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14 enero 2016

Pues no me la saqué


Había cierto “algo” en el ambiente que hasta el aire respirado se sentía más pesado.  No tarde mucho tiempo en averiguarlo.  La pesadumbre de todos los días se hacía mayúscula con la noticia del día.  De entre tanta basura que publican los diarios como notas principales, la de hoy pesaba más que cualquier juicio moral, política exterior, candidato vociferante, deterioro económico, despanzurre indiscriminado (entiéndase guerra):  Hubo tres boletos ganadores del sorteo de la lotería “Powerball” en el gabacho, con premio multimillonario record; pero el ganador no fui yo.

Esta última frase casi se podía leer en las mentes de todos los automovilistas, pasajeros del bus, trabajadores, transeúntes y demás personas, y sin necesidad de ser adivino, mentalista u otra charlatanería de esas.  La plática está en todas partes.  En la radio, hasta los programas deportivos hablaban del tema – “…y a que evento deportivo iría usted si se hubiese ganado el Powerball?” – y los gabachos, ¡ni se diga!

Uno de los tantos “memes” que ahora son ya carteros de moralejas, leía en su mensaje, semejando a un boleto de lotería y desplegando palabras en vez de números, y resumiendo la sensación colectiva: “debes-de-volver-al-trabajo”.  Un misterio total es la psique del ser humano, que nos lleva en ocasiones a una fuerza desmedida frente a la adversidad, a conquistas inimaginables en todos los planos y por otra parte no dejamos de ser tan soñadores, y uno de esos sueños, es el de algún día abandonar la famosa “rat race” o carrera de ratas de laboratorio, ganándonos el premio mayor de la lotería. 


Una carrera de ratas, analogía extraña y certera de lo que hoy en día conocemos como trabajo u ocupación, ganarse la vida, el pan con el sudor de la frente, corretear la chuleta.  Ya sea para engrosar la billetera de alguien más, o para la ilusión de engordar la propia en el mundo emprendedor, formal o informal, en esta vida como la conocemos, tenemos que andar en esa carrera; así nos hacen, así nos forman.  Y de lo que nos gusta, de lo que en realidad amas, para lo que si soy bueno… eso debe esperar - ¿Para cuándo? – para otra vida será… Por lo pronto tenemos que seguir corriendo, sin llegar a ninguna parte ¡Ah!  Pero eso sí, sin llegar tarde;  viviendo de la ilusión, corriendo del trabajo a la casa y viceversa en nuestras cajas metálicas con rueditas, reprimiendo nuestros anhelos, ilusiones y sueños, hasta el próximo sorteo….
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20 septiembre 2011

La maquina devoradora de sueños


De nuevo llevo tiempo sin recordar nada de lo que sueño, ya se me esta haciendo costumbre. Cual deporte extremo, cada noche preparo mi mente, con mi ultimo pensamiento, para preparar el ambiente propicio para los sueños, pero de nuevo, el intento es fallido. A la mañana siguiente, la mente esta en blanco y con un cansancio excesivo por el esfuerzo de levantarse a comenzar un nuevo día. Aparte de no recordar los sueños, es como si no recordara que de alguna manera descanse… se me olvida por completo y la somnolencia se hace presente.

Es como si tuviera una maquina devoradora de sueños al lado mió, que cada noche, en cuanto emprendo el viaje al mundo onírico, dicha maquinita se prende y comienza a tender sus redes, pero es mañosa, pues engaña a mis sueños de tal manera que, estos piensan que triunfantemente, conforme pasa la noche y se van desarrollando, van a llegar a un final feliz y sobre todo, a ser plasmados en mente y muy probablemente también en papel para ser inmortalizados. Pero no es así, la trampa esta al final, casi en la meta, antes de llegar, la maquina levanta su red, atrapa los sueños y se los devora cual aspiradora automática de cuatro caballos de fuerza.

Y al despertar, de nuevo estoy solo, yo sin mis sueños, o bueno, con un acompañante ya familiar: el cansancio. Y lo voy arrastrando durante el día; con sueño y sin sueños, que ironía. Al menos la maquinita imaginaria esa no atrapa los sueños de vida, de proyectos o de ilusiones… ¿o será que la muy hija de puta también me engaña a mi haciéndome creer que solo se roba los de la noche, los de la mente y subconsciente y en realidad viene por los míos? Donde la atrape…. Creo que pondré el despertador para tenderle yo una trampa… una noche de estas….
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18 mayo 2011

Y desperté ¿o sigo dormido?


La situación lo ameritaba, la tristeza era extrema, la pérdida era enorme, abrumante y no pude hacer otra cosa que llorar, con un dolor y con un desahogo que me impulsaban a sacar todo eso de tan adentro casi con la misma fuerza con la que entró.

Y lloré sin miramientos, sin freno, como cuando se es niño; un llanto sincero, de sollozos y suspiros repetidos, de moco, baba y lagrimón. Mi pena salía como cascada de agua ante mis ojos, literalmente, pero aun así el consuelo no llegaba nunca, estaba hundido en la espiral…

Y desperté, pero… de nuevo no sentí consuelo. Me sorprendí a mi mismo al despertarme con mi propio llanto. Mi sueño triste traspasó esa barrera invisible y me encontró en mi lecho agazapado y en posición fetal, como aquel niño indefenso y vulnerable, con mi almohada llena de lágrimas y de sollozos apagados.

Me pregunto si ahora aquel que estaba en mi sueño llorando, estará en estos momentos tratando de dormir y soñará lo mismo. Es como si hubiese abierto un umbral, un túnel prohibido, pero bueno, al fin y al cabo el sueño era tan afín a mi realidad que la tristeza se comparte y traspasa cualquier barrera… al grado de no saber si desperté o sigo dormido….

¿Será que los fantasmas comienzan a salir?
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24 abril 2011

Sueños de Regadera


Que magia será la que encierra aquel lugar de escasos 2 x 4 metros, entre azulejos y pisos anti-derrapantes, nadie lo sabe, solo la humedad. Nunca falla, siempre me hace soñar despierto, mientras irónicamente, termina de despertarme del todo… ¿Será entonces que todavía estoy dormido?

Maravilloso efecto el que tienen esas gotas de agua en chorro constante sobre mi cabeza… ¿Será entonces una especie de masaje cerebral? Sueños en una frontera casi inexistente entre lo onírico y lo guajiro, el mundo del inconsciente o del consciente mismo. Si me tardo demasiado son definitivamente del inconsciente, pero inconsciente desperdiciador de agua.

En ese juego de espacios mezclados – el físico con el tiempo - veo pasar mi fortuna, veo llegar el éxito, he anotado goles del triunfo en la cascarita dominguera al mas puro estilo de los grandes, he logrado metas anheladas, he visto el amor y el desamor, pero siempre soñando en medio de aquel inconfundible sonido del agua saliendo y cayendo.

Un poco de jabones limpia almas, algo mas de shampoo de cariño y esponjas absorbe-mugre existencial, se juntan para llevarse algo mas que escoria de jabón y tierra de entre los pies. Una coladera que estoica ve pasar toda esa mezcla, entre llevándose todo lo malo, como una baranda en espiral. Mudo testigo de un sencillo acto de limpieza, ¿o no lo es?

¿Será el efecto purificador del agua que remueve esa mugre que ha hecho las veces de venda y no nos deja ver con claridad? Hablo en plural como si fuera un loco, y si lo soy, porque sueño por mi y por muchos otros “yo” que se fueron quedando en el camino.

Veamos que depara la ya no tan simple ducha de mañana….
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