18 enero 2018

04 enero 2018

Cenizas



Camino sobre mis cenizas, como cigarrillo consumiéndome a cada bocanada; me desmorono y las cenizas caen frente a mí. 

Y las piso, porque avanzo en automático, hay que seguir moviéndose, vamos "pa'lante".  Y es ese mismo movimiento el que me hace consumirme con más rapidez.  Las cenizas llegan mientras el fuego se siga avivando con el aire que genera mi avanzada, ergo el consumo es continuo. 

¿La agonía? no la siento ya… no sé qué duele más, si consumirme en fuego o pisotear con rabia mis propias cenizas, ya no hay distinción. 

Mis cenizas me sirven de guía, de camino, aunque no tengan plan definido.  ¿Seré cigarrillo o puro?  Parece que no me consumo tan rápido como pensaba y las cenizas son cada vez más espesas, el camino se hace engañosamente mas acojinado, cubre las grietas y me estorba, me hace sombras. 

Otro agujero más en el que caigo sin poder verlo, mi pan de cada día, es "parte del show".  Me estoy acostumbrando a mis cenizas cada vez más, ya siento que amo ese olor, esa textura gris, ese polvito fino que se genera al pisarlo.  Entre más fuerte la piso, más brumoso se torna. 

Venga, sigamos consumiendo el cigarrillo, puro o carrujo, que mientras haya cenizas hay camino y hay viaje...
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