
Hoy podría ser un día normal, pero no es así, me rehúso a pensar que pueda ser un día común y corriente. Porque en cualquier otra parte del mundo o de aquí mismo, alguien celebra un cumpleaños, alguien organiza una fiesta, alguien hace de este día un evento especial, o recuerda algo, celebra un aniversario más… ¿de que? Puede ser de todo: un aniversario mas de bodas, un aniversario mas de vida, un aniversario mas de muerte, un aniversario de inauguración de algún negocio, evento, o hasta el aniversario de un logro o de una carrera, o hasta de un beso, de una mirada, de una conexión, el principio de algo, esa primera vez que las manos se entrelazan, junto con las miradas y los labios mientras la brisa fuerte choca sus caras. Puede ser también el aniversario de un rompimiento, de un adiós, de una tristeza profunda, de perder un pedazo del alma, o al menos así sentirlo. De un camino lleno de hojas por un parque bajo la lluvia mientras los recuerdos llegan como en cascada de hielo y estremecen. De todo… aniversario de un viaje, de un paseo memorable, de una tarde fresca en un mirador, de un paseo en carretera, de la ida a un concierto, tal o cual evento que tanto anhelabas, un aniversario más de algo.
Si… hoy podría ser un día normal, demasiado corriente y común, pero no lo es, y no lo es por el simple hecho de que para alguien mas, puede ser un día importante; trescientos sesenta y cinco días, ocho mil setecientos sesenta horas, quinientos veinticinco mil seiscientos segundos… de algo que celebrar, de algo que recordar, de algo que compartir.
Hoy me despierto con esa curiosa consciencia, y me resisto a creer que hoy pueda ser un día normal, entonces alzo mi copa y celebro nada, solo por que en alguna otra parte de este mundo, de este universo, de esta dimensión, para alguien mas, puede ser un día especial… y eso, aunque sea nada… hay que celebrarlo, vale la pena, ¿no lo crees?
