No sabia por donde empezar.
Después de mil videos instructivos en YouTube y de trazos mentales, empecé
por el principio: la esquina más alejada.
Y es aquí donde comenzó mi idilio con la música de ese par
de flacos: Charly y el Camarón.
Comencé de esa manera ensamblando todo el piso de mi nueva
casa; con mucho cuidado, como con mucho cariño mientras usaba el martillo...