevándose la peor parte, sin raspones pero el total de la fuerza del golpe. Lo demás, raspones en el codo y antebrazo izquierdo, y hasta mi jersey lleva ahora las huellas de dicha caída. La adrenalina no me dejo detenerme aunque en mi mente pensaba “carajo, no me podía ir en blanco ¿cómo me fui a caer?” Ese era él último de mis problemas.

Kilómetro 40 y yo venia como si nada, en bajada y casi en automático, ya queriendo llegar de nuevo al bordo, sentir que el recorrido terminaba para mí. Por fin se llegó el final, aproximadamente 50 kilómetros de recorrido, y yo solo sentía los raspones, pero la adrenalina y el calor no me permitirían sentir la gravedad del asunto hasta unas horas después. Hasta aquí, todo parecía triunfante excepto la caída, pero siempre se aprende algo nuevo. El orgullo se sana fácilmente, no así un hombro lesionado.

Hasta hoy, no puedo levantar mi brazo izquierdo mas de cuarenta y cinco grados sin sentir el dolor en el hombro, un movimiento vital para controlar la bicicleta, y más necesario aun si se quiere competir en la carrera del próximo 13 de Octubre. Diagnostico oficial no lo hay, solo espero mejorar y recuperar movimiento para el Sábado. Creo que voy de gane, hoy pude mover mas de los 45 grados, así que vamos mejorando.

La lección aprendida: Jamás hay que dar por ganado algo que todavía no tienes, la confianza mato al gato, o lo que más quieras agregar. Lo que sí es que, se necesita mas de una caída para vencer la voluntad, así que el día de la carrera ahí estaré, si no compitiendo, como voluntario ayudando y asistiendo a mis amigos de la manera que mas pueda, así sea acompañado de un cabestrillo inmovilizando mi hombro, no así mi voluntad.
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01 octubre 2007

La eterna lucha de dominar los miedos


Mucha gente asiste a terapia, y después de algún tiempo, frustrados y sin encontrar respuestas, recurren a otro camino, tal vez un poco mas armados, con valor y con decisión, allá van, al camino espinoso, en penumbra, lleno de obstáculos, a buscar respuestas, a vencer los miedos... yo, como cualquier mortal, soy uno de ellos.

Y después de vejez, viruela, reza un dicho muy nuestro, y pues se me ha puesto vencerlo de una manera muy extraña, que parecería nada seguro, pero ahí estriba todo, ahí esta el punto, porque se trata de vencer los miedos ¿que no? Y que mejor que vencer el miedo más inminente, el físico, el que se palpa, se ve y se siente.

De niño siempre fui el menos dotado de capacidades físicas para desarrollar algún deporte, pero amaba y sigo amando el fútbol, aun siendo el ultimo de la lista para jugar, nunca cese en mi lucha y en mi pasión. Ahora de mas viejo, me doy cuenta primero que, los años no pasan el vano, y segundo, que la perseverancia si paga. Claro, no estoy para nada en un nivel de profesional, mucho menos de amateur de liga dominguera, pero el placer que se produce al hacer un que otro túnel (caño) o un sombrerito, un pase filtrado y esas cosas, no me lo quitan en mil años, me lo llevo siempre.

Creo que por esa misma debilidad crecí algo inseguro, con esos miedos, sobre todo a las alturas y a caerme. A este apartado en particular le estoy aplicando la terapia de la bicicleta de montaña. Allá en el cerro me he encontrado gente, compañeros de la época de escuela secundaria, que se sorprenden de verme por allá. Llevo mis caídas, nada de peligro, pero eso si, a que buenos golpazos se pone uno, pero es parte de la terapia, es parte del proceso de sanacion. Este pasado Domingo vencí varios miedos, y vencí a la montaña, claro que me llevo varios recuerdos, entre ellos un pinchazo en mi boca y en mi frente con un nopal, al cual debido a la fuerza de la gravedad decidí visitar y ver mas de cerca.

Puede ser que la famosa carrera que se avecina sea debut y despedida para mí, pero al menos lo probare, al menos me prepare, al menos estoy haciendo un esfuerzo y creo que voy bien encaminado, a vencer mis miedos. Cualquiera que sean los miedos, siempre se podrán vencer, pero no hay de otra mas que enfrentarlos y luchar a veces en su mismo terreno.

¿Alguna terapia usada en estos casos que me quieran compartir? Soy todo ojos... (cuatro, dos de poli carbonato y los otros dos si son míos)
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06 mayo 2007

Saber Dominar El Balón

Dale, dale, tira, acá, acá, tira, tira... ¡gooooooooooooooooooooooooool! – Así transcurre aquella cascarita de fútbol, así se escuchan los gritos de los chiquillos en el parque de aquel barrio olvidado, ese de césped escaso y amarillento. Y mientras tu observas aquella escena perdido, enajenado; tu mente esta en otra parte, sientes que da infinidad de vueltas.

Y así es como mientras ves a los chicos jugar, piensas en los buenos tiempos, aquellos en los que el pequeño Martín se divertía con los amigos pateando el balón en las calles del barrio, soñando con llegar a ser algún día jugador profesional, rompiendo la red, jugando de sexto año, un fenómeno, el ídolo de todos. Tanto lo deseaste, que a base de disciplina, corazón y empuje, saliste del barrio para hacer tu sueño realidad: ser jugador profesional de fútbol y no cualquiera; uno de los mejores del momento.

Y así, repentinamente, llegaron las glorias, los campeonatos, los contratos publicitarios; el dinero y la fama, algo a lo que no estabas acostumbrado. Y de la misma manera, llegaron también las malas compañías, las malas inversiones, las eternas fiestas, vino y mujeres, el despilfarro total. No era tan difícil adivinar las consecuencias, pero jamás imaginaste lo que en tu caso vendría. Adiós fama, adiós dinero, y sin dinero, adiós vino, adiós mujeres, adiós amistades, que hasta ahora te das cuenta que eran falsas. Pero lo que más dolió fue decir adiós mujer, adiós hijos, y tal vez lo peor: adiós fútbol. Y todo por no tener un dominio propio, por querer comerte al mundo de un solo bocado.

¿Qué te dolerá mas Martín, tener que vivir en una pocilga llena de ratas cuando llegaste a tener la mejor mansión del país o conformarte con ver el fútbol únicamente en los llanos, en las cascaritas? ¿Te ausentas de los estadios y del fútbol por falta de dinero, o por vergüenza? ¿Qué carajos es lo que buscas acá en los llanos presenciando cascaritas infantiles? ¿Acaso buscas la reivindicación, la purificación? ¿O es que buscas otra oportunidad?

Ni yo mismo tengo las respuestas, no sé en lo que me he convertido, soy un inútil, un lastre, un indeseable, mas sin embargo ahora busco esas respuestas, busco una señal, algo que me haga por lo menos, sentir bien conmigo mismo por un momento. Nunca fui religioso, pero son ya varios los momentos en que le he pedido a Dios que me mande esa brújula, esa señal, ese camino... ya no sé ni lo que quiero.

De pronto, tu momento es interrumpido por un golpeteo repentino. Un balón maltrecho, el de aquellos chiquillos que observabas jugar momentos antes, llega accidentalmente hasta tus pies. Vuelves tu cabeza hacia él, haces una pausa y lo observas con detenimiento, y un sin fin de sensaciones recorren tu cuerpo. Lo recoges y lo colocas entre tus rodillas, lo palpas de nuevo mientras tus ojos se cierran tratando de hacer mas real aquella sensación inexplicable de comunión con él, esa que te dio todo en algún momento, cuando eras el mejor.

- Disculpe señor, ¿me podría devolver el bacón por favor?
- Ah si, discúlpame chico... este, no, es que no me di cuenta que...
- Oiga, ¿qué no es usted Martín Uriostegui, el jugador de fútbol?
- Si chico, así es, yo soy ese.
- ¡Que barbaridad!, El “zurdo” Uriostegui, si usted fue siempre mi héroe, tengo varios posters suyos en las paredes de mi cuarto, usted fue campeón de goleo en tres torneos cortos ¡consecutivos! Pero luego ya no supimos nada de usted después de...
- ¡Después del accidente chico!, Así es, hay que decirlo con todas sus letras, ese maldito accidente que me ha dejado en esta horrible silla de ruedas. Pero no dejes que eso te engañe, todavía tengo mi talento innato.
- Que suerte la suya señor Uriostegui, la mayoría en nuestro equipo no tiene ese talento, ni siquiera tenemos un entrenador que nos enseñe lo más básico...

Y es en este preciso momento que, como por arte de magia u obra divina, llega a ti otra sensación indescriptible, algo que tu percibes como la respuesta que siempre habías estado buscando, tu oportunidad de reivindicarte, de devolver un poco de lo que se te dio, pensando que todavía estas a tiempo. Vuelves tu mirada al chico, como para darle una respuesta, no sin antes haber dirigido tu mirada al cielo, y alcanzar a murmurar algo que pareció ser un “gracias”:

- Mira chico, si tu empujas mi silla hasta el centro del campo, quizás les pueda yo enseñar unas cuantas cosas para que ya no sean tan maletas.
- Tito, me llamo Tito señor... ¡Hey muchachos, vengan, ya tenemos entrenador!
- Una cosa si te digo Tito, el secreto de esto del fútbol, va mas allá de saber dominar el balón. Aquí hay que aprender a dominarse a uno mismo, lo demás, es lo de menos...
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17 enero 2007

Trivialidades... hablemos de fútbol.

El clima en los últimos días ha sido un poco inclemente en nuestra región fronteriza en cuanto a temperatura se refiere. Hay pocas posibilidades de nieve para esta noche, la mañana siguiente y más todavía para el fin de semana. Esto arruinaría los planes deportivos que tenemos para el fin de semana, un grupo de amigos y yo, con los cuales hemos logrado conformar un buen grupo de amantes del fútbol.

Como alguna vez lo mencione en alguno de mis primeros posts, y en la breve descripción del blog, el fútbol es una parte esencial de mis actividades extra-curriculares. El fin de semana pasado no tuvimos quórum para nuestra convocatoria a reanudar la ya famosa cáscara (creo que le llaman “picado” en algunos otros países) futbolística dominical. ¿A que viene todo esto? Creo que mi cerebro esta tan enfriado que en estos momentos solo vienen a mi mente puras banalidades.

Hace ya algunos años, durante mi época de estudiante universitario, logramos conformar un pequeño grupo de pseudo-futbolistas, que al no encontrar otra ocasión, escogimos los Domingos para nuestra cita deportiva; la hora: las ocho y media de la madrugada. Como muchos de nosotros no teníamos una vida social muy movida, nos pareció buen día y hora. Los que si tenían su movida sabatina pues hacían el doble esfuerzo, combatían la resaca y llegaban impuntuales a la cita, digo, al menos tenían (teníamos dijo el otro) la decencia de presentarnos.

Como olvidar esos Domingos, crudos, desvelados, cansados pero con ganas, a veces buscando un pequeño espacio donde pudiéramos jugar, unos corriendo mas que otros, haciendo las jugadas de sexto año, de taquito, la gambeta, de tres dedos, el túnel, etc. Como olvidar al Pelos y sus cinco minutos de tos, flema, guacara y demás, o mis barridas no-mal-intencionadas a los jugadores que llevó un día el Tarin, jamás volvieron, quien sabe por que, jejeje.

Nunca fuimos los mejores, la mayoría teníamos un cierto conocimiento del fútbol, de experiencias anteriores, y otros que le poníamos alma, vida y corazón sin tener una pizca de aptitudes y capacidad motora, pero eso si, el buen humor y la camaradería siempre estuvieron ahí. De estas sesiones dominicales futboleras hay varias historias como cuando el güero metió un gol con su nariz, previo a un remate que le dio primero en salva sea la parte, el rebote fue a caer a los pies del defensa, este despejo y le volvió a pegar al güero en la cara, que ya venia cayendo del golpe anterior, y ese remate final entro en la red, fue un golazo de antología. Hay mas historias pero ya vendrán después, hoy es solo el preámbulo.

El pronostico del clima para el fin de semana es ahora peor, así que lo mas seguro es que no habrá cita este Domingo para nuestra cascarita de fútbol, no habrá reunión pues del Dakota Ridge Football Club (Est. 2005), mi cerebro sigue un poco enfriado, y mis manos y mis pies todavía más. A todos aquellos que les guste el fútbol y lo puedan jugar, háganlo, es divertido, pero no pierdan el objetivo: la cosa es divertirse, olvídense de la competencia, diviértanse, y si de pasada ganan, que mejor, si no, pues al menos la pasaron bien y hasta hicieron algo de ejercicio no creen?
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31 agosto 2006

28 agosto 2006

El Futbol es pasion

El otro día me preguntaba cuando fue que me nació la pasión por el fútbol. Ah, el fútbol, el “juego del hombre” como lo llamara el Don Angel Fernández cada Domingo por la tele. Creo que todo empezó por el principio, o sea hace un chorro de años, mientras era un mocosillo de escasos 7 años, y comenzaba a despertar en mi el interés por los deportes. Cabe mencionar que mi familia por parte de padre (porque por parte de madre se oye feo) es de extracción beisbolera, debido a su origen geográfico, conocidos comúnmente en nuestra ciudad fronteriza como “Torreoneros”, ni pex, lo tengo que aceptar y en otra ocasión ahondare en el tema.

La disyuntiva fue entonces, jugar béisbol o jugar fútbol? Creo que el jugar béisbol fue mas tradición que gusto, y a raíz de eso desfile por ahí si mucho un año en alguna liga pequeña de béisbol en la ciudad, y alguno que otro partidito en la cuadra, de aquellos con pelota de tenis y un pedazo de tabla, rama de árbol y en veces hasta “a mano limpia” en vez de un bat. Pero al fútbol lo empecé a seguir con un ahínco que ni yo mismo me lo creía, fue algo que me robo prácticamente de los otros deportes, con todo y que en mi casa nadie lo practicaba, ni siquiera lo veían por televisión. Nacía pues así, una pasión futbolera, pero en silencio, como sin salir del closet, deportivamente hablando, tengo que aclarar.

Oh si lo recuerdo perfectamente – sin sonar a traducción cagada de Rescate 911 – el primer mundial de fútbol que en un principio seguí con atención, y que después se transformo en pasión, fue el de Argentina 78. Recuerdo que en ese tiempo la expectativa era grande con el equipo mexicano, teníamos a los “melenudos”, Hugo Sánchez, Leonardo Cuellar y compañía, además de que nos había tocado un grupo “a modo”, contra Túnez, Polonia y Alemania. Y se dijo por ahí en aquel entonces: “a Túnez le ganamos pelada, con Polonia ganamos o en el peor de los casos empatamos, y con Alemania si perdemos, aunque los milagros existen y le podemos empatar”.

Recuerdo haber visto ese partido en mi escuela primaria, en el salón de clases de los de sexto año, el esposo de mi maestra de Segundo era el profesor de sexto, así que ahí mero nos acoplamos los mas chicos con los mas grandes, pero al fin y al cabo, el fútbol nos une (y no es comercial). Ahí, sentado en el suelo, entre hileras de bancas, por un televisor a blanco y negro que para mi gusto estaba demasiado pequeño, pude observar como la confianza mato al gato, o más bien mato a los ratones verdes. Ahí vi como unos pinches desconocidos de Túnez nos ponían una madrina de 3 a 1, lo suficiente para echar por la borda todas las esperanzas que alguna vez tuvimos. Y digo tuvimos porque la esperanza era general, así como general fueron las caras largas de todos los allí presentes por el resto del día, y tal vez por varios días más. Y los siguientes partidos? Ni hablar, perdimos con Polonia y Alemania nos dio hasta por debajo de la lengua y hasta pa’ llevar; pero eso, eso ya es historia.

A pesar de lo acontecido, después de aquel primer partido, mi afición por el fútbol no decayó, al contrario, siguió con mas fuerza. En ese mundial, y debido a la salida de México, me vi obligado a cambiar de equipo, me fui con los che’s y obvio que medio mundo se me vino encima, de mamón no me bajaron pero yo empecinado seguí apoyando a la albiceleste, y para mi satisfacción, finalmente resultó campeona del mundo. Recuerdo que hasta hice dibujos, fueron como una especie de reseñas graficas acerca de la final, lastima que no los resguarde con mi vida; un día que me descuide, mi madre hizo limpia general de mi cuarto y ahí se fueron varias de esas obras de arte, ni modo. Lo triste es que hice dibujos de varios mundiales, o al menos recuerdo haberlo hecho para el de Argentina 78 y España 82, con estadios, árbitros y hasta los monos del publico, ahora si que ni llorar es bueno.

Así continuo la pasión y siguieron los mundiales, y hasta los juegos del fútbol mexicano. Llegaba entonces también el momento de escoger equipo, y aquí es donde me van a odiar... así es, acertaron, escogí al América !!! (nadie es perfecto). Tal vez bombardeado por la televisión, Chabelo y el Loco Valdez, pero así es, soy americanista. Aunque yo me remonto mas a la época del Batata, Norberto Outes, Bacas, los hermanos Tena, el ruso Brailovsky y Héctor Miguel Zelada. También fui seguidor en la época de la “ola africana”, con Kalusha Bwalya y Francois Omam Biyik, y que decir del hijo del lobo solitario, el que tiene dos pies izquierdos, “la reuma” Luis Roberto Alves “Zague”. En fin, eran años en los que los jugadores todavía no brincaban de equipos como lo hacen hoy, cuando sí se defendía el honor y el amor a la camiseta.

Pasaron los años y llegaron los tiempos modernos, el fútbol paso a ser mas negocio que deporte, explotando al máximo la pasión del fan, el hincha, el fiel seguidor, con intereses oscuros y capitalistas, pero yo seguí firme en mi filosofía. Después llega una época fugaz de practica futbolera en mi etapa universitaria, aquí supe lo que era amar a Dios en tierra de indios en los entrenamientos y pretemporadas. Aquí también practique una posición que no me era en nada ajena: la banca, izquierda, derecha, central, la que fuera, pero era la banca al fin y al cabo. Fui tal vez el jugador más malo que haya existido en la escuela, pero seguí siendo el mas fiel y el mas persistente, hasta me llegue a sentir como el guey ese de la película “Rudy” (del otro fútbol, el que no merece llevar el nombre), aunque creo que yo llegue a jugar mas partidos que ese guey, pero en fin, algo parecido fue la historia.

A la fecha sigo jugando, con mil kilos mas, mil hijos mas y mil todo lo demás, pero al fin y al cabo, logre juntar a un grupo de aficionados, ex-compañeros de escuela, trabajo, etc., con los cuales sigo jugando al fútbol cada Domingo, o al menos cada Domingo que se puede, que no hay lesiones, que no hay lluvia, que no hay que lavar ropa, cortar césped, o alguna otra tarea. Tal vez seamos los gueyes más malos en el mundo para jugar, pero en la canchita, en el potrero, utasss!!!! somos grandes, somos Ronaldinho, Márquez, Beckham, Chelito, hasta Diego (D10s para los argentinos) – de taquito, gambeta, tres dedos, sombrerito, diagonal retrasada, de “aigre”, túnel o caño, you name it – nos transportamos a otra dimensión, una que nos da un momento de diversión, esparcimiento y logro, en medio de las tensiones diarias, fantasmas, inner demons y demás porquerías.

Aquí pues te comparto al menos una de mis pasiones. Te gustaría compartir la tuya?
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