04 octubre 2010

De almuerzos y reflexiones


Cuando la sensación de hambre no llega a avisarnos que ya es necesario alimentarnos, la famosa “hora del lunch” suele tornarse completamente indiferente. El menú de la cafetería local hace que mi búsqueda apunte hacia el exterior. Y mientras mi mente busca en sus rincones por la opción más nutritiva, mis piernas ya me han llevado al lugar de siempre.

Entro y pido lo de siempre con un poco de lo mismo. Me siento paciente buscando una vista hacia la calle. Es una esquina transitada que en veces se puede convertir interesante. Una chica se levanta de su mesa, móvil en mano y se dirige hacia el exterior como en espera de alguien. Hace una llamada y busca entre la gente con su mirada, como si fuera a aparecer ese alguien en cualquier momento. Que momento tan familiar, cuantas veces te he buscado entre esa amalgama de peatones y conductores, en un mundo en el que no existes, un imposible, y aun así mis ojos buscan.

El que espera desespera, pensaba para mi mismo. Casi al mismo tiempo que mi comida estaba lista, llegaba el tan esperado galán por la chica aquella, móvil en mano. Busque el rincón más solitario para medio comer. Y mientras picaba un poco de lo de siempre, se escucha en el sonido local una vieja canción solitaria ochentena, romántica. Y es justo en este momento en el que pienso en como hacer esta transición entre el dolor y el agradecimiento; no es nada fácil, pero ¿que es fácil en esta vida? Lo que no es difícil, eso que ni que.

Charola a medio terminar, salgo de aquel lugar y de la esquina parto a la primera dirección disponible para caminar, esperando que aquella caminata sin sentido me de alguna respuesta, o me lleve a otra esquina populosa, menos observada, donde pueda seguirte buscando sin encontrarte…

3 comentarios:

valnouveau dijo...

No sé si estoy en lo correcto, pero a la sensación que me das con tu escrito solo te puedo decir: dificil, pero hay que disfrutarlo, por que es como mudar de piel lentamente.

saludos

majana dijo...

En esta vida nada es fácil, por eso vale la pena, porque cuesta aunque duela unas veces y otras estés agradecido con ella.... Lo importante es vivirla, aprender, disfrutar, compartir.. así como en este momento tu compartiste esta reflexión con nosotros, gracias... :)

Qué canción ochentera era?, me dejaste con la duda.

Mr. Magoo... dijo...

Valnouveau: Habra que disfrutar entonces esa mudanza de piel lentamente... no lo habia visto de esa manera, me gusta. Creo que por dificil que sea, se debe de disfrutar cada momento, porque no va a volver, es unico. Gracias por el enfoque y tu comentario, un abrazo..

Majana: Tienes razon, hay que saber vivirla y compartir, un dia estamos y al otro, quien sabe. Habra que saber correr riesgos en todo, y si funciona bien, y si no, tambien, se iran recogiendo mas ramas en el camino para darle rumbo diferente. Lo que si puedo decir es que aprendo y ahora creo mas en la fuerza de muchas cosas que antes no creia. Gracias por tus palabras, siempre son muy muy gratificantes. La cancion ochentera, la dejamos para el misterio, tal vez despues la cuelgue en la "rolaza de la semana".
Un abrazo.