25 julio 2016

Sin garantias

No voy a mentir ni me voy a adornar.  No vi una luz al final de un túnel ni escuche voces ni música angelical ni nada por el estilo.  Solo sentí que me llevaba pifas, me cargaba el payaso, me dio frio y pensé "no estoy listo".... pero quien carajos está listo! Nadie lo está y quien lo este, que preste de esa madre para andar igual.


La experiencia en la sala de urgencias no fue un parteaguas ni una epifanía, nada por el estilo.  Solo fue un recordatorio de lo efímero que es el tiempo que pasamos por este mundo, y lo desechable que puede ser la vida, sobre todo la propia en comparación a lo demás.  Si vas a pasar tarde o temprano a formar parte de la composta para la poca vegetación que estamos dejando a las futuras generaciones, ¿para que mortificarse en pendejadas y pensar si lo van a velar a uno, si le van a llorar?  Tal vez sí, pero un ratito; venga el cafecito con piquete y a seguirle que esa renta no se va a pagar sola.  Si así va a ser, ¿porque vivir atado a las reglas?  De ahora en adelante, a vivir como se me dé la gana cuando se me dé la gana, por el tiempo que quede, que dicho sea de paso, no está garantizado.  A darle pues adelante, a donde sea que fuere, que mañana no sabemos...