01 junio 2017

Animal de costumbres


Dijo por ahí Charles Dickens que “los hombres somos animales de costumbres”.  Al menos eso dice Google; y yo le creo.  Hoy en día, la tecnología es el nuevo dogma de fe, y cada vez el método científico se impone sobre el mito, pero con todo y los avances tecnológicos, siguen siendo muchos los que dudan de la ciencia y siguen creyendo en su fe ciega, justa y creacionista, siempre y cuando sea miembro exclusivo del VIP divino de la religión oficial (inserte aquí su creencia favorita).  Ahora si que cada quien su santo… y esta frase no se quien la dijo pero como parte del folklore, es sabia y certera.

La mente cambia, el cerebro es plástico, aprendemos cosas nuevas, el aprendizaje es continuo, luego, después de tantos años de aprendizaje, métodos científicos y demás herejías, sigo incluyendo frases como “gracias a dios”, “con el favor de dios”, “primeramente dios” en ciertas interacciones cotidianas.  La costumbre me gana; o no se si es compasión, dependiendo del interlocutor,  o miedo, el famoso “temor de dios”, ese que tanto me inculcó mi madre, que si me leyera, me des nombra como su hijo y oficialmente pasaría a ser un “desmadre”,  pero bueno, esa es otra historia.

El caso es que ya no creo (o no me la creo), pero a la vez creo, o se me olvida que ya no creo, y frente a mi madre ¡Líbreme dios! si infiere que rompo sus moldes.  Creo que la vida de eso se trata, de ir descubriendo de que lado masca la tal iguana, e ir rompiendo pues con esos moldes que te enjaretan de niño, y sentirte a gusto con tu posición, tus ideas y tus creencias, esas que tu si elegiste, en las que tu si crees. 

A mis críos, les dejo esa libertad, porque creo que no los hace menos personas el no tener pues el mentado temor de dios.  Y ni el tiempo dirá si tuve o no razón, porque con el tiempo pasare a ser abono para el pastito y alimento para gusanos y hasta ahí llego la mecha, y el cuento ya le tocará continuarlo a alguien mas.

Y para no seguir disparatando mas con estas cosas, porque se supone que uno no habla de política ni de religión con sus amigos, los dejo pues y que diosito bendiga a sus mercedes de ustedes.


Atte:  el nuevo agnóstico… gracias a dios.