Me encontraba en un evento social/familiar, que ya de entrada me causaba ansiedad. Los invitados eran una mezcla de familiares y personas desconocidas para mí, pero bueno, había que plantarle cara y asistir. Mientras estaba sentado en una mesa intentando socializar, sin querer escuchaba la conversación de la mesa contigua, entre uno de mis familiares y uno de sus amigos:
-Y ese güey quien es o qué?
-Ah es mi familiar
-Escuche que hablabas de jale con el
-Simón! Es que anda buscando chamba y se entrevistó con gente de mi oficina
-¿Y que, si la arma?
Hasta ahí escuche yo la conversación, y no por falta de audio, sino por falta de mente. Mi mente se fue a vagar mientras me repetía la misma frase " ¿Y tú, si la armas?"... Sinceramente, dudé.
No soy alguien que se considere supersticioso, místico y demás jaladas, pero puedo asegurar que mis últimos cuatro trabajos de tiempo completo llegaron a mi sin yo buscarlos, muy circunstancialmente. Desde ese tiempo me dejé sorprender así, y esta no fue la excepción. Pase por todo el proceso completo: infinidad de entrevistas con reclutadores, recursos humanos, supervisores y hasta ejecutivos. Todo pintaba bien, hasta que de plano me "ghostearon". Después de un tiempo ya se comunicaron, pero fue para decirme "que dijo mi mama que siempre no".
Y estas cosas son así, a veces se gana y a veces se pierde y le sigues en el camino. Pero si me quede pensando, ¿qué o quién determina que la armes o no la armes? El mundo te quiere acomodar en una caja fija, y si eres el raro, el diferente, rompes moldes, no cabes y eso molesta a la mayoría, al status quo, y mucho. ¿Pero, te importa ser diferente? A mí ya no, no me importa, no me preocupa seguir llenando esas expectativas; quiero ahora llenar las mías. No es que me sienta especial o superior, quizás si algo diferente y lo quiero explorar, lo quiero abrazar. Y si, si la quiero armar, pero no para el resto del mundo, sino para mí, a mi manera.
¿Qué sigue? No lo sé bien, me quede como el perro de las dos tortas, pero no importa, al menos a mí ya no me importa. Estoy tranquilo, buscando, pero más ando buscándome. Otra pregunta que surge es, ¿habrá que seguir pedaleando un rato más la rueda de hamster? En este preciso instante pienso que sí, mañana no lo se. Por lo pronto hay viajes que hacer, lugares que conocer, hijos que visitar y ya está. Día a día, paso a paso. La vida sigue, y esto no se acaba hasta que se acaba; que también esa idea de ser finito, con fecha de caducidad, es algo que me espanta de vez en vez, más por circunstancias, herencias, resultados de análisis, etc. Pero esa ya es otra historia...