29 julio 2010

El biónico


Lo conocí mientras caminaba por la plaza. De mirada noble, cabizbajo pero seguro a la vez. El aspecto desaliñado de su rostro y vestimenta lo harían parecer un vagabundo mas de los habituales del lugar, pero no era así, el era un caso especial.

“Yo soy biónico” me decía mientras bajando mi mirada, alcanzaba a llegar a una de sus extremidades inferiores. Donde por lo general existen una tibia y peroné, no había tales, solo un tubo metálico, delgado, gris, frío, y con un zapato al final haciendo las veces de pie. El hombre caminaba con la mayor naturalidad a la medida de sus posibilidades.

“Mira, soy biónico, checa”… me decía al tiempo que golpeaba su “pierna” metálica con un llavero en forma de destapador de botellas. – Clank, clank, clank - sonaba aquel golpeteo del llavero en la superficie de su no tan nueva pierna (de Titanio y con un par de calcas de no se que, cabe aclarar) mientras advertía que el hombre sonriente buscaba en mi mirada una sensación de asombro.

Y yo, tal vez de manera egoísta, le robaba aquella ilusión que le pudiera otorgar mi cara de asombro, al poner contrariamente una cara de la mayor naturalidad posible, mientras solo atinaba a asentir con mi cabeza y felicitarle por su pierna “biónica”

El siguió a lo suyo, yo a lo mío, el su camino y yo el mío, el al oriente, yo al poniente. Y mientras me alejaba, no podía sacar de mi cabeza un pensamiento - y pensar que me quejo de un dolorcito de rodilla y de un malestar de espalda….

25 julio 2010

Sensaciones sobre ruedas


Por cuestiones todavía sin identificar con precisión, una lesión me ha mantenido ocupado en unas cosas y alejado de tantas otras que amo con pasión, que aunque no son muchas pero las hecho de menos. Las nuevas han sido más filosóficas y pensantes, y me mueven mi estado de ánimo y mis planes de vida. Las otras que he dejado: una, patear la bocha, jugar al futbol con mis amigos, y la segunda: la maquina perfecta, el mejor invento del hombre después de la rueda; la bicicleta.

En ella, mas que hacer ejercicio, experimentaba yo un sin fin de sensaciones “sobre ruedas”, que me llevaban de un extremo a otro en el espectro emocional, desde las mas sublimes hasta las mas perversas. Podía pasar de un estado casi de trance mientras paseaba junto a arboledas quietas, a estados de ira mientras mentaba madres al conductor de auto que acababa de hacerme un quite cual torero, pasando peligrosamente cerca de mi llanta trasera.

En las mañanas de otoño, es notorio el olor a una yerba común de estas tierras, mi abuela le llamaba “gobernadora”, un olor agradable que se acentúa con la humedad relativa en el ambiente. Ese olor, encima de las dos rueditas, me transportaba a otros tiempos, cuando mi padre usaba esa yerba para todo lo que quisiera curar, buenos tiempos. Los caminos por el valle a orillas del Bravo en la parte americana me transportan a los tiempos de niño, visitando familiares, granjas, vacas, gallinas, vida pasiva, tranquila, sin mucho movimiento, y árboles enormes. Existe un tramo de camino el cual esta flanqueado por nogales a ambos lados, y su copa es tal que se junta con la del lado contrario y forman una especia de túnel el cual, entrado el otoño, forma un espectáculo digno de inmortalizar en una postal. La sensación de pasarlo en bicicleta es inigualable, los colores, la vista, los olores… ¡todo!

La sensación pedaleando en soledad por algún camino intransitado pero pintoresco es única. Es una sensación de libertad, en la cual le quieres gritar a los cuatro vientos que eres libre, único, que todo lo puedes y que nada te vence. Como si los problemas diarios fueran a escuchar tu reclamo en silencio o a pulmón abierto sobre ruedas, pero bueno, ya será problema de ellos, por lo pronto a mi me alcanzaba para eso, y la sensación de mejoría no me la quitaba nada ni nadie.

Y casi al final, el esfuerzo cuesta arriba, para llegar a la parte crucial, a sudar, pujar, para subir, para poder llegar, casi terminar. Dentro del esfuerzo casi sobre humano y el monitoreo de mi ritmo cardiaco, venían siempre a mi mente todas esas veces que dije “no puedo”. Después de subir esa cuesta, carajo, de que se puede, se puede, y mi mentalidad cambiaba, y me sentía victorioso. Pequeñas victorias que, cuando son compartidas, son victoria suficiente para las partes involucradas. El oxigeno ganado siempre alcanza para mas de uno. Bocanada de aire fresco para reservar en la semana.

Aun debo esperar, por algo será, pero ya anhelo el momento en el que tenga que preparar la noche anterior, a veces hasta altas horas de la noche, detalles como presión de llantas, grasa, cadena, cambiador, piñones, y todo lo demás, alistando mi maquina perfecta para lo que anticipo será otra aventura mas, de sensaciones sobre ruedas.

17 julio 2010

De tíos de cariño


Cuantos de nosotros en algún momento de nuestras vidas, especialmente en nuestras niñez, hemos tenido un tío o tía “de cariño”; de esos que aunque no les una un lazo sanguíneo a nuestra familia, les una un enorme lazo, a veces mas grande, de amistad con nuestros padres. He aquí una carta para una de esas tías “de cariño” que yo tuve cuando era niño, una gran persona, una gran mujer, con un corazón enorme para dar y repartir. Hoy, con lágrimas en los ojos, mi corazón y mis letras van para ti, mi querida tía Bertha….

Hoy me acorde de ti, tía Bertha. Esa mujer grande, de tez blanca, ojos aceitunados y rasgos árabes, que venían de herencia familiar. Con un enorme corazón, tan grande que no te cabía en tu cuerpo, por eso se enfermaba… curioso, compartías ese rasgo con mi papa y ahora conmigo. Recuerdo perfectamente tu casa, en un barrio antiguo pero pasivo, de los que ya no hay en estos tiempos. Aquella sala con figuras de porcelana por todos lados, y esa foto clásica antigua de tus papas colgada en la pared; de ahí venían tus rasgos, ese senior “güero” con bigote pronunciado al mas puro estilo del “harbano Jalil”, y tantos recuerdos mas, rodando en ese piso de madera perfectamente ensamblado.

Me llamaba tanto la atención que a mi papa le decías “León”, yo preguntaba por que y nunca obtenía una respuesta concreta; no importaba, yo era feliz en tu casa, ahí me sentía querido, respetado, escuchado, amado. Como no me iba a sentir importante si era pues el hijo de ‘León”. Le brindaste una amistad incondicional a mi padre hasta tus últimos días, cuando por un accidente te perdimos de esta tierra, pero no de nuestros corazones, al menos no del mío, heme aquí. Creo que tu le comprendías mas que nosotros, como me hubiera servido eso ahora, para sentir que alguien me comprende de esa manera.

Recuerdo tus hijos, ya adultos pero siempre bromeando conmigo, con una sonrisa franca y amable, y esas reuniones, donde todo eran risas, camaradería, música, un ambiente inigualable. Tristemente, muchas veces fue mejor que el de mi propia familia pero bueno, la vida es así ¿no? Nada es perfecto, pero para mí, esos momentos si lo eran. Así como cuando pasábamos a tu casa antes del partido de béisbol para que mi papa dejara estacionado frente a tu casa el auto en turno, y así sentir mas seguridad, y caminar las tres o cuatro cuadras hacia el estadio sin pagar estacionamiento. Al final, si no era tarde, siempre había algo de cenar para los dos, algo “priceless”.

Los tiempos cambiaron, nosotros nos mudamos, luego te perdimos, y mira, ahora me acuerdo de todo esto, que me llenaba tanto, y me hacia sentir un niño feliz, que no necesitaba de mas familia que la tuya. Hoy las cosas no han cambiado mucho tía, pero me regocijo en el recuerdo de haber tenido ese cariño aunque fuera por un tiempito.

Hoy mi corazón, mis lagrimas y mi plegaria están contigo y con tu recuerdo, esperando que me sirva para evaluar lo que ahora tengo, y lo que esta en mi poder para enmendar y volver a ser feliz como lo fui muchas veces en el patio de tu casa.
Un abrazo y un beso tía Bertha, donde quiera que estés….

11 julio 2010

Descanso musical dominical

Han sido días duros, días lindos, días de futbol, de lesiones, de lecciones, de todo. Ya me pondré al corriente con la de historias que han pasado por mi mente en estas noches eternas de dolor y de alegrías.

Ahora solo quiero compartir una de estas tantas, que descubrí por ahí en el ya famoso y consabido “TuTubo”. Es un cantautor uruguayo, para mi gusto magnifico, con una pieza que tiene una combinación tan perfecta de instrumentos sencillos y efectos modernos, poesía recitada que se aleja mucho del rap, y que suena simplemente magnifico para el propósito buscado.

Hay tantas cosas, yo solo preciso dos…..Disfrútenlo!