29 mayo 2011

De acentos y paciencia


Sus ojos azules y su acento marcado delataban su origen extranjero.
Sus ganas, determinación y sonrisa delataban su calidad de persona.
Gente molesta haciendo fila, esperando turno, renegando de su ineptitud.
Ella con una sonrisa amable y una historia lista para contar aligeraba la espera.

Es increíble como un momento con el potencial de convertirse en algo muy estresante pudo dar un giro de ciento ochenta grados hacia una experiencia de aprendizaje.

Su nombre: Danielle, su oficio: cajera. Se notaba a leguas que no tenia mucha experiencia; pareciera que todo le salía mal ese día. La fila de clientes seguía creciendo pero ella con una extraña paciencia seguía tratando de hacer lo que mejor podía pero siempre con calma, para unos desesperante, para mí fue muy tranquilizante.

Y llego mi turno y llego su historia. Gracias a un producto abandonado por el cliente anterior salio una platica muy fructífera, pero sobre todo una lección de paciencia, de ganas y tesón por enfrentar la vida, por buscar una oportunidad y ya estando ahí luchar por conservarla.

Imagine muchas cosas de Danielle; no se cocía al primer hervor, pero se notaban las ganas de estar ahí. Que tanto pudiera ir cargando aquella mujer para llegar a un país que no era el suyo, buscar un trabajo, una oportunidad, y lograrlo, como fuera pero lograrlo, tal vez buscando un futuro mejor, o un mejor ingreso, que se yo, todos los inmigrantes tienen su historia y ella no era la excepción.

Sin problemas pasamos su “aduana” y con una sonrisa medio apagada me dio su “gracias”, mientras que mi respuesta fue con una sonrisa genuina gracias a esa lección de paciencia y control ante la adversidad y clientes de muy mal humor que acababa de aprender. Aquella mañana fue una combinación de muchas cosas, desayuno, excelente compañía, tiendas departamentales y aquella señora que con un acento muy especial me hizo aprender algo más de la paciencia…

24 mayo 2011

Re comienzos


Voy a destruirlo todo
Que no quede huella de nada
Voy a vaciar el morral de mi pasado
Quiero caminar sin peso, sin prisa
Sin heridas en el alma
Sin grietas en mi espalda
Emprender el camino solo
Con mis ojos bien abiertos
Para observar el panorama

Si se acercan los bichos y alimañas
Quiero seguir adelante sin temor
Y si se acercan las palomas y otras aves
Quiero saber detener el paso
Cuando parar, cuando seguir
Dejar un poco de pan y de alegría
Y emprender el viaje de nuevo
Sin reproches, sin rencores, sin deudas
Solo con mi vida a cuestas
Silbando mi canción a la deriva...

21 mayo 2011

También a eso se aprende


De niño, siempre fui aplicado en mis clases, en el aula, en el catecismo y en cuanta actividad que se me pusiera enfrente así lo requería. Contestaba bien las preguntas de los programas de concursos en la televisión, le ayudaba a mi mama a repasar las lecciones de sus parvulitos de catecismo, mi papa me enseñaba con gusto algunos términos más avanzados para mi edad en dibujo técnico, conversiones a escala, etc.

Nunca de mas, pero siempre el coco me daba para resolver esos problemitas de cuaderno. Pero, ¿y los de la vida? Esos siempre fueron mi otro “coco”, mi debilidad, mi materia reprobada. Me enseñaron de todo, o yo me preocupe por aprender de todo, matemáticas, ciencias, literatura, algo de música, datos curiosos de pendejo enciclopédico, pero nunca, nunca nadie me enseño a perder. Siempre le saque la vuelta a esa asignatura; ahora creo que nunca lo hubiera aprendido ni asistiendo a una maestría.

Como cualquier materia sin dominar, es muchísimo mas difícil de lo que parece, y los resultados suelen ser muy dolorosos precisamente por esa falta de preparación, aunque muchos puedan decir que nunca se esta preparado. La calificación reprobatoria, por mucho que se este conciente de la falta de preparación, no deja de doler. ¿Será el orgullo herido o la falta de conciencia?

Es curioso que duela tanto; es como perder ese objeto que alguna vez encontraste en el camino y te das cuenta que nunca fue tuyo, o reprobar una materia que jamás te preocupaste por atender sus clases. Muchos dirán que nunca es tarde para aprender, y hay miles de remedios por ahí, llamados de mil maneras. Si, tal vez es tiempo de aprender a abrir la mano, soltar, dejar ir esa idea y seguir adelante en el camino… ligerito, sin piedras en los zapatos. Dicen que el tiempo es tan sabio que sana todo eso, pero por lo pronto el dolor no se quita ni con chochos y el apretar los dientes hace las quijadas mas cuadradas que las de Arnold…

One foot if front of the other…

18 mayo 2011

Y desperté ¿o sigo dormido?


La situación lo ameritaba, la tristeza era extrema, la pérdida era enorme, abrumante y no pude hacer otra cosa que llorar, con un dolor y con un desahogo que me impulsaban a sacar todo eso de tan adentro casi con la misma fuerza con la que entró.

Y lloré sin miramientos, sin freno, como cuando se es niño; un llanto sincero, de sollozos y suspiros repetidos, de moco, baba y lagrimón. Mi pena salía como cascada de agua ante mis ojos, literalmente, pero aun así el consuelo no llegaba nunca, estaba hundido en la espiral…

Y desperté, pero… de nuevo no sentí consuelo. Me sorprendí a mi mismo al despertarme con mi propio llanto. Mi sueño triste traspasó esa barrera invisible y me encontró en mi lecho agazapado y en posición fetal, como aquel niño indefenso y vulnerable, con mi almohada llena de lágrimas y de sollozos apagados.

Me pregunto si ahora aquel que estaba en mi sueño llorando, estará en estos momentos tratando de dormir y soñará lo mismo. Es como si hubiese abierto un umbral, un túnel prohibido, pero bueno, al fin y al cabo el sueño era tan afín a mi realidad que la tristeza se comparte y traspasa cualquier barrera… al grado de no saber si desperté o sigo dormido….

¿Será que los fantasmas comienzan a salir?

14 mayo 2011

Que se hace


¿Que se hace cuando los fantasmas lo siguen persiguiendo a uno, a pesar de esfuerzos, lecturas de auto-ayuda, promesas y esfuerzos que parecieran desintegrarse en el aire, irse con el viento?
¿Qué se hace cuando esos fantasmas llegan, chocarrean, espantan, despiertan y alteran el sueño para dejarte en vela con su sola compañía y una que otra lectura nada agradable?
¿Qué se hace cuando los muy hijos de puta llegan con la tecnología de punta de su lado, y espantan tanto en tu mundo real como en tu mundo virtual, con bits y bytes, dominios, url’s, direcciones y demás trucos austeros?

Por lo pronto cuento con hidrocodeína, pero esas se acaban, los fantasmas no….