30 noviembre 2007

De nevadas...


La nevada que cayo la semana pasada por estas tierras me ha dejado con muchos recuerdos. Es un espectáculo que difícilmente se llega a ver por estos rumbos. Pienso para mis adentros “y todavía hay gente que no cree que el cambio climático sea una realidad”, pero lo es, esto seguro que mi viejo y mi abuelo estarían de acuerdo conmigo.

Al final de cuentas la nevada no estuvo copiosa, no vivimos en una región geográfica donde esto sea algo normal como en los bosques, pero al fin y al cabo era común, hace unos vente años, que nos cayera mínimo una nevadita cada año, cada invierno. No recuerdo cuando fue la ultima vez que nevó como este pasado sábado, pero me alegro el día, y me hizo recordar esas mañanas de nevadas en mi barrio, cuando era un chiquillo (también había chiquillas) y salíamos a la calle a jugar “guerritas de nieve” y hacíamos muñecos de nieve y nos divertíamos como enanos. Las clases se suspendían, las calles quedaban semivacías, todo estaba a nuestro favor... que tiempos aquellos.

Solo espero que no sea la ultima, porque me quede con las ganas de hacer un muñeco de nieve por la poca cantidad que cayo por mis rumbos, pero ya será la próxima. También espero que la nevada sea entre semana, y mejor en un viernes o un lunes para extender el fin de semana, perfecto para un café, o chocolate caliente, y un buen libro, claro, después de la requerida guerra de nieve.

21 noviembre 2007

Portadas Musicales I

Le doy un descanso a mi mente de tanto ajetreo diario y me refugio en los recovecos de mi ático, aquellos que tienen que ver con la música, es que me ha acompañado siempre y me detengo a observar mis discos viejos, aquellos discos de vinilo o acetato negro, grandes y ahora obsoletos, ah pero el arte de las portadas de esos discos, es transportarse a otro mundo, a otro tiempo.



Y la primera que viene que esta, la de este álbum de Van Halen titulado “1984”. Que rolas aquellas, horas y horas de escuchar “Jump” y “Panama”, pretendiendo ser Eddie Van Halen tocando la guitarra con esa maestría en los dedos, o tal vez armado de un par de palillos, golpeando paredes y todo lo que se tuviera al alcance, pretendiendo ser Alex Van Halen, con esa tan peculiar manera de tocar la batería; ese sonido constante de los platillos en todas las canciones, una sonido inconfundible hasta la fecha.

Época de rebeldía, época de independencia, época de muchas experiencias y de cambios. Es increíble cuantas cosas nos puede traer la música, porque siempre que llega en un recuerdo, viene acompañada de vivencias, y se sienten tan reales. Es por eso, que se dice que recordar es vivir, pero también se dice que la música es el alimento del alma... una frase tan sencilla y tan cierta.

14 noviembre 2007

El dolor de los locos

Dicen que a los locos
No les duele nada, nunca...
Que idea mas equivocada
Porque los locos sufrimos, lloramos, dolemos...

El dolor se confunde entre risas y llantos
Entre muecas, pasos en falso y brincos alborotados
Lo escondemos, lo enterramos, lo maquillamos
Pero al final del día, el dolor sigue ahí, intacto.

Pero ¿qué es el dolor para un loco?
No es mas que una forma de expresión
En su colección de arte privada
Esa que se guarda dentro, en el lado cuerdo.

Al loco le duele el mundo,
Sus guerras, sus ricos y sus pobres
Toda la injusticia es suficiente,
Prefiero mil veces, seguir siendo un loco
Sufriendo, llorando, doliendo...

El show debe continuar!

06 noviembre 2007

Un espectador solitario


A veces me siento como un simple espectador de la vida, un espectador solitario, que aun con el bullicio del ambiente que lo rodea, se siente solo, triste, abandonado, olvidado, aislado de todo y de todos.

La vida pasa tan deprisa frente al espectador, a veces tanto que en un abrir y cerrar de ojos, el tiempo pasa más rápido de lo normal, y se pierde eventos interesantes, algunos muy importantes de lo que es o pareciera ser su vida, esa que a veces no tiene sentido.

El espectador, ríe, llora, sufre, se regocija y “casi” vive con todo lo que pasa frente a él, como en un teatro, como frente a un televisor, pero su soledad no le permite tener interacción alguna, la señal viaja en un solo sentido, y se entiende o no se entiende, se capta o no se capta, no hay segunda oportunidad, no hay “TiVo” que grabe su programa, es ahora o nunca. Se tiene la opción de ver lo que pasa frente a él, o voltear a un lado, parpadear y pedir al cielo que en ese parpadeo, pasen mil años, como cruelmente suele suceder en las ocasiones que si son importantes, pero la vida es caprichosa, y el control remoto no esta a la mano del espectador, esta en otra parte, alguien mas lleva los hilos.

¿Cuántas cosas no se ha perdido ese espectador, por el mismo hecho de estar como un espectador? Solitario, mudo, insensible y perdiendo la capacidad de asombro a cada rato, dejando pasar la película de su vida frente a sus ojos y sin hacer nada, sin participar, simplemente sin acción.

¿En que momento el espectador decidió eso, ser un espectador solitario? ¿En que momento salió del televisor, bajo del escenario hacia el sillón, hacia las butacas, para ser un simple espectador y no un actor? Este espectador debería de estar ahí arriba, ahí adentro, ahí, como el actor principal, el maestro de las marionetas, manejando los hilos de su propia historia como si no hubiera un mañana, pero la vida es una obra extraña, que nos hace pasar de actor a espectador y viceversa... ¿acaso a capricho del mismo espectador? ¿O a capricho de quien entonces? La pregunta de los sesenta y cuatro mil sin duda alguna.

Lo único que este espectador sabe, es que ese viceversa no ha llegado, porque sigue ahí sentado, solitario, simplemente expectante, dejando pasar momentos, olvidando sus cualidades histriónicas para pasar a ser el protagonista de esta obra llamada vida, su propia vida.