20 marzo 2011

Un poco de grasa


Dar vueltas en su cama se estaba convirtiendo en una práctica común. Cual si fuera charal en aceite hirviendo, brincaba de un lado para otro de ese viejo colchón sin poder conciliar el sueño. Sentía que se ahogaba mientras las cuatro paredes y el techo se le venían todos juntos como un derrumbe de terremoto y de pronto, su mente se detuvo en un recuerdo, en una actividad que siempre solía darle tiempo de pensar en soledad, de reflexionar y de lustrar; darle grasa a sus zapatos.

Paco se puso de pie, no importaba que fueran las 3:38 de la madrugada, tenia que aplicar la terapia para calmar sus ansias, para pensar, mientras trataba de sacar brillo a aquellos zapatones viejos, como si de pasada pudiera sacarle brillo también a su alma apagada y gris.

Con periódicos viejos tendidos en el piso, comenzaba el ceremonial. Primero limpieza profunda con un cepillo de dientes de cerdas suaves y un poco de jabón de calabaza; no mucha agua pero si que hiciera espuma. Un trapo húmedo para retirar el jabón y una pasada con cepillo neutro para eliminar los últimos residuos. Mientras tanto, pensaba en todo lo que no había podido limpiar, lo que no había podido hacer, lo que lo tenia así en ese cuarto… cuantas cepilladas necesitaría para eliminar todos esos residuos, tal vez mas que las aplicadas a un par de zapatos.

Luego venia la ceremonia del fuego. A la lata abierta de grasa negra, Paco le aplicaba fuego hasta que hiciera una pequeña llama, dejándola por unos cuantos segundos antes de sofocarla. Eso dejaba la grasa derretida y lista para ser aplicada con mayor facilidad. Luego se amarraba un trapo como momificando su dedo índice y medio, y pasándolo por la grasa derretida y por unas gotitas de agua, comenzaba a frotar los zapatos en infinidad de círculos. El proceso se repetía y la mente de Paco seguía vagando, como si los círculos lo llevaran a otras etapas de su vida; lo regresaran tratando de recordar lo que había sucedido, tratando de encontrar la razón. Pero la razón ya no bastaba, era como buscar culpables, y eso no le solucionaba nada. Era como pensar con que o como es que se habían ensuciado esos zapatos, cosa que no los iba a limpiar. Así que mientras sacaba brillo a esos zapatos viejos intentaba sacarle brillo a su mente, despejarla, pero no encontraba luz; era como si la grasa negra le tapara toda la vista a la luz, y por más que le frotara en minuciosos círculos y con agua, el brillo no llegaba.

Cuando menos se dio cuenta, los zapatos estaban listos, una ultima cepillada con ese cepillo especial de cerdas delicadas y ¡voila! – habían quedado como nuevos, brillantes, relucientes, como en antaño, listos para inspección, formación, en línea, etc. Y mientras los acomodaba con mucho cuidado en el armario, junto a su antiguo uniforme, decidía pues que esa seria la ultima vez que lo portaría, la ultima vez que lustraba sus zapatos… y así como nada le daban las cinco con quince, hora de despertar…

6 comentarios:

majana dijo...

A veces simples actividades que hagamos nos ayuda a reflexionar sobre los problemas o situaciones que en el momento nos aquejan, quizá encontremos o no la solución pero al menos reflexionamos y creo que de eso siempre salda algo que sea bueno y positivo.

Que bonito relato, me gusto mucho :)

Un abrazo y que tengas un buen inicio de semana.

Saludos!!!

Mr. Magoo... dijo...

Majana: Pues si que lo creo porque sacandole lustre al zapato se aprecian muchas cosas de distinta manera, y al menos es un tiempo para uno mismo, que sin ser egoista, hace mucha falta en estos dias que solo andamos apresurados.
Gracias por tus palabras y tu comentario.
Un abrazo de vuelta, que estes bien!

Anónimo dijo...

Cuanto brillo debo sacar para acomodar mi vida ?
De donde sacas tantas cosas bellas ?
Siempre me dejas pensando ...

Mr. Magoo... dijo...

Anonimo: No se exactamente cuanto brillo, tal vez no es brillo lo que hay que sacar para acomodar nuestra vida, tal vez es el esfuerzo de la cepillada, las ganas o la fe en que un dia, esos zapatos van a brillar, y van a quedar como nuevos, concientes de que no lo son, pero como nuevos.

Ni yo se de donde salen estas cosas, a veces pienso que no las merezco, que no las tengo, pero al fin y al cabo salen...
Me da gusto saber que te dejan pensando, la reflexion, por mas, siempre va a ser buena. A mi tambien me dejan pensando siempre, y mucho tiempo despues...

Gracias por pasar y comentar.

Victoria dijo...

sabes que a mi me gusta bolear mis zapatos
y ese ritual debe ser a solas
sin prisa
me senti idenficada
buen post!

Mr. Magoo... dijo...

Victoria: Exacto, es un ritual, y es un ritual muy personal, muy a su tiempo, tiene mucho de ejercicio de relajacion, solo que no lo practico tan seguido.
Que bueno que te gusto, gracias por pasar y comentar.