26 julio 2007

Cuento de la vida cotidiana

El día comenzaba mas temprano que de costumbre, había que hacerlo, había que enfrentar lo inevitable por lo cual había que estar preparado con tiempo y ganas. Dando de tumbos, como pudo se dirigió a la regadera, tomo una ducha, sin pensarlo mucho (nunca solía hacerlo) se vistió como mejor pensó que podía hacerlo para esa ocasión.

Para cuando terminó de afeitarse, se dio cuenta de que el tiempo había transcurrido rápidamente... otra mañana mas sin desayunar, al menos no en casa. Bajó a la cocina, tomo una bolsa de papel de las llamadas “brown bags“, y ahí puso un yogurt, un par de barritas de granola y una manzana, y claro, una cuchara desechable para el yogurt y una servilleta, para cuando tuviera tiempo de desayunárselos.

A las carreras, subió al auto, y se da cuenta, sin ser esto una sorpresa, que el indicador del tanque de gasolina esta en la “E” de “échale gasolina wey”. No había tiempo, había que llegar a la cita inevitable, además de que el indicador todavía marcaba que el tanque tenia algo de la reserva – me la juego, no hay de otra – y siguió su camino.

Por fin llegaba a su destino inevitable de esa mañana, muy puntual por cierto. Después de los tramites de costumbre, es conducido hasta una especie de sala de espera, donde también se encontraba otra persona, esperando su turno por supuesto y con un nerviosismo evidente. Para pasar el tiempo de espera, el iba armado con su libro de Benedetti (Despistes y Franquezas)

No sabe exactamente cuanto tiempo había pasado cuando por fin escucho su nombre – pase usted por aquí por favor – y era conducido hasta una silla con amplios descansa-brazos. Una señorita amablemente le pregunta que si prefería el izquierdo o el derecho – el izquierdo, por si cualquier cosa, todavía me quedo con el diestro – y sin decir mas, apretó su puño, volteo su vista hacia cualquier otro lado que no fuera ese y... ¡zas!... la aguja hace su entrada triunfal en la vena para extraer una muestra de su sangre, cual vampiro extrayendo el líquido vital de sus víctimas...


¿Esta demás decir que me chocan las agujas y los análisis de sangre?... es la tercera ocasión en menos de cuatro meses, espero que sea la ultima en mucho, mucho tiempo.

19 julio 2007

¿Sera Flashback Musical?

¿Será flashback musical o un estado de animo actual? No sé, pero esta canción se convirtió en un himno para mí por allá en los ochentas, porque su letra se adaptaba perfectamente a mis estados de animo y a mis noches sin dormir, en fin.

La cosa es que la canción curiosamente ha regresado, y creo que la razón por la que volvió es ¿la misma? No lo se, pero creo que ahora la entiendo mejor, solo que mis fantasmas aparecen, se van y vuelven pero cada vez son menos, entonces eso ya es un progreso, al menos eso creo.

Los dejo pues aquí con este “rolon” de Men At Work , la canción se llama Overkill de su álbum Cargo. Si, ya sé que esto pasó tal vez mucho antes de que algunos de ustedes nacieran, pero siempre se puede tener apreciación por lo antiguo ¿no creen? Así que ahí les va, a ver quien se identifica con el mood.



PD: Hay versión acústica (por cierto muy buena), para el que le interese...

13 julio 2007

Día de Perros, Part Deux


Después de tomar la doble dosis de analgésico en esta ocasión, Matías volvía a la realidad, a su triste realidad, que lejos de la lesión del tobillo, era su soledad lo que más le aquejaba, y las preguntas, los clásicos “por ques” invadían ahora su espacio mental.

¿En que momento fue que la magia comenzó a desaparecer? Porque era obvio que esto no había sucedido de la noche a la mañana. ¿Quién tenia mas la culpa, ella o él? Aunque el asunto de buscar culpables no resolvería nada, lo hecho, hecho estaba, Sofía le había dejado aquella notita con su inconfundible letra sobre la desastrosa mesa que fungía como comedor. Por un instante volvió a leer esa nota y en esta ocasión fijo su mirada y su mente en la letra, para admirarla por lo que podría ser la ultima vez. Aquella letra que a Matías siempre le había parecido hermosa, comparada con sus “patas de araña” de intentos de letras.

Esa letra que además de comunicar lo escrito comunicaba ternura, dedicación, orden, amor y mil cosas mas, en sus “O’s” demasiado redondas, en sus “q” y sus “z” cruzadas, que siempre hacían su lectura más amena, como una marca, como un mensaje escondido diciéndole “de mi para ti con todo mi amor”. Siempre lo había sentido así, pero Matías por alguna razón u otra, nunca se lo dijo a Sofía... ¿habría esto ayudado un poco para que la historia no terminara como hoy?

Tal vez – pensó Matías - si hubiera cuidado un poco mas la relación, desde los pequeños detalles, como poner en orden este desastre por ejemplo. Matías sentía hundirse en la búsqueda de las respuestas a esos “por ques”, mientras el dolor del tobillo poco a poco sucumbía ante la dosis de analgésico – vaya, después de todo tal vez no sea una tarde tan mala – se decía Matías a sí mismo, engañándose, porque aunque el dolor del tobillo se fuera, su dolor más grande seguía ahí. En esos momentos, decide dar un pequeño paso para un cambio, un paso que tal vez llegaba demasiado tarde, pero en su desesperación le daba una pequeña ilusión. Como pudo se puso de pie, y comenzó a ordenar el desastre de la mesa, ese que parecía eterno, parte fija de la escenografia. Con la mayoría de los platos y vasos sucios en el lavabo se dijo – hoy lavare los platos, no se como pero los lavare, si tan solo Sofía me viera –pero no lo estaba viendo, ella se había ido. Y cuando se disponía a abrir la llave del grifo, otra sorpresa mas – ¡Demonios, No hay agua!!!

¿Seria esta la manera que tenia el destino de informarle que su intento llegaba demasiado tarde, y regresarlo a la realidad? De entrada, pareciera que ni el intento mismo era el adecuado; Matías buscaba soluciones donde no había problemas, al menos no el verdadero problema.

04 julio 2007

Cuando quería ser como mi papá


Recuerdo que con emoción esperaba los sábados aquellos en que mi papa tenia algún proyecto de fin de semana, porque sabia que yo estaría incluido como asistente. ¿Quién nunca llego a pensar o deseó hacer lo mismo que su papa cuando fuera grande?

Llegaban pues aquellos sábados, donde me ofrecía de asistente, cargador, guía, lo que fuera, la cosa era salir a la aventura y aprender. Recuerdo que a duras penas podía cargar yo el estuche del teodolito, aquel aparatejo topográfico para medir distancias y elevaciones, que mi papa usaba constantemente para medir terrenos y posteriormente elaborar planos catastrales. Eran días largos, dependiendo del proyecto, pero ahí estaba yo al pie del cañón con toda mi disposición para ayudar a mi padre, queriendo ser como él, aunque solo ayudara a cargar las estacas, los medidores, a detener la señal, etc.

Después, en la noche, venia la hora de hacer los planos, y ahí estaba yo también, junto a él, con todo y mi mini restirador de segunda (era el único niño de mi cuadra con restirador propio) trazando y tratando de igualar el trabajo de mi padre. Recuerdo aquellos bloques de hojas pre-impresas con recuadros y títulos, en los que debía de ir el dibujo del plano, de los cuales llegue a gastar miles tal vez, pero ahora admiro la paciencia que mi papa me llego a tener, al no regañarme por gastarlos.

Y al final de la jornada, el sueño me vencía primero, pero no a mi papa, él seguía y terminaba su proyecto, mientras yo soñaba con ser ingeniero civil, para hacer lo mismo que mi papá. Mis sueños no se hicieron realidad, el tiempo inevitablemente pasó, y yo crecí, y comencé a cambiar de opinión, tome otras decisiones, otros rumbos, otra carrera, otra vocación, pero ¿saben? recuerdo con tanto gusto aquellos días en los que con vehemencia, trataba yo de ser como mi papá. Ahora entiendo que no solo se trata igualar la vocación profesional, sino de igualar la vocación de padre en si, de tratar de ser un ejemplo, un modelo a seguir, y un guía incondicional.

¿Quién pues, no soñó con ser como su papá?