27 febrero 2008

De retiros y reuniones, de todo y nada

Retiro
Algo que ya es inminente, y que no es un secreto, que molesta y duele, pero duele mas por dentro, por el corazón, es curioso pero nunca pensé llegar a sentirme así. Y a lo que voy es que mi retiro de las canchas es inminente; mi rodilla izquierda sigue inflamada desde el Domingo pasado, y esto es solo un aviso. Puedo seguir jugando “hasta que el cuerpo aguante” y esperara a que reviente solita, o dejarlo de una vez y tener rodilla para el ciclismo por un rato mas... ya veremos que decido.


(Diseño y creación de la invitación por Martha Mendoza)

Reuniones
Este próximo Viernes 29 de Febrero tendremos una reunión de blogueros acá en Ciudad Juárez en el Café Dalí (zona del Pronaf) a partir de las 7:00 PM. Todos los que anden por estos rumbos de la geografía están cordialmente invitados, es informal y “we go dutch” (o cada quien paga lo suyo) Si alguien tiene dudas de cómo llegar al lugar, avísenme por este medio. Así que, por allá nos vemos, si es que mi rodilla no truena antes.

Todo y Nada
Por mas cosas que sucedan, la vida sigue, aunque tengo que aceptar que en los últimos días ha sido algo complicado aceptar esta filosofía. Se detiene el tiempo en mi mente pero tambien en mi caminar, y se estanca uno en fangos espesos y complicados. Pasa todo y pasa nada, pero de nuevo tomando como estandarte esa gran canción de Queen, “The Show must go on”...

15 febrero 2008

Una de Sombras


Caminando por la calle me doy cuenta de algo – es curioso que me dé cuenta porque todo este tiempo he ido distraído y sin poner atención – y observo como mi sombra es diferente, definitivamente no es la misma.

Es curioso, pero mi sombra ahora es más “oscura”, pareciera que antes cualquier tipo de luz aligeraba esa sombra, la hacia verse al menos gris, hoy es negra, completamente negra.

Otro detalle que le observo, la sombra va arrastradita y hacia abajo, como ese famoso dicho “lleva cola que le pisen”, así la veo, mas larga, como si cargara con una cola de dinosaurio, muy densa, y muy oscura. Ese arrastradito se ve pesado, es un extraño efecto óptico, es como si se arrastrara y después de alcanzar cierta longitud, por una extraña propiedad elástica – típica de las sombras, por supuesto – regresase a su tamaño normal, y me alcanzara ahí a los pies de mi figura.

Luego, por algún otro extraño efecto óptico, por un momento, no puedo distinguir donde acaba la sombra y donde empieza mi figura, y ninguna luz, ni el sol, ni las luces artificiales, los faros de la calle, ni de los coches, ni la luz de la luna que tantas veces con su brillo me ha iluminado y llevado a lejanos lugares, ni de nada, pudieran alumbrar esa línea donde acaba la sombra y empieza la figura, es como si se amalgamaran en una sola pieza.

Y digo que es extraño porque esto no es siempre, pero debido a mi distracción constante, no puedo ni quiero diagnosticar los momentos exactos en que esto sucede, para mí todo es magia y charlatanería a la vez – ya se pasara – me repito constantemente, y de pronto, me veo reflexionando en esa pasividad, en ese estado de pausa en el que me encuentro, esperando un inexistente y desconocido evento, sin pedirlo, sin saber que, como o cuando, solo en pausa, esperando..... mientras mi sombra me acompaña, se hace mas oscura y se funde conmigo.

No, definitivamente no es la misma, suena como una locura – como mi vida misma – pero esa sombra ha cambiado.....

05 febrero 2008

Mendigando razones


Agazapado en la ultima de las mesas, cruzo mis brazos y escondo mi rostro ahí por unos instantes mientras me preparo a seguir la jornada diaria, una fina estrategia diseñada con el paso del tiempo, tomando técnicas de aquí y de allá, para poder lograr el objetivo final: unas cuantas monedas, billetes o buena voluntad – ahora no traigo nada amigo, se la debo – las palabras salen sobrando, ojala se las ahorraran todos estos tacaños hijos de puta.

Me dirijo pues a realizar mi rondín por las mesas del restaurante de comida rápida en turno, mientras paso por uno de los ventanales y miro mi reflejo mas a fuerza que de ganas. Ante mi veo la imagen sucia y desprolija típica del vagabundo de televisión – pero que jodido estoy ¿a que hora me salió tanta barba y tanta cana? Si me viera mi madre ahora con estos pelos, y mi viejo, militar al fin y al cabo, se ha de estar retorciendo en su tumba-. Todo esto pasa fugazmente por mi maltratada mente, para luego volver a la realidad, “el show debe de continuar”.

Me acerco a la primera mesa, para encontrarme con un mocosuelo de unos veintitantos, el típico “yuppie” enfundado en un traje fino y corbata a la moda. Recito mi letanía previamente ensayada, de esas para convencer, el muy cretino ni siquiera voltea la vista, sigue entretenido en una conversación desde su “blackberry” y solo alcanza a decirme un “no” con el dedo índice – ¡mocoso soberbio! – pienso para mis adentros, porque en mis condiciones actuales no me puedo dar el lujo de expresar de dientes para afuera mis más recónditos pensamientos – si supieras que yo me comía mocosos como tu en el desayuno – y es verdad, ¿a cuantos “vivos” como este no llegue a despedir en una corta temporada? Si yo era el especialista en limpiar las filas de mi empresa de mozalbetes como este, con todo y cuentos de mujer y cinco hijos, no me quitaba ni el sueño ni el hambre, mucho menos la ambición... pero ahora, heme aquí del otro lado de la cerca, que maldita ironía de la vida.

Después de cinco mesas mas y algunas monedas, me regreso a mi rincón favorito del local en turno para contar el botín: Cincuenta y siete centavos – ¡puta madre!, ahora si que vienen codos estos comensales, para algo alcanzara – y me dirijo hacia el “counter” para pedir al menos un café con algún pastelillo. En el camino me siguen varias miradas, unas de lastima, otras mas lascivas, pero al final de cuentas, las miradas me valen madre, porque lo que mas me pesa es esa figura que veo de nuevo reflejada en el ventanal.

¿En que momento llegue a convertirme en esto? Si yo tenia dinero, poder y a manos llenas. La ambición, la maldita ambición, el querer siempre mas, ser el primero en todo y con todos. ¿De que me sirve ahora todo eso? De nada, la vida me jugo chueco. De que me sirve atormentarme recordando las épocas de gloria y de abundancia... – el que sigue – grita de pronto la señorita de la caja – un café chico por favor – mientras deja caer las monedas junto a la caja registradora. Y después de unos segundos y de la contabilización de las monedas, la señorita cajera responde – lo siento mucho señor, pero con esto no le alcanza, el café cuesta setenta y cinco centavos – y de aquí el silencio sepulcral mientras recoge sus monedas y se dirige de nuevo a su rincón favorito. Demasiado tarde me doy cuenta que la vida es mas que dinero y poder, mas allá de doscientos millones o de cincuenta y siete centavos, demasiado tarde...

01 febrero 2008

Enséñenme a...

Estoy consciente de que soy el menos indicado para señalarles el camino, pues ni yo mismo lo conozco, solo tómenme de la mano, alcáncenme aquella luz, y sigamos caminando.

Sé que no se puede pedir algo que no se da, solo les pido paciencia, mucha, que de esta aventura aprendemos todos, la clave esta en descubrirlo, abrir los ojos, atentos siempre.

Con ustedes quiero seguir descubriendo, que cuando aquí es de noche en China es de día, que para aliviar el frió los pingüinos se arrejuntan, se hacen “bolita”, y que las alergias no solo son males respiratorios y, mejor aun, que las preocupaciones se borran fácilmente con una sonrisa.

Por eso les pido que me tengan paciencia y que me enseñen a ser Padre, porque para esto no hay manuales, ni instrucciones ni remedios, mucho menos se nace sabiendo; pero eso si, ahora me doy cuenta que esto es un proceso interactivo.

Paciencia, paciencia, por eso les pido paciencia, porque en mis condiciones actuales no prometo mucho, no estoy completo. Pero de lo único que estoy seguro, es que pase lo que pase, siempre estaré ahí caminando con ustedes, aun cuando mis huellan lleguen a ser invisibles...



Para mis tres chiflados, mis enanos, mis cómplices... siempre los llevo y los llevaré en mi corazón.